 Hoy el día ha sido productivo, algo que no sé si es bueno, como puede parecer, o un desastre epítome de este tiempo presente. El caso es que me he entregado con fruición a todas las tareas asignadas previamente, como debe ser, según dicen... Antes de mover el cuerpo sobre la cama flexionado con estilo los abdominales y el cuello me he tumbado sobre mi esterilla acolchada, junto a Raquel sobre la suya, para practicar Yoga, concentración y respiración. Me gusta pero me cuesta mucho y eso genera emanaciones de pereza que son difíciles de diseminar hasta hacerlas desaparecer, pero Raquel se encarga y vamos avanzando. Después, sin pausa, abdominales con Maite. El punto álgido del día se genera alrededor de terminar la adecuación de la colocación del toldo portátil en los enganches y usando los mosquetones etcétera. A priori la mayor dificultad radica en que para taladrar en el frente exterior del murete de la terraza no me queda otra que desmontar la red de protección contra gatos suicidas o torpes, y ese paso está cargado de incógnitas, obstáculos imprevistos, ésos que tanto me joden. Pero ha habido mucha suerte y una vez retiradas las bridas de las varillas de la parte derecha he comprobado que era posible retirar la red para acomodarla sobre el suelo sin necesidad de desmontar también las varillas de la parte izquierda, por lo que todas las previsiones han mejorado en un instante; ansiedad de futuro, una constante en mi vida, pelea de años, decenios, lustros, en fin. Hora escasa me ha ocupado la tarea: dos enganches en cada extremo y una barra de IKEA en la zona central; todo perfecto, ya digo, todo bien. Ducha y al LIDL con carrito de la compra. Tofu, frutos secos, manzanas, cosas. Después he ido a donde mi china a comprar un trozo de acolchado para construir una media luna que nos sirva a modo de mantel para las comidas del mediodía. Comemos guisantes del Mercadona. Cenamos tofu con manzanas. Vemos algo en la cama, paso. |