Pechos y Huevos, Mieko Kawakami - Notas
1 comentario jueves, 28 de agosto de 2025

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Por cierto, justo en aquella época Makiko, que había empezado a trabajar fija de la mañana a la noche en la casa de yakiniku, había adquirido la costumbre de meterse hielo en la boca y mascarlo. [...] no podía parar [...]
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Era una sensación tan repugnante y molesta como llevar puesto un pañal empapado del líquido resultante la cocción a fuego lento de todo el asco, fastidio e impaciencia de toda la ciudad de Osaka.
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En la siguiente ocasión, apareció con una bolsa de lona blanquísima, atiborrada de viejos libros de bolsillo que marcaban sus esquinas en la superficie de la tela. La bolsa blanca, novísima, acarreada por aquella figura tan endeble que parecía que fuera a tambalearse por el volumen al que sonaba el karaoke, recordaba una urna de madera en manos de un pariente del difunto a la vuelta del crematorio.
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- Midoriko, sabes que Natsu está escribiendo una novela?- dijo Makiko aplastando una lata vacía con la mano.
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- Escribir una novela es divertido. No, divertido no era la palabra.
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(Alberto, no dejes pasar el párrafo central, el párrafo dónde se explica el asunto, donde Todo queda resuelto, el destino buscado, no el destino predestinado)
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Pero aquella noche [...] Estaba un poco borracha, eso sí. Pero, aunque no podía decirse que me encontrara especialmente bien, lo cierto es que me apetecía seguir bebiendo un poco más.
127
Si yo no hubiera nacido, la vida de mi madre habría sido mejor. Si nadie hubiera nacido, no habría problemas.
223
Mokugyo
280
Mi madre era una trabajadora con coño.

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comentarios
1alberto 
28/08/2025 17:59:21

En un sofocante día de verano, Makiko viaja a Tokio a visitar a su hermana Natsu. Incapaz de aceptar los cambios de su cuerpo después de dar a luz, Makiko está obsesiona con la perspectiva de someterse a una cirugía de aumento de senos. Mientras tanto, su hija Midoriko, de doce años, vive paralizada por el miedo a la pubertad que se aproxima y se siente incapaz de expresarse más allá de a través de una libreta. Por su parte, Natsu tiene treinta años, es aspirante a escritora y lucha con su propia identidad indeterminada de no ser ni una "hija" ni una "madre”.

Reunidas en un barrio de clase trabajadora en Tokio, pasarán juntas unos días en los que el silencio de Midoriko será un catalizador para que confronten sus miedos, muchos de ellos impuestos en gran medida por ser mujer en la sociedad actual, y sus secretos familiares. Apadrinada por Haruki Murakami y Elena Ferrante, Mieko Kawakami se ha convertido en un fenómeno literario internacional y combina en estas páginas comedia y realismo para pintar un retrato de la feminidad de la clase trabajadora contemporánea.

© Zalberto | enero - 2026