 - Hola Virgilio - Son 50 € y la madre que os parió -contestó el espigado camarada. En estas dos líneas se pue resumir la liada de este día; pero también he de reconocer que me lo pasé de puta madre. Terminando como el rosario de la aurora, eso sí. Y eso que el día empezó con buen criterio... Salgo a hacer compras a lo grande. Me compro un par de rodajas de bonito, para comer en el día con cebolla caramelizada etcétera, y para congelar y disponer de recursos a mano. A media mañana me pongo con el tema cebolla, asar pimientos rojos, etcétera. Cuando ya estamos cerca del mediodía tenemos la "ocurrencia" de abrir una botella de blanco Godello, de nombre Polvorete y le damos caña mientras picoteamos patatas de Luxe y tal y cual. Y... más vino, más cerveza, más chufla y... Surge la idea:«¿le hacemos una visitilla a Virgilio?». Pues nada, que allá nos vamos, a casa de Virgi. Nos atiende en la calle y nos vamos con un pedrusquillo de lo más guay; más contento el nenebueno. Y sólo dejar un esbozo sutil... Terraza, musiquita, bailoteos, petitas y cervecitas. Y huevos fritos con patatas, obviamente. Un día divertido, qué cojones. |