BERLÍN
domingo, 08 de septiembre de 2024

Prescindiendo de la mayor parte de la exhaustiva información que sobre este topónimo doy en mi libro, LA LENGUA VASCA EN LA TOPONIMIA EUROPEA, voy a hacer un resumen de la misma.

La conocida capital de Alemania se encuentra en un espacio formado durante la última época glacial, llamado “Urstromtal” (antiguo cauce entre Varsovia y Berlín), situado entre las altiplanicies de Barnim y Teltow. Por la ciudad discurren cinco ríos, a saber: “Spree”, “Havel”, “Panke”, “Dahme” y “Wuhle”, evidenciando que EL ÁREA ERA REALMENTE UN HUMEDAL (no nos olvidemos de este hecho) antes de que, en época prehistórica, tuviesen lugar los primeros asentamientos humanos.

El antiguo casco histórico se halla en el punto más angosto del río Spree, que desemboca en el río Havel en el barrio occidental de Spandau. Este último río atraviesa la parte occidental de Berlín, de Norte a Sur, presentando en algunos tramos una anchura más que notable, acusada por ensanchamientos de su curso, como el lago de Tegel y otros. Los otros tres ríos, de mucha menor entidad, son tributarios del Spree, por su izquierda y derecha, en el núcleo urbano.

Los primeros asentamientos de que se tiene noticia histórica, los protagonizaron tribus teutonas que se instalaron a las orillas del río Havel durante la ocupación de Germania por el Imperio Romano, aunque no parecen existir testimonios escritos de que hubiese alguna fortificación romana en las inmediaciones de ese espacio geográfico, quizá porque nunca fue conquistado por Roma. Lo que se acaba de referir, sucedía, obviamente, en la Edad del Hierro, aunque se encontraron, también, restos de asentamientos prehistóricos anteriores en los distritos de Pankow y Steglitz, además de herramientas de diferente uso en asentamientos de la Edad del Bronce en Neukölln.

En cuanto al significado del nombre, si dejamos de lado el equívoco que surgió porque el vocablo alemán “bär”, pronunciado “ber”, significa “oso”, lo que desde hace siglos se manifiesta en el escudo de la ciudad, su origen real se halla oculto por el velo del tiempo, porque ni el propio idioma alemán es capaz de desentrañarlo.
Si atendemos a que en los siglos I y II d.C. fue el pueblo eslavo de los Vendos, que hablaba el idioma “polabo”, el que ocupó el área, no encontramos ni en el checo ni en el polaco actuales, idiomas quizá más próximos al “polabo”, traducción para los vocablos “berle”, “berlin” o “berl” que se hallarían, según la etimología ortodoxamente admitida, en el origen del nombre BERLIN de la ciudad, ofreciendo tan solo el checo la acepción de “muleta” para la expresión “berle”. La información que hemos conseguido, tampoco disecciona etimológicamente los referidos vocablos “berle”, “berlin” o “berl”.

Tenemos, por otra parte, la propuesta de los eminentes lingüistas e investigadores alemanes, Elisabeth Hamel y Theo Vennemann, de que el vocablo “eber”, semejante al “berl” y presente en numerosos topónimos europeos relacionados con cursos de agua, tiene su origen en las voces vascas “ibai” (río) y/o “ibar” (vega). Ver a este respecto el artículo de Ingo Niebel, publicado por el diario GARA el 12 de mayo de 2002. Aunque hemos de decir, lastimeramente apesadumbrados, que tal propuesta no cuenta con la venia de la ortodoxia lingüística vasca

Tomando pues como asidero esta última información, a pesar de la referida ortodoxia, e inmersos ya en la consecución del objetivo de lograr dar con la etimología del topónimo, parece evidente que, atendiendo a la opinión de los mencionados investigadores debo servirme para ello de nuestro amado idioma vasco.

Nuestra lengua ofrece, según hemos expuesto en el capítulo V de este trabajo (me refiero a mi libro), diversos vocablos cuya conjunción puede explicar a la perfección la etimología del nombre de la ciudad en cuestión, del modo siguiente:

IBAI (río) + ILI (población) + -N (sufijo locativo o inesivo, igual a preposición “en”) = “IBAILIN” (EN LA POBLACIÓN DEL RÍO), refiriéndose, lógicamente, a la “población”, “localidad” o “ciudad” asentada a la orilla del río.

IBER (vega) + ILI (población) + -N (sufijo locativo o inesivo, igual a preposición “en”) = “IBERILIN” > BERLIN (EN LA POBLACIÓN DE LA VEGA O HUMEDAL), tras contracción y pérdida de la vocal inicial, refiriéndose, lógicamente, a la “población”, “localidad” o “ciudad” asentada en tiempos prehistóricos en aquel humedal.

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© Zalberto | enero - 2026