 Con la espesura de la selva psicotrópica flotando aún en mi cabeza y con los pensamientos vagamente difusos, arranco el día con desgana y corcho en el interior del cráneo. Ni eso me disuade. Cuando Raquel sale a dar una vuelta por el centro, a hacer devoluciones en Zara, a comprar aquí y allá, yo me quedo a cargo de las operaciones de mantenimiento del hogar y para llevarlo con energía me fumo un porrito chiquito y delicioso. Es la mejor manera de hacer las labores. Y de la comida también me encargo yo. Menú: ensalada y merluza rebozada. Comida de nobles y reyes, incluso de jerarcas eclesiásticos. Terminada la comida y recogidos los cacharros,. descanso un rato sobre la cama esperando que se acerque la hora de ponerme de calle y salir al encuentro de Héctor, en la salida de la boca de Termibus; quedamos a las seis... Tarde de fútbol: Athletic-Alavés [18:30] Pues lo mismo soy gafe, y tampoco me sorprende, pero mi segunda vez en San Mamés de espectador de un partido oficial de la liga se cierra, de nuevo, como cuando contra el Girona, con derrota en casa, por 0 a 1; el gol del Alavés se lo hicieron los chavales en propia meta, con un gran estilo y un gran sentido del humor; el gol se lo han concedido a Unai Simón P.P. En fin. Pero lo he pasado muy bien. En el descanso saqué los bocatas de tortilla de patatas que preparé este mediodía y nos los trajinamos sin rechistar. Postpartido en Casa Jesús Y obviamente los flamenquis, exceptuando de nuevo a los pijos, nos estaban esperando en García Ribero -creo que desconozco algún dato importante que explica la obsesión con el Huevo Frito, un bar de toda la vida, pero que sin más; no sé-. Echamos un pote en el Huevo Frito. La calle está entera en obras, justo han dejado unos pasillos entre vallas para acceder a los locales y portales; pero sin más: zurito en Rodríguez Arias, a instancia de Jone, de pie y sin sentido alguno; pero bien. De ahí nos dirigimos a Gordóniz, donde Casa Jesús; teníamos reserva a las nueve y media. Ensalada de tomate -muy rica-, piparras sobre teja -dos tejas-, chistorra a la sidra -ñam ñam-, secreto ibérico o de cerca de Iberia -bien, un poco de más, pero poco, y un poco subido de sal, pero poco-. Muy rico todo y muy divertido. A tope con los flamenquis, yo en mi línea -quizás, sólo quizás, es que en realidad siempre siempre siempre me comporto así, luego soy de esa manera- y muchas risas. Justo pasadas las doce nos disolvemos y cada uno tira para su nido. Nosotros, Raquel y el Nenebueno, subimos al tren en Moyua, y bajamos del tren en Santutxu. A casa. Raquel se acuesta y yo me fumo dos porros: me dan las cuatro de la noche, o madrugada, o lo que sea. Me acuesto y se baja el telón. |