.jpg) 9.[1 Mayo 2025 18:56] El desarrollo de esta entrada, de este día, lo he ido postponiendo sencillamente por pereza, me acercaba a la vista y al comprobar que había dejado una lista con los hechos relevantes me relajaba y me decía a mí mismo que incluso si no llegaba a desarrollarla nunca tampoco sería un gran drama. Sin embargo ahora me he reencontrado con las ganas, jajaja. [...] Un día marcado por tener que viajar a Sani para acudir a la consulta de la enfermera de Leticia Isla, la June, a repetir las medidas de la tensión arterial, o venosa, o ambas, o lo que sea que se mida. La cita es a las 11:20, y a eso de las siete y media pasadas le mando un mensaje a Tachón para contarle el asunto y el tío aprovecha la coyuntura par decirme que si le podía echar un vistazo, y un ajuste, a un módulo de IKEA que compró hace nada y que tiene una puerta que no cierra bien, que roza; en fin. Metro a Deusto. Por la orilla de la ría voy caminando hasta llegar a Sani. Subo a casa y me pongo con lo del módulo de IKEA; me peleo lo típico y lo dejo perfecto. El tiempo se me echa encima y salgo pitando al encuentro de la sanidad pública. June tiene aprendiz y se le nota mucho que le gusta lucirse, en esta ocasión conmigo de cobaya, jajaja. Las medidas son las de la vez anterior, 14 y 9; al June no le convencen nada y me organiza una batería de pruebas y análisis. El miércoles próximo, el 30, me tocará extracción de sangre y llevar muestra de orina a las 8:30; y repetir electro a la tarde, a las 18:30, una hora de eme. Y para completar el cuadro me cita con Leticia el martes 6 de Mayo a las 12:20, para el gran momento de la lectura de los resultados (reconozco que esto me pone... ufff). Antes de emprender regreso a Santutxu me paso otra vez por casa de Sani, a probar un bizcocho que Tachón me ha comentado que lo pruebe para darle mi opinión, favorable lógicamente. Cuando lo de las bisagras se me ha olvidado y como soy un gran padre si hay que volver se vuelve. ¿El biscocho? Bah, sin más. Para hacer la vuelta a casa me planifico un paseo tranquilo por las calles de Sani, de Baquerizo, de Ibarrekolanda, por la bajada de Enecuri hasta la Avenida, y subir al metro, o o bajar, en Deusto, pues hace un día soleado y caluroso y yo tengo "la zona" en permanente estado doliente. Y todo ese esquema parecía sencillo e infalible; lo parecía... Bajo al andén por la boca de la Avenida. En esto, cuando ya se ven las luces de un convoy que se acerca al andén, se apagan las luces de la estación y el propio metro se detiene cuando aún le faltan unos metros para llegar a su punto de detención habitual; aquello tiene toda la pinta de una avería eléctrica. En un primer momento subo al vagón, al primero y me pongo en postura de espera; pero al cabo de pocos segundos reflexiono y cambio de opinión y me salgo, he pensado que si surgen problemas técnicos en mejor estar fuera, que siempre existe la posibilidad de salir a la calle o en ese plan. No llevo ni medio minuto fuera cuando la megafonía se arranca en euskera y algunos, los que lo entienden, comienzan a desalojar los vagones y los andenes; cuando la megafonía pasa al castellano se disipan las dudas y todo dios sale pitando. Las escaleras no funcionan, pero los tornos de pasar las Barik sí, qué cosas. Ya estoy en la calle y comienza el goteo de rumores, conversaciones a medias y mensajes confusos. Parece que falta la red en todo Bilbao; después en toda la provincia; después en toda España... ¡¡¡en toda España!!!; y ya, para remarte, también están sin luz en Portugal, en zonas de Francia, Alemania e Italia. Madre mía, qué mala pinta. Mi mente me dice que regrese a casa sin darle más vueltas y que me ponga en contacto con Tachón. El peque está de regreso al barrio, a la altura de Lamiako, con sus agobios típicos; pero a casa todo el mundo a esperar acontecimientos. Me doy una pequeña paliza, todo a para, incluida la subida al 7A. De camino a casa compro pilas en Ascao, en una tienda de móviles, y dos botellas de agua y una bolsa de hielo en la tiendecilla de junto al Jarritas. Por fin en casa. Las noticias son confusas. Parece probable un problema técnico, nada de ciberataques; mejor. Raquel ha encendido la radio de emergencias que compré no hace mucho y que nos ha venido al pelo. Esther habla con Raquel, está asustada y nos informa que viene a nuestra casa y que trae de todo; para la Tata llevar de todo es llevar abundante bebida alcohólica y comida sin más (de hecho trae lomo adobado y pan de molde). Bebidas sí, jajaja: dos botellas de tinto y cervezas. Y, bueno, pues ahí estamos pasando el trago dándole al trago, valga la rebundancia. A media tarde el suministro comienza a recuperar poco a poco; a Santutxu llega a eso de las seis. Un poco pedetes, o un bastante, salimos los tres a acompañar a la Tata a su casa. El regreso se demora un poco por un cierto trasiego cervecero en un bar heavy de Iturribide, pero no mucho. En casa también le damos continuidad al festejo y culminamos el día con un pedo en condiciones, muy en nuestra línea, fieles a nosotros mismos; yo siempre me arrepiento, pero siempre reincido. Menos mal que las ganas de fumar no han apretado y no he recaído. Un día para el recuerdo. |