D07- Mercadillo y otro sol de justicia
2 comentarios jueves, 29 de mayo de 2025

La cosa del despertar ha supuesto un esfuerzo considerable para dejar en el tiempo oscuro las sombras de la noche y los sueños complejos y retorcidos; supongo, quiero suponer, que las series que vemos antes de poner la mente orientada al subconsciente influyen de alguna manera en la trama de los mundos oníricos; digo yo eh. Pero me he levantado a eso de las siete y quince, con el cuerpo aún sin lubricar, y con la mente hecha corcho etéreo me he sentado a desayunar -Raquel llevaba ya un buen rato a sus cosas telefónicas y había sacado tiempo para tostar pan, montar una especie de guacamole y hacer café- en esos momentos en los que el caudal de pensamientos es más cercano a la sequía faraónica que al deshielo escandinavo. Una tostada con aguacate aplastado y mezclado con tomate y sal, y una taza de café con leche; material correcto como para hacer un pase de cuerpo entero por la senda de los desahogos; además, a las ocho tenemos que conectar con Maite...
La Maite, ella, me ha organizado un surtido de ejercicios del tronco inferior que no rozara lo más mínimo la posibilidad de autolesión, acciones que he solido completar en el pasado reciente. Serían las ocho y cuarenta cuando me ha dicho que "ya", que lo dejara, que ya era suficiente, y me ha parecido oportuno. Así que he terminado de limpiar la piscina y cuando la desconexión telemática se ha hecho efectiva me he dado un chapuzón de equis largos; muy bien también.
Sin pausa para repensar me he calzado las zapatillas azules del Decathlon, y he generado un estilo a base de bermudas vaqueras cortadas por el chache y una camiseta XS negra del Primark; hecho un primor, y con los auriculares negros ultra baratos de AliExpress, y el macuto naranja negro también de AliExpress, me he puesto en marcha con destino a la bandeja de lomo adobado del Consum, un recorrido exigente pero factible.
Jueves en Órgiva -o sería lo correcto escribir «Orgiva», las mayúsculas no llevan tilde, me enseñaron a mí en la escuela- significa: mercadillo. Este año el mercadillo ha hecho la mitosis, en el aparcadero de coches los puestos son los de otros años, fruta y verdura, ropa y calzado, chismes variados; en la plaza de la Alpujarra han desplegado los tenderetes los hippies con sus movidas de hippies; un ambientazo genial. Que ¿porqué me tomo la libertad de opinar al respecto? Sencillo, porque me he dado un garbeo por allá a media mañana, cuando mi destino era una bandeja de lomo de cerdo ibérico adobado en el Consum, con esmero y buen gusto. Sí. Además llevaba en mente comprar un bote de pastillas Bianacid, las que chupamos para atemperar la acidez de estómago y el reflujo y esos malestares diversos, estomacales ellos; 16€ y al macuto.
Para llegar desde los mercadillos hasta la zona de los supermercados he tenido la osadía de perderme por entre las calles de la zona del pueblo, que en otras ocasiones ha dado lugar a un tipo de extravío que no recomiendo, y menos aún cuando el tiempo es caluroso y los tramos al sol tienen un efecto sobre la piel no aconsejo. El caso es que he llegado al Consum en el momento preciso: o eso o una bebida fría en cualquier garito. El super estaba poco concurrido -¿hay palabra para esto?- y no me he entretenido fisgando por los pasillos sino que he ido a lo que iba: a comprar una bandeja de lomo adobado de las de ibérico que venden en las cámaras verticales; en la carnicería he cogido el H005 para comprar 2 chorizos "tipo pueblo" para tener cubierta una de las dos opciones de plato fuerte, la de hacer lentejas -la otra es vainas de primero y lomo de segundo-; las lentejas como plato único, de ahí los chorizos. Es obvio que además de esos dos elementos porcinos tenía que comprar lentejas, cosa que he hecho, un bolsa de tela de arpillera de 500 gramos de marca blanca Consum que estaba rotulada como "Tierra de Campos", ¡ostras! mi tierra materna, las dudas quedan disipadas -aunque no he enfrentado ese momento desde algún tipo de duda- y para la cesta que van las lentejas castellanas a hacer compañía al lomo y los choricitos. Una caja casi vacía y 18€; y un tipo que ha aparecido de improviso dando voces, acusando al mundo de haberle robado al descuido una bolsa en la que llevaba la carne que ya había pagado, voces que han cesado cuando una de la cajeras ha señalado hacia una de las cajas vacías, "¿es ésa?", y el tipo ha cogido la bolsa en silencio y se ha esfumado con un cierto aroma de vergüenza torera.
En la calle el sol es protagonista, me pliego a su poder y busco la sombra de los edificios. Voy subiendo por la acera del estanco y aprovecho la ocasión para echar un vistazo a las estanterías del bazar chino; me gustaría tener una buena tijera para trabajar en el jardín, para podar y en ese plan; sé que es una tontería, pues José Antonio sabe que lo quiero y todos los años me deja una de las suyas, de manera que ni siquiera tengo que explicarle lo que necesito. De allí desando el camino hasta el cortijo sin pausas innecesarias. Raquel está online y me dedica unos segundos de atención para evaluar las compras; me dice que prefiere "lentejas" y a mí no es que me parezca bien, es que me da lo mismo; lentejas pues.
Para el cocineo aún falta un buen rato, un par de horas que ocupo en mis cosas: baño en la piscina, colada de mis ropas, mucha lectura y mucha escritura -un placer que va a más, que va cogiendo forma, que es como todo lo que importa en esta vida: el trabajo y la constancia son los atributos que dan fruto, y lo demás son pamplinas-. Sentado en el porche, con la música en las orejas y los pies descalzos, el tiempo de vacaciones cobra su íntimo y verdadero sentido y yo noto cómo la vida en armonía inunda de paz y satisfacción mi mente y me tranquiliza -que no es moco de pavo-. Transcurrido el tiempo del solaz he regresado a los fogones a preparar las lentejas; la receta es la de los últimos tiempos, sencilla e infalible -infalible si no surgen contratiempos-. Comemos sobre las dos y pico, mucho pico, y la digestión viene después, Raquel en la cama, yo en el sofá.
Todo eso hasta ahora, que la nena está limpiando la piscina.

#2025orgiva - #mercadillo - #bianacid - #consum

comentarios
2alberto 
29/05/2025 14:41:04
Esta mañana el chisme ha arrancado a eso de las 7 y se ha parado a eso de las 7:55... IMPRESIONANTE PRECISION.
Y hay más.
El siguiente período ha comenzado a las 9:05 ¡¡¡la hostia!!! Ni adrede sale así de bien.
Estas cosas cotidianas son las que marcan la diferencia; en ellas pongo todo mi empeño ahora.
1alberto 
29/05/2025 14:38:48
Ayer modifiqué -a última hora- el reloj de arranque y parada del sistema de filtrado de la piscina, para que no estuviera activo de 8 a 9 de la mañana, durante el tiempo en el que nos conectamos con Maite, ya que el sonido de los chorros hace que la audición telemática se vea muy afectada -y tengamos que andar dando voces-.

© Zalberto | enero - 2026