1 Raquel y su pandilla del barrio No voy a dar más pábulo del necesario a este miércoles tan ilustrado con imágenes de pañuelos tisúes, papel al viento, escamas de piel de cacahuete, sedosos cabellos negros felínicos y una ausencia en pandilla dipsomaníaca hasta mucho más allá en el tiempo del ocaso, con un fondo de nubes grises y ráfagas de viento desaforadas. No lo voy a hacer porque no merece la pena poner luz en un lugar oscuro por propia voluntad, o por deseos nunca hechos carne y recuerdo. Soy así, sé que mantenerme en el sendero del descreimiento me aleja del tumulto de la humanidad hiperconectada -donde yo también me estoy manifestando en silencio, exponiendo mi verdad, en color y en blanco y negro- y que poco a poco me estoy convirtiendo en quien soy, abandonando la piel de un ser contradictorio e incoherente para vivir mi realidad al ritmo de mis pensamientos. No es fácil ser auténtico, casi es imposible; pero esto no es nuevo, así ha sido siempre, desde tiempos remotos, desde los orígenes. El sentido de la vida es llegar a ser uno, sin dobleces ni claroscuros; nada fácil, ya digo. Este miércoles no ha habido montañeo en grupo singular. En un primer embate yo me deslicé fuera del foco, por mor de mi calamitoso estado febril. Y en un segundo embate el resto de compañeros se bajaron de las botas de monte; la justificación tuvo algo que ver con la previsión meteorológica que anunciaba vientos como huracanes, peligros en cada abismo, mieditis sin más. Cierto que hacía mucho viento, no lo voy a negar, pero tampoco se puede negar que la ruta que había propuesto Jon estuviera expuesta al riesgo de una ráfaga mortal; no, que va, la ruta consistía en dar la vuelta al pantano de Maroño, 7 kilómetros de paseo entre pastos verdes y arboledas de hojas perennes -en los enlaces la dejo inscrita-, un paseo perfecto para montañeros de tres al cuarto -es que no me gusta presumir, pero lo cierto es que si no me ocupo de buscar una buena ruta, Jon se esfuerza un mínimo y propone rutas archirepetidas ... leer más | #picassiano - #enfermo - #virus - #trancazo - #raquel - #comidapandilla
2 Lo de un martes que vivímartes, 20 de enero de 2026  Dan las 4 y media AM y creo que me voy a levantar. Raquel yace en la butaca sumida bajo el agobio de una tos incontrolada. Indi no sabe a qué atenerse. Así da comienzo este martes, que se presagia complejo.
Lástima, escribo líneas alejadas en el tiempo más allá de las 48 horas; me pongo y que lo salga sé que será auténtico -incluso lo inventado es real y, como tal, auténtico-.
El momento álgido de las primeras luces surge de la conectividad telemática con la sesentera castreña; hoy vamos a ejercitar la zona alta, las extremidades superiores y el tronco en general. A rastras de los constipados noes entregamos con el ardor suficiente como para que Maite no exprese disgusto, que aún no hemos olvidado leer entre líneas.
Ducha rápida para salir a las compras. La primera etapa me lleva hasta el Eroski de Zabalbide, donde venden el tipo de arena que está en el primer puesto de del TOP de "arenas para arenero"; en esto no hay posibilidad de consulta a Indi, nuestro nivel de comunicación está en "principiante con ganas". Últimamente la reposición de las cajas azules de la arena no se está produciendo al ritmo que requerimos los consumidores, por lo que se adivina una competición soterrada para hacerse con las existencias según se reponen en las estanterías. En esta ocasión me he encontrado bien abastecido el segmento y no he dudado: me he hecho con 4 cajas, y no he vaciado la estantería porque me ha salido la vena empática y, aunque no confío nada en la calidad humana de los individuos que pueblan la zona, me ha parecido oportuno dejar actuar al psicópata que llevo dentro, ése al que suelo llamar mi InfraEgo. La prevista en el pensamiento consciente como la "segunda etapa de avituallamiento" era la visita al BM para comprar cosicas. Pero al salir del Eroski he recordado que también llevaba escrito en la memoria volátil la reposición de Frenadol Descongestivo, mi droga favorita de esta época para combatir virus y malaganas variadas; estaba ... leer más | #picassiano - #virus - #tranzaco - #enfermo - #serie - #his&hers
3 Edward Dodwell (1767-1832)lunes, 27 de enero de 2025  Proveniente de una familia irlandesa noble y rica, el arqueólogo y pintor Edward Dodwell (1767-1832) nació en Dublín y estudió literatura y arqueología en el Trinity College de Cambridge. Gracias al confort económico que le proporciona su gran riqueza, evita la necesidad de ejercer una profesión y se dedica por completo a la investigación sobre las civilizaciones mediterráneas.
