 Una salida con carrito al BM, es todo lo que dio de sí mi actividad mundana; el resto del día en casa, tranquilo pero con una inquietud incómoda en mi pecho. Creo que es necesario que pinte de colores alegres el discurso interior, y, sobre todo, que me deje de elucubraciones ya que la vida me ha enseñado los intríngulis y me ha explicado con claridad cómo es la «cosa». En el tema comida no me he complicado la vida y he repetido el menú del lunes, con la modificación de una de las guarniciones, en vez de puré de patatas arroz basmati. Raquel se ha largado con viento fresco al terminar la comida y yo he pasado la tarde con el chaval recostado en mi regazo, viendo tele y mirando móvil. Cenamos tortilla francesa con jamón york. Nos acostamos y seguimos viendo «Los crímenes de Åre». Otra noche más me chupo media Dormidina; los sueños son intensos, mucho. |