 Raquel amanece en un hotel en Madrid. Me dice que ha madrugado mucho, que ha hecho yoga y que ha desayunado en cuanto han abierto el comedor; es la mejor, le adoro. Yo también he madrugado un montón, a eso de las seis, para no sentir presión ante la inminencia de la salida montañera. He quedado en Basauri a las 9 con los Mendizaleak. Patxi no da señales de vida -me tiene intrigado, lo reconozco; creo que no se siente lo suficientemente querido; él es más de montañear con gente como Oscar, en ese plan; por mí... perfecto-; tampoco puede venir MiJavi porque está recién operado de la muñeca izquierda, por eso del tunel carpiano -tiene pendiente la otra muñeca y también algo del pie, de los dedos etcétera-. Pero el resto no ha fallado, y tampoco las dos perras, la Lasai y la Greta, que son tan monas... Yolanda tiene coche nuevo, un Jeep super chulo, blanco, de gasolina y eléctrico, pero sin enchufe. Yo voy con Yoli y el resto con Jon. El plan es ir a Valderejo. Jon a buscado una ruta que sube al Raso desde Valdegovía y ha reservado para comer en Valpuesta, en Los Canónigos, uno de sus top favoritos para celebrar y comer como señoritos, jeje. En fin. La caminata ha sido gozosa, la compañía más, el tiempo perfecto, fresco pero seco, como para ir cómodos en manga corta. Todo bien. La ruta la hemos acortado un poco para no forzar las máquinas ya desde la primera salida de la temporada y aún así nos hemos cansado lo justo y necesario. Ya digo: todo perfecto. Una vez de regreso a los coches, aparcados en Valdegovía, y antes de partir hacia Valpuesta, nos echamos un zurito en "el" bar del pueblo, en la terracita, muy bien muy bien.
Comida. Comida para el recuerdo. MiJavi nos está esperando en Valpuesta y se une al grupo para el momento gastronómico. Grandes momentos. Conversaciones divertidas, gente inteligente. Disfruto muchísimo. El menú es lo de menos; dejo foto del menú para el recuerdo. Siempre es así con ellos, soy afortunado. Regreso con Jon, pues Yoli se queda en Luiaondo y los de Barakaldo regresan en el coche de Arantza que ha llevado MiJavi, pero que conduce la Tocinillo por la cosa del bebercio, ya se sabe. Sólo me vienen recuerdos dulces y emociones gratificantes; mira que soy bobo cuando me siento invadir por la pereza y me planteo darles plantón con alguna mala excusa, mira que soy tonto, en fin, algún día aprenderé ¿?. Son las seis y cuarto cuando entro en casa y Indi me echa su dulce reprimenda. Le como a besos y le atiendo hasta que se calma,, y ya solo queda esperar a que Raquel regrese de su viaje a Madrid -cierran el embarque a las 19:30 sí que calculo que si todo va bien estará en casa a eso de las nuevo y algo-. Sobre las nueve y algo llega Raquel y ya podemos dar cuatro vueltas a la cerradura y recogernos en el tálamo. Vemos un capítulo de «El Refugio Atómico» y nos abandonamos al sueño, abrazados los tres. Por cierto que esta noche hemos echado las dos mantitas suaves y el Indi no se ha movido de mi lado en toda la noche. Yo me pregunto si es posible tener una vida mejor y me contestó que no. |