 Empezamos con John Searle en la cabeza y seguimos con Brian Ferry en el bolo, por lo que sea y sin conexión aparente, pero ahí lo tenemos todo, imperturbable.
Un viernes para olvidar. El pie izquierdo duele, y el dolor crece a lo largo y ancho del viernes, como queriendo abarcar el fin de semana al completo, y yo me desespero bastante. Raquel me ha creído al comprobar que la cosa se iba hinchando por momentos y decide ocuparse ella de los quehaceres -aunque básicamente sigo ocupándome yo de todo-. Ha comprado vino y cervezas. Ha comprado en La Oka una pinsa romana lista para hornear. Ha hecho cosas. Yo he hecho mimos y fumado porros para atemperar el dolor. El día ha sido psicotrópico y relativamente descansado. {estoy escribiendo desde el tiempo de un lunes a media tarde, cuando todos los recuerdos de los pasados días decidieron yacer enmarañados y no se hace fácil desentrañar tal madeja, y tampoco le veo la necesidad} Un viernes diferente, marcado por mi lesión pinreal. |