:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fcd2%2Fa67%2F889%2Fcd2a6788991c5a1cd9efa3b794d8e97e.jpg) [...] "Nuestra cultura valora mucho el cabello abundante y saludable como un signo de atractivo", prosigue, en un artículo publicado en Aeon. "A los hombres les preocupa que les juzguen e incluso les ridiculicen por su alopecia. Esto es una señal de la pérdida de juventud y vitalidad a medida que se acercan a la mediana edad". Wooldridge admite que muchos hombres que acuden a su consulta no son conscientes de lo mucho que les está afectando a nivel emocional y psicológico su pérdida de cabello, por lo que intenta ayudarles a comprender las raíces de esa angustia que sienten.
La calvicie en una lectura psicoanalítica
En realidad, el cabello es uno de los elementos más visibles de nuestro aspecto físico, por lo que perderlo puede suponer una gran merma de la autoestima, lo que conduce o alimenta prejuicios y problemas que ya existen de por sí en el individuo. Wooldridge sugiere, desde su punto de vista psicoanalítico, que el pelo tiene un vínculo muy especial y específico con el cuerpo materno y con la posterior separación que se produce entre él y el individuo. Como tantos otros profesionales de su campo, ahonda en las raíces de esa separación entre el cuerpo materno y el bebé para enfrentar los problemas del presente. Lo cierto es que, según el especialista, "la pérdida del cabello evoca ansiedades sobre la impotencia ante esa separación".
"Al afeitarse la cabeza, el sujeto está imbuyendo su experiencia de la pérdida de pelo con una sensación de control que de otro modo no tendría"
Para entender este trasfondo psicoanalítico, tan solo basta con reparar en lo liberador que resulta raparse la cabeza una vez los signos de la alopecia empiezan a asomar. Esto, al fin y al cabo, es un mecanismo de defensa muy efectivo del ego al convertir lo pasivo en activo (entendiendo estos dos términos en el sentido psicoanalítico). "Al imaginarse afeitándose la cabeza de forma proactiva, el sujeto está imbuyendo su experiencia de la pérdida de pelo con una sensación de control que de otro modo no tendría", argumenta Wooldridge. Por esto mismo, también de cara para fuera, los hombres que se rapan son percibidos como más dominantes que los que simplemente viven con los efectos progresivos de su alopecia.
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