En 1801 visitó las islas Jónicas (Corfú, Zante, etc.) y la región de Troya junto con Atkins y el conocido viajero W. Gell. En 1805-06 viajó a Rumelia con su compañero de viaje, el pintor Simone Pomardi. Posteriormente se instaló en Nápoles y Roma y se casó con una mujer treinta años menor que él. Fue miembro honorario de muchas fundaciones culturales europeas. Enfermó y murió durante una expedición a las montañas de Italia. Su gran colección de artefactos arqueológicos (monedas, 115 piezas de cobre, 143 ánforas) se guardó durante un tiempo en su casa de Roma y luego se vendió al Museo de Escultura de Munich. Dodwell, un prolífico escritor y artista visual, revela sus talentos versátiles como arqueólogo, incluido su sentido de la curiosidad, la perspectiva crítica y la sensibilidad artística, en sus obras que son únicas para su época. Por primera vez en su obra, tenemos la oportunidad de reconocer el descubrimiento real de un "espacio": Caminar reúne información basada en monumentos, historia, personajes contemporáneos y bibliografías como herramienta de descubrimiento y reconocimiento.
El viaje, descrito en esta publicación en dos volúmenes y rico en material arqueológico y topográfico, constituye un tesoro infinitamente rico de información sobre la vida pública y privada de los griegos en el período anterior a la revuelta (1821).
A finales de abril de 1801, Dodwell partió de Venecia, llevándose consigo como traductor a un griego inteligente y bien educado de la isla de Santorini, a quien había conocido en Italia. Cruzó el mar Adriático y llegó a Corfú, bajo ocupación r... leer más | #pintura - #arqueologia - #romanticismo - #acuarela
4 Junto al muro del tiempolunes, 27 de enero de 2020  Junto al muro del tiempo (1959)
No consigo encontrar este libro de Jünger.
[copy y paste de un crítico] »»
El libro que me ha ocupado más últimamente es «An der Zeitmauer» de Jünger. Para decirlo en seguida: es un libro sumamente inteligente y bueno que he leído con el placer con el que se ven confirmados sentimientos e ideas propios por un hombre más competente. Con lo que no quiero decir, desde luego, que yo hubiese tenido también las ideas principales y fundamentales de Jünger. El libro es un análisis sobre el malestar de la humanidad actual, especialmente la occidental. Quiero indicar primero en qué medida compartía las ideas de Jünger sobre la situación actual de la humanidad antes de la lectura de su libro. Para él, como para mí, la hora del mundo se explica como final de una era, la del hierro según la mitología antigua, que en este punto coincide casi con la india. Vivimos en el otoño tardío de un eón, en un mundo a punto de desaparecer, que se disuelve, que para muchos se ha convertido en un infierno, que para casi todos es desapacible y cuyas amenazas aumentan constantemente. No importa que el plazo hasta que concluya este proceso dure aún siglos, décadas o años, que la catástrofe final se produzca como suicidio de la humanidad en una guerra atómica, como naufragio de la moral y la política, como aplastamiento del ser humano por su máquinas: nos hallamos de camino hacia ese momento en el que según las ideas hindúes el dios Shiva destruye el mundo en una danza para hacer sitio para una nueva creación. Vemos consumirse la historia universal, es decir la historia de nuestra era, en formas estatales hipertróficas, en batallas de material absurdas, en el exterminio de innumerables especies animales y vegetales, en el marchitamiento de lo que es bello y reconfortante en las ciudades y los países, en el hedor de las fábricas, en la enfermedad de las aguas y en la no menor enfermedad y desecación de las lenguas, de los valores, las pa... leer más | #literatura - #junger - #hesse - #paraleer
5 Junta de goma de congeladorjueves, 03 de enero de 2019 La he cambiado, no sin gran esfuerzo y deliberaciones interiores. Roguemos que quede bien sellado. Nevera vieja AEG.
Transcurridos pocos meses, compramos combi nuevo, con congelador pequeño superior y nevera grande inferior; estamos muy satisfechos de la nueva compra, aunque tuve que hacer ñapa en el mueble en el que va encastrada.
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6 AEG 92486598100miércoles, 02 de enero de 2019  | FRIGORIFICO CONGELADOR AEG SANTO ELECTRONIC
PIEZAS DE RECAMBIO PARA EL NÚMERO DE PRODUCTO (PNC) 92486598100 / MODELO S3688-8KG | #frigorifico - #nevera - #AEG
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