 El pueblo verde del País Vasco que alberga un jardín botánico de cuento de hadas y un restaurante del siglo XIX
Entre montañas vizcaínas y caminos arbolados se esconde un lugar que combina historia, naturaleza y alta cocina Un paseo por Amorebieta-Etxano, en el corazón de Vizcaya, es suficiente para entender por qué este rincón vasco se ha ganado el título de pulmón verde del Duranguesado. El municipio, atravesado por el río Ibaizabal y arropado por montes como Bizkargi y Urrimendi, combina naturaleza, patrimonio y gastronomía en un entorno que parece sacado de un cuento.
El gran tesoro natural de la villa es el Parque Botánico de Jauregibarria, a un paso del casco urbano. Se trata de un espacio de ocio y paseo con caminos entre robles, castaños y zonas ajardinadas que enamoran a cualquiera que lo recorra. A la entrada, un antiguo baserri hace de cafetería y da la bienvenida a quienes buscan desconectar entre senderos arbolados, rincones para hacer deporte o simplemente respirar aire fresco en plena naturaleza.
Dentro de este entorno privilegiado se esconde otro de los grandes atractivos de Amorebieta: el caserío Jauregibarria, un edificio del siglo XIX reconvertido en restaurante gastronómico que mantiene, sin embargo, el alma de un bar de pueblo. Aquí manda el chef Beñat Ormaetxea, un zornotzarra inquieto que combina la cercanía de las cañas y zuritos con menús degustación que han merecido un Sol Repsol y la recomendación de la Guía Michelin. Ormaetxea, que se formó junto a nombres como Martín Berasategui, ha convertido este caserío en un templo de la cocina de producto y proximidad. En su propuesta conviven recetas reconocibles para el cliente local, como las carrilleras de ternera guisadas, con guiños creativos que dan protagonismo al mar y a la montaña. Codornices, setas, angulas y chipirones aparecen en carta, tratados con la naturalidad de quien conoce el bosque y la lonja desde niño.
El encanto del lugar no se limita a la cocina. El comedor del Jauregibarria, rodeado por los árboles del parque botánico, ofrece una experiencia en la que la naturaleza se convierte en parte de la decoración. Comer aquí es sentirse dentro de un paisaje que combina tradición rural, historia y modernidad gastronómica en perfecto equilibrio.
Quien se acerque a Amorebieta-Etxano no solo encontrará este rincón de cuento. El pueblo también guarda joyas arquitectónicas como el Palacio de Cancelada, la Casa Harrison o la iglesia de Santa María de la Asunción. Además, quienes busquen rutas culturales pueden seguir la denominada Ruta de las Ermitas, un itinerario con hasta 17 pequeños templos que narran la historia local a través de la piedra. |