 En Cumbres Mayores (Huelva, España) se ha descrito un gran complejo megalítico compuesto por menhires, un crómlech y otras estructuras aún no completamente estudiadas. Tanto en las rocas adyacentes al crómlech, como en los menhires, se han encontrado escrituras megalíticas lineales. También se encuentran signos ibéricos de los que se incluyen en el semisilabario ibero-tartésico. Asimismo, tales signos son los mismos que aparecen en una cueva del desierto del Sahara (Ti-m Missaou, Argelia)... y en rocas de las siete islas Canarias.
La escritura megalítica lineal es un sistema de signos que se registran en otros megalitos andaluces (dólmenes). Leisner y su grupo de arqueólogos también observaron “escrituras megalíticas ibéricas” en 1971 en el dolmen de San Bartolomé (Huelva). También se encuentran esos signos de escritura megalítica lineal en piedras grandes o pequeñas, es decir, tanto en contextos megalíticos como no megalíticos.
Respecto al hallazgo de signos catalogados como pertenecientes al silabario ibero- tartésico:
Los signos semisilábicos ibero-tartesios presentes en un contexto megalítico constatarían la existencia de una escritura ibero-tartésica, que se remonta a 3000 - 5000 a C. con una gran extensión geográfica, que abarca el desierto del Sáhara Meridional, las Islas Canarias y el sur de Iberia.
No se sabe de la existencia de una unidad política ni de una lengua común, excepto la leyenda Atlántida o la cultura tartésica citada por los historiadores greco- latinos, pero este hallazgo conlleva la existencia de un nexo con el norte de Africa aun mas antigua que Tartessos, sincrónica al inicio de la cultura megalítica en Iberia.
La gente de la antigua zona verde del Sáhara emigró debido a la rápida desertificación después de 6000 años a. C.
Estos signos megalíticos ibero-tartesios se encuentran en el núcleo del área tartésica clásica, que abarca la provincia de Huelva (Cumbres Mayores) hasta Badajoz sur, si bien la antigüedad del sitio donde se han grabado supera la cronología tradicionalmente atribuida a la cultura tartesia. Como ya afirmó Estrabón, los habitantes de Iberia conocían la escritura desde el 4000 a. C.
El alfabeto protobereber constituiría el origen de tales escrituras, la libicobereber, la guanche, y los signos hallados en Huelva en el castillo de Cumbres Mayores. Este nexo vendría a corroborar la existencia de una migración norteafricana a Iberia acaecida al desecarse el Sáhara, norteafricanos que vendrían aportando rasgos culturales propios como el megalitismo y la escritura, la cual migración está demostrada por la genética.
Considerando que este área ha sido asolada por repetidos tsunamis a lo largo de milenios es muy posible que pudieran encontrarse más signos escritos bajo el subsuelo en futuras excavaciones.
Evidentemente se trata de una superposición de escrituras en el mismo lugar porque la datación la escritura megalítica lineal es bien antigua mientras que silabario tartésico es más reciente.
Parece inquietante, desde el punto de vista de los constructores del castillo, que el crómlech haya sido parcialmente ocultado por la muralla, construida encima, de manera deliberada mientras otras partes del mismo hayan sido protegidas. |