 Raquel se ha ido: es el momento de comenzar con la pintura. Son las 5 de la tarde, y tengo tiempo suficiente por delante. Al poco de estar estampando pintura plástica monocapa decido llamar a Raquel y sugerirle que de la cena se encargue ella, que traiga algo sencillo, algo que no requiera usar la cocina, por razones obvias. Me contesta con tono alegre: está de parrandeo con Esther y Nerea, por aquí y por allí, y disfrutando entre risas y carcajadas, y confidencias femeninas. Me encanta y tomó la decisión de no para hasta haber terminado de dar un buen repaso a toda la zona. He desmontado todo el escenario, he pintado por todas las esquinas y todos los recovecos, y he recolocado cada cosa en su lugar. Me ha quedado de diez, porqué no decirlo, así soy yo, modesto y sencillo, un artista sin parangón; jeje. |