Ballara Bailara
sábado, 10 de mayo de 2025

Lo nuestro es madrugar. Desde las cinco o las seis ya estamos dando vueltas en la cama, y no más allá de las seis y media los desayunos se preparan con ganas de comenzar el día.
Son poco más de las nueve cuando nos ponemos en marcha. Siguiendo las instrucciones del Maps conducimos hasta un parking en el centro de Tolosa; hemos pensado dar unas vueltas por el pueblo y hacernos una idea, quizás superficial, del lugar; además es día de mercado, por lo que ya tenemos algo en que organizar nuestra visita.
Recorremos el Mercado del Tinglado echando un vistazo a los puestos; quesos, verduras, pan, productos vascos. Echamos un pincho en un bar ubicado en una callejuela con unos aires muy de los tiempos postindustriales; bastante del urbanismo tolosano recuerda a otros tiempos del siglo pasado, aquellos en los que los etarras eran los dueños y señores de esa tierra. En la calle principal, la Avenida San Francisco, hay carpas pobladas por puestos de flores y cosas naturales. La Iglesia de San Francisco, con su fachada tan austera y oscura, domina con su presencia; en la plaza de la parte trasera nos sentamos en un bar a comer unas rabas con un blanco. En eso estamos cuando comienza a llover: es hora de ir al coche para ir al hotel, no sin hacer otra parada técnica para plimplar otro trago. Y llueve con cierta intensidad, sí, nos vemos en la tesitura de pegarnos a las fachadas y a cruzar las intersecciones a la carrera; en fin, las cosas del territorio.
Hotel Palacio Iriarte / Iriarte Jauregui Hotel.
El hotel impresiona: un edificio remodelado hasta el último detalle, rodeado de jardines cuidados con esmero, y situado en lo alto de una colina desde la que se domina el valle y las montañas circundantes. En la recepción nos atiende una muchacha con educación exquisita: habitación 201. Perfecta la habitación, acogedora y elegante, y amplia y tranquila. Las sensaciones son muy positivas.
Tenemos reserva en el restaurante económico, el Bistró, a las tres en punto, pero llegamos, como casi siempre, un rato antes. El hotel también cuenta con un restaurante con estrella Michelín, el Bailara, que apenas cuenta con tres mesas. Nosotros hemos llegado a la conclusión de que los chefs serán los mismos en ambos ambientes; o no, quién lo sabe. Comemos en plan suave: [vacío de memoria]; también bebemos un vino blanco austríaco, muy rico y muy suave. Y disfrutamos un montón, y empezamos con las risas y nos vamos animando.
Adecuadamente vestidos bajamos hasta el pueblo, a no más de un kilómetro entre verdes prados. La temperatura es agradable y aún no llueve -"aún" porque poco después cayó lo suyo-. Recorremos los rincones que atrapan nuestraa mirada y descubrimos que en el pueblito hay... ¡¡¡un bar en condiciones!!!. Bueno, jajaja, y empezamos a darle a las cañas, equis cañas. Durante un rato nos tenemos que guarecer del chaparrón en la terraza cubierta del bar, y cuando amaina regresamos al hotel. Tiramos fotos, hacemos risas, bebemos más cerveza y lo pasamos muy bien. Y aunque no estaba previsto cenar sentados a la mesa, las circunstancias favorecían mucho a esa opción, de manera que nos dejamos llevar y nos acomodamos en una mesita del comedor a denar en plan picoteos. Jamón, queso, vino tinto, en resumen, fiestón de los nuestros. Menos mal que Raquel sabe ponerme freno y no me dejó abrir la botella de cava que el hotel nos obsequió en la llegada; botella que ahora está en nuestra casa a iniciativa de Raquel.

#2025tolosa - #tolosa - #mercadotinglado - #hotel - #palacioiriarte - #iriartejaureguia - #patri - #tachon - #valdeavellano - #soria

© Zalberto | enero - 2026