 Pendiente desarrollo. El día comienza con buenísimos propósitos. Limpieza intensiva de la piscina tras noche de viento y lluvia. 40 largos bajo un cielo cubierto y una temperatura muy moderada. Al pueblo a compras. En la farmacia: tiritas, cristalmina, bianacid y aspirinas efervescentes. En la frutería: una docena de huevos y vainas. Raquel cocina un pisto en mi ausencia, para dejar la comida hecha. De regreso animo a la chavala para subir a Trevélez a comprar el jamón que sí o sí quiere comprar para cuando venga la Rebe. Un par de Alhambras en la Tienda de Maruja y un plato de jamón. En la misma tienda se hacen las compras: un jamón de siete kilos, un salchichón de lomo, un par de botellas de tinto de la tierra. Parada en Pampaneira, en el restaurante La Ruta del Mulhacen a echar una caña y su tapa -ensaladilla-. De regreso en el cortijo comemos. El pisto, muy subidito de picante, y huevos fritos. Y siesta a tope. |