Las Siete Hijas de Eva, Bryan Sykes - Notas
martes, 02 de septiembre de 2025

A este inglés parece que no le va la «i latina».
Voy a leerlo en el ebook, a ver qué tal me arreglo, después de disfrutar del papel real, el de celulosa y letras de imprenta, jeje.

Notas



Velda era una mujer llamativa, más alta que las demás, con una estatura de 1,65, ojos castaños y chispeantes, y pelo oscuro y lacio que ondeaba sobre sus hombros al andar. Su piel era de color castaño claro en invierno, pero se tostaba con facilidad y en verano se le ponía la cara de color ébano oscuro. Aunque hiciera frío, el sol era tan brillante como ahora. Aunque empleaba la mayor parte del tiempo en recolectar comida, no todo era trabajo, y había días soleados de verano en los que encontraba un sitio resguardado y se tendía al sol durante varias horas para reflexionar sobre su vida. Se llevaba bien con las otras mujeres de su edad de la horda, casi todas las cuales estaban emparentadas con ella de un modo u otro, y pasaban bastante tiempo juntas, hablando de sus vidas. Ella se sentía satisfecha, aunque criar a tres hijas era duro, no teniendo un hombre al lado la mayor parte del tiempo. Recibía mucha ayuda de las demás mujeres y ella las ayudaba a su vez. Su madre y su hermana menor habían ayudado cuando nacieron sus tres hijas, lo mismo que ella había ayudado a su hermana y a otras amigas. Los hombres no sabían nada de partos. Por lo general no estaban en el campamento cuando nacían sus propios hijos, y habría sido inconcebible que un hombre presenciara el nacimiento de su hijo. Así pues, las mujeres de la horda mantenían completo control sobre el proceso y el misterio del nacimiento. Tenían en sus manos el futuro de la horda. A cambio, los hombres las mantenían, aportando comida y protección contra los animales salvajes, que eran un peligro constante. El marido de Velda era amable y atento cuando estaba en el campamento, y siempre era una alegría verlo regresar sano y salvo de las cacerías, sobre todo si volvía cargado de carne para la despensa. ,En las expediciones más largas, podía estar ausente durante dos o tres semanas, dependiendo de cómo le fuera en la caza. Cuando ya había capturado todo lo que podía acarrear, volvía a casa.

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© Zalberto | enero - 2026