 Se suspenden las sesiones de Maite hasta el jueves; iniciativa de Raquel, motivada por el calor excesivo. La noche ha sido calurosa, pero he conseguido dormir; Raquel no mucho. La nena recupera su actividad laboral y se sumerge en ella con dedicación e intensidad -aunque a eso de las ocho y pico me dice que se va a la cama a ver una peli... jajaja-. En ese preciso instante elijo vestuario y dejo a la chavala en el dormitorio para que descanse. Me ducho, me pongo ropa adecuada y salgo de compras básicas. El ascensor está pitando y no chuta; bajo andando y me lo encuentro con la puerta abierta en el cuarto; paso WhatsApp a FAIN y al poquito me responden que ya había recibido aviso y que en breve estarán con ello; a ver. En metro me bajo en Moyua para ir al Mercadona del Consulado a comprar chuperreteos para Indi, una lechuga Batavia para la comida del mediodía y fiambre de pollo 99% para todos. De allí me traslado por la sombra -ya hay termómetros que marcan 29º-, por Rodríguez Arias, al Corte Inglés; en la planta baja compro pasta de dientes Bexident; en la sexta compro una docena de albóndigas en salsa y tres latas de buey con tomate para el señorito. En metro regreso al barrio. Antes de subir a pata a casa -el ascensor sigue averiado- me paso por la frutería a comprar suministros indispensables, como huevos, patatas, cebolletas, puerros, plátanos... Hasta el momento de preparar la comida he estado poniendo la casa en orden y limpieza; cocina, armarios, medicinas, nevera, etc. Sobre las doce me he apalancado en la butaca hasta eso de la una y media, cuando he puesto en marcha la cocina. Ensalada de lechuga y cebolleta, albóndigas en salsa con arroz basmati; un menú completo y saciante, y rico rico A media tarde Raquel da rienda suelta a sus ganas de mover el culo y se pilla el carrito de la compra y baja al LIDL; buena idea, entretenida actividad sin duda, y con mínimo desplazamiento, que hace un calor que lo flipas. |