 Sábado en camarilla. Este puede ser un buen resumen, por lo inspirador, digo. Hay plan de comida en Arrankudiaga, con la camarilla y el añadido de última hora de Juanjo y Ander, su vástago de 8 años. Un plan que sugiere dosis excesivas de comida y bebida, y un plan al que accedo un poco renuente, fundamentalmente por lo cuesta arriba que se me hace mantener la calma cuando hay que soportar la verborrea absurda de la Ima; en fin. Quedamos en la estación de Abando con Juanjo y Ander para ir todos juntitos a Arranku en el tren de las 11:02. La idea es que en el apeadero de Arrankudiaga se nos unan Ima y Pe para bajarnos todos en Llodio y desde allí caminar por una vía habilitada para peatones, a la orilla del Nervión, hasta llegar a Luiaondo, donde hacer un retorno a Arranku en tren. El recorrido desde Llodio hasta Luiaondo lo hago en cola del pelotón charlando amistosamente con Ander, con la intención de conocer un poco la idiosincrasia del muchacho; tiene un puntido de amaneramiento que hace que uno entre en modo sospecha y le coloqué en la caja de pendientes de sexualizar, pero con grandes posibilidades de dar el salto a la caja de gay de pies a cabeza; un muchacho muy condicionado por filosofías de mamá luchadora y por sus sueños inalcanzables. Ander me ha caído bien, pero sin más, su edad es muy inestable y no se sabe hacia dónde crecerá. Y todo sale a la perfección, una coordinación fina y sencilla; bueno, en Luiaondo estuvimos a puntito de perder el tren elegido por culpa de, no podía ser de otra manera, la Ima, que nunca ve la manera de sabotear los planes de los demás, siempre con la pretensión de añadir aventura jodiendo los planes y la comodidad; pero no tuvo suerte, la ocasión no era la apropiada para poner en el tapete sus trucos habituales. En Arranku dejamos el ferrocarril por unas horas y refrescamos el gaznate en Iberlanda, con un par de botellines. La comida. Barbacoa para nada: se asaron morcilla y chistorra, y apenas se le dio un mordisco a la chistorra. Que ¿porqué?. Pues muy sencillo: porque la Ima nos atiborró a comida. Champiñones a la cazuelita. Bilbainitos: huevo cocido, langostino y mayonesa. Croquetas -del BM-. Queso, jamón, chorizo. Pan rico. Mucha comida. Callos. Yo cerveza, el resto Piérolas. Muy divertido. Sobre las seis y media subimos al tren y regresamos a Santutxu. En casa... relax en la butaca viendo «Poquita fe» con un petita para animar la cosa. Ya digo: muy bien todo. |