 Los días laborables psicotrópicos reúnen en sí varias categorías o secciones del pensamiento, y a mí esto me llena por completo y me induce a entregar mi voluntad sin recelo. Un paseo de media mañana a Deusto -en verdad he de decir que me desplacé en metro, por desgana corporal- me ha llevado a otra cita con Susana para ir avanzando en los trabajos pendientes de instauración de implantes metálicos y/o cerámicos. Esta visita ha carecido del momento «anestesia» y se ha ocupado en la parte de medición y ajustes previos. Me ha hecho varias radiografías y ha tomado moldes de ambas mandíbulas dentales, la de abajo con silicona y la de arriba con alginato, o algo así. Antes de marchar me ha dejado instaladas unas piezas intermedias metálicas que, según me explica, pueden de ser útiles en un futuro. Salgo sin soltar blanca, acumulando deuda; madre mía. Regreso en metro y me encargo de las compras y la comida. Coliflor a la olla y solomillos de pavo a la Air Fryer, repetición del lunes. Después de comer la tarde y la noche transcurren sumidos en los aires gaseosos del TCH y sus adláteres; yo lo estoy gozando: andar todo el santo día medio flipado es algo que no sé describir con palabras, pero que me encanta... son tantos años disfrutando... Cenamos manzanas con tofu y queso fresco. Y zaping hasta casi las dos de la noche. |