 Lentamente el malestar, el dolor incluso, consecuencia de la operación del pasado miércoles va menguando y anuncia el día que sólo sea un recuerdo desagradable, una molestia inevitable. Hoy, tras despertar e iniciar los movimientos para incorporarme al mundo, he podido comprobar con bastante satisfacción que me dolía menos la zona inguinal y que, fundamental, la recuperación va por buen camino. Sin embargo también me he recordado la importancia de cuidar mi cuerpo con cariño y no comprometerme en actividades que pudieran suponer un exceso y un subsiguiente arrepentimiento, un "ay, qué tonto soy", por resumirlo visualmente. Hemos madrugado como casi todos los días; Raquel para su clase con Maite, piernas en este caso; y yo a mis actividades intelectuales e informativas. El día se desarrolla con nubes esponjosas y espacios de azul intenso. Así que cuezo huevos y los pelo y los pico en un bol, mezclándolos con medio aguacate por cabeza y persona humana. Poco después me ducho, me visto y me largo a la calle a hacer las compras pertinentes: hoy toca pescadería en el BM, para suministrarnos de lo necesario para hacer una buena sopa de pescado, que el peque viene a comer. Una merluza de tamaño medio pequeño; la cabeza y las espinas para hacer caldo y los lomos sin piel para usar parte en la sopa y parte en rebozados futuros. Una rodaja de bacalao fresco para otro tanto. Dos cajas de gambas de las de 9,95€ del BM. Con la compra colgando del hombro subo a casa, la deposito en la encimera y sin pausa bajo de nuevo, esta vez al LIDL, a comprar ciruelas, cebollas, patatas y cebolletas. De nuevo en casa me pongo ropa de faena y comienzo con las preparaciones de la sopa. Lo primero ha sido hacer un caldo sencillo, a base de la cabeza y las espinas de la merluza, unas cebollas, un puerro y perejil; y tres litros de agua tibia; tras el hervor quince minutos y colar; en la cazuela pequeña negra cocino las cabezas de dos docenas de gambas y las pieles, mientras aparto las colas limpias para añadirlas al final de la preparación. Seguidito comienzo con el sofrito; cebolla, puerro, zanahoria, chorro de brandy, tres cucharadas soperas de tomate del mío y unos puñados de piquitos de pan (mi único error, pues creo que tendría que haber echado la mitad de este ingrediente, en fin). Cuando estoy en la fase del sofrito ha llegado la olla que compré ayer en Amazon, al que sustituye a la que retiré hace poco por estar demasiado trillada; 41€. Sin dar tiempo a tontadas, paso el sofrito del wok a la cazuela nueva y continuo con el guiso. Sobre la una y pico ya tengo todo preparado y comienzo a verter caldo sobre el sofrito que previamente he triturado con la batidora, hasta dar con la densidad y el sabor deseados. Tachón me mensajea que está a punto de llegar, y en ese momento incorporo unos buenos trozos de merluza, de bacalao y el puñado de gambas que reservé al usar las cabezas y las cáscaras para enriquecer el caldo. Llega el peque y nos ponemos a comer, a charlar, y tal. Nos cuenta los pormenores de la operación de Sofía para extirparle un nódulo en un pecho, el lunes 7; pendiente analizar lo extirpado para determinar la gravedad y todo eso; espero que todo le vaya bien, de verdad que lo espero. En fin, la sopa ha gustado, de hecho no ha sobrado nada, y creo que para otra ocasión puedo mejorarla fácilmente. El peque se va después de tomar una infusión de las de la nena; se lleva el taladro para una ñapa que quiere hacer en el viejo escritorio que está en Sani, que lleva toda la vida con nosotros y que hice ni sé cuándo. Jeje. Cuando ya todo se tranquiliza, me noto cansado y un poco dolorido de más, así que sin dudarlo me instalo en nuestra camita y trasteo con la tele durante un par de horas, hasta que ya me parecía un poco abusar de mí mismo, jajaja, y me he levantado; y aquí estoy, sí, aquí mismo. Indalecio ha merendado, le he cepillado y se acomodado en su butaca, en la butaca, jajaja. La nena ha ido a yoga y enseguida la tendremos de vuelta en casa, buscando su cena, jeje. Un buen día también hoy. |