Sopa de pescado y ventana a rayas
2 comentarios sábado, 25 de enero de 2025

En el salón de casa quedaba pendiente colocar una de las dos persianas que compré en Zarátamo hace unos días; y digo «quedaba» porque ya, a estas horas vespertinas, ya no queda: con esfuerzos moderados y habilidades preaprendidas -y con la ayuda infinita de Raquel- la persiana vieja, la que ya había cumplido más de un cuarto de siglo, ha pasado a ser un bonito y entrañable recuerdo y a ser reemplazada por una versión en aluminio blanco y ligero que nunca la hará olvidar, en su esencia persianera, pero que cumplirá con esforzada dedicación sus funciones y sus disfunciones -esperando que las disfunciones tarden muchos años en volver a hacerse presentes entre nosotros, en el mundo de los vivos-. Mientras, Raquel se ha sumergido en la vajilla y las cazuelas para al cabo de un par de horas de cocciones y frituras servir en los platos más hondos varios litros de sopa de pescado; un delicioso caldo salpicado de sabrosos trozos de rape y congrio, de roscas de langostino y bivalvos de ría y playas; una sopa de pescado de categoría. Digámoslo: Raquel lo ha bordado.
He comido como un rey sin corona.
A lo largo y ancho de las horas de la mañana en esta casa han pasado multitud de sucesos extraordinarios, como era de esperar, claro.
Se ha retirado a golpes la cubierta plástica de la caja de la persiana que mira al sur y al patio de la vecindad del número cincuenta para con esmero colocar en su lugar un virginal paño de Zarátamo, en prístino blanco inmaculado, en ligera estructura de aluminio, una persiana Muñoz de belleza incomparable. No ha sido tarea fácil, pero con paciencia y esmerados cálculos mentales el objetivo soñado se ha hecho realidad; Raquel ha aportado una colaboración que ha sido, también, bienvenida.
Señalar que mientras yo me ocupaba de bajar a los contenedores de basura el viejo paño de plástico color marrón y la bolsa 50L con los restos de arena y meados del Indi, Raquel ha dado un repaso de limpieza intensiva a la ventana recién persianeada, uno de ésos que hacen época; no sin olvidar que justo al terminar de dejar en un estado de transparencia absoluta los cristales de la susodicha ventana... ha comenzado a llover con ganas bilbaínas -inevitable casualidad-.
Más cosas.
Raquel ha reclamado mi atención: quiere que baje al mundo real a adquirir más vino, blanco a ser posible. Cómo me podría haber negado ¿?. Dos botellas de Ribeiro en Telenécora tienen la culpa del ligero resquemor digestivo que me ha asaltado a media tarde, cuando he dado por terminada la sesión de cine, cuando Espartaco estaba mostrando sus cualidades más románticas -Stanley Kubrick en vena ayer y hoy, 2001 y Espartaco; dos auténticas maravillas, dos joyas de valor incalculable-.
No puedo dejar de sentir que algo importante se ha quedado en el tintero de mis recuerdos recientes; pero no surgen datos; en fin.
Ah sí. La chavala está por la labor de mandar al carajo la mesa de centro del salón, que nunca le ha hecho tilín, y buscar un algo más ligero y menos ruidoso visual -tú ya me entiendes-. El caso es que chafardeando en la web del IKEA ha localizado el elemento que nos viene al pelo: una mesita circular, de material de acero, de precio absurdo, 19€, y medidas concordantes con las anheladas: 53 centímetros de alto por 45 de diámetro -perfectas-. Ya está faltando tiempo para ocupar su lugar en el salón; aunque es cierto que hasta que no llegue el sofá no se transforman en objetos imprescindibles.

#persiana - #sopadepescado - #sofa - #meada

comentarios
2alberto 
26/01/2025 8:22:52
momentito charco al pie de la cama

Un nuevo caso misterioso y enigmático -que vienen a ser lo mismo- que resuelve con modestia y perspicacia mi adorada musa, mi diosa Raquel.
La cosa arranca en el momento preciso en que al terminar la cena, puré de verduras raqueliano, comenzamos los preparativos para acostarnos. Es algo así...
[Me desvisto del atuendo diurno y me visto con mis ropajes nocturnos.]
En ese momento, cuando me dispongo a ir hacia el baño a rematar la faena, noto mis pies mojados: ¡¡¡ostras, un charco!!!
Y sí, un charco al pie de la cama, junto a la pata derecha, cerca del radiador. El primer impulso me lleva a buscar algún tipo de fuga en alguna cañería o en alguna llave de paso; pero no, todo ese universo está seco, completamente seco.
Entonces... ¿qué puede haber ocurrido?
Yo no encuentro la respuesta a este enigma. Me limito a secar aquello, todo lo posible, eliminando el charco y seguido me acuesto; mientras, medito sobre ello sin llegar a una conclusión plausible. Hasta que...
¡¡¡Raquel da con ello y resuelve el misterio!!!
Nuestro tesoro gatuno es el culpable; pero ¿porqué?.
Sencillo, durante la sesión de cine, y para dejar la sala de proyección totalmente a oscuras, todas las puertas de casa han estado cerradas durante al menos tres horas, INCLUIDA LA PUERTA DEL BAÑO, lo que le impidió a Indi mear en su arenero.
Y ya está todo dicho, y el misterio ya no es tal.
1alberto 
25/01/2025 19:08:00
Raquel ha comprado vía telemática el sofá que nos enamoró ayer en IKEA. Dicen los hados del online que lo recibiremos el día 31, viernes.

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