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101 ¿Usted preferiría ser oculista en Londres o carnicero en Damasco?
martes, 17 de diciembre de 2024

Los últimos acontecimientos en Siria, aparte de convulsionar el mundo y pillar de sorpresa a unos cuantos servicios secretos (más a unos que a otros) ponen en evidencia hasta qué punto nos gusta dar por hechas muchas cosas que luego la realidad desmiente. Y sobre las cuales la propaganda miente.

La caída de Bashar al-Assad ha destapado bruscamente un nivel de represión y de horror que cuesta de creer que hasta ahora se desconociera. Israel bombardea los túneles de Hamás y los wokes salen a la calle en tromba a gritar «del río al mar». ¿Por qué no se manifestaron nunca contra lo que pasaba en la prisión siria de Sednaya? ¿Sólo porque el régimen de Damasco era amigo de Moscú y enemigo de Tel Aviv?

Por otro lado, contrasta tanta manga ancha con Bashar al-Assad todos estos años y tanta severidad ahora. Ciertamente el régimen inició una escalada de represión feroz coincidiendo con el estallido generalizado de las llamadas primaveras árabes. A las que sería más preciso llamar «inviernos nucleares». Allá donde las dichosas primaveras brotaron, una de dos: o se llevaron por delante malos gobiernos para poner otros peores, más teocráticos y más fanáticos, o, para frenar eso, valía todo.

No tengo la impresión de que en Europa comprendamos cabalmente, no ya la realidad, sino el día a día en Oriente Medio. «¿Aquí o matas o te matan?», se atrevió a preguntarle un famoso periodista catalán al presidente sirio. Temblando por si se lo tomaba a mal. Que no sólo no se lo tomó a mal, sino que le dio toda la razón, muy convencido.

Si repasamos la trayectoria personal y familiar de Bashar al-Assad, nos encontramos a un personaje muy parecido a Michael Corleone, el personaje de El Padrino interpretado por Al Pacino. Bashar era el hijo menor de Hafez al-Assad y el menos interesado en seguir sus pasos. Había estudiado Medicina. Era oftalmólogo en Londres, donde conoció a su mujer. Estaban ambos destinados a tener una vida muy distinta, lejos de Siria y de la guer...

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#siria - #dictadura - #rusia - #Bashar_al-Assad

102 Castillo de Torrelobatón o «Castillo de los Comuneros»
lunes, 16 de diciembre de 2024

La fortaleza se impone sobre los Montes Torozos y es visible desde varios kilómetros a la redonda. Se comenzó su construcción en el siglo XIII con la intención de vigilar el valle del Hornija. Perteneció a los Enríquez, almirantes de Castilla (1455-1473) por lo que en la Torre del Homenaje se aprecian los blasones de esta familia. Debido a esto, también es conocido como el "Castillo de los Almirantes".​ Se construyó en su totalidad a mediados del siglo XV y gracias a Gómez de Isla, que trabajaba en la Catedral de Palencia siguiendo el modelo de castillo llamado escuela de Valladolid.

La torre del homenaje tiene en la fachada los escudos de la familia de los Enríquez, almirantes de Castilla (un león debajo, la divisa de las áncoras o anclas marinas en la orla y dos castillos separados). También aparecen los escudos de Juana de Mendoza, de Diego Fernández Quiñones y María de Toledo. El blasón principal es colocado por don Fadrique y permitido por Juan II.

Tuvo un papel importante en la guerra de las Comunidades de Castilla, al ser escenario de una gran victoria de los comuneros, al vencer estos tras ocho días de asedio a la fortaleza en febrero de 1521. Los defensores de este fueron rodeados en la Torre del Homenaje. Los daños causados al castillo fueron reparados en 1535 en una reconstrucción de gran dificultad que le da sus almenas tipo buzón de la actualidad. Y es el último lugar en el que los comuneros dejaron huella, tras partir rumbo a Toro el 23 de abril de 1521 y ser alcanzados en Villalar, derrotados y ajusticiados.

En el siglo XVIII los Enríquez dejan de poseer la villa y, por tanto, el castillo. Pero este estuvo ligado a este linaje hasta el siglo XIX. En los años 1950 pasa a depender del Servicio Nacional de Trigo (SENPA) del Ministerio de Agricultura, haciendo de almacén de cereales. El 1 de abril de 2003 la Junta de Castilla y León cede el castillo a Torrelobatón.

#castillo - #castilla - #comuneros - #valladolid - #paravisitar

103 La caída de un narcoestado
domingo, 15 de diciembre de 2024

Una de las razones de la caída de Al Asad está escondida en esta bolsa de droga: en la fábrica siria de captagon.

Al Asad producía captagon para financiar un Estado en crisis. En cada estancia de la fábrica se ve una forma distinta en la que se camuflaba la droga blanca: escondida en motores eléctricos falsos, entre ladrillos, muebles…

Estas montañas de droga salvaron a Bashar Al Asad en tiempos de guerra y sanciones, convirtiendo Siria en un narco estado. Algunos sabían qué eran, por dónde salían de Siria y cómo se producían. Pero nadie había estado antes dentro de una de las 15 fábricas de captagon, custodiadas con celo por un régimen demasiado avergonzado como para admitir que se financiaba vendiendo anfetaminas mezcladas con teofilina.

La noche del 7 de diciembre, los guardas de la sucursal de Duma salieron corriendo de la nave de producción en cuanto el grupo islamista Tahrir el-Sham (HTS) arrebató al Gobierno este pueblo a la entrada de Damasco. Sin Al Asad no hay captagon. Por eso, antes de huir, prendieron fuego a millones de pastillas en la que hasta la fecha parece la fábrica más importante de esta droga en toda Siria, según Caroline Rose, directora del centro de investigación estadounidense New Lines Institute.

A las pocas horas de caer Damasco, Fares al-Tut llegó al edificio en llamas. Era la primera vez en seis años que este empresario local se atrevía a volver a la que había sido su pequeña industria de snacks de maíz. El Ejército del régimen capturó su nave en 2018, cuando tomó el pueblo entero de Duma de manos rebeldes. "Se encapricharon de este sitio porque está lejos, en lo alto del pueblo, pero fuera de la vista de nadie. Es un lugar perfecto para hacer las barbaridades que hacían", cuenta Al-Tut a El Confidencial.

Pero el fuego no borró ninguna prueba de cómo Al Asad producía captagon para financiar un Estado en crisis. En cada estancia de la fábrica se ve una forma distinta en la que se camuflaba la dr...

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#siria - #captagon - #droga

104 En Alemania y el antiguo Imperio austrohúngaro la Primera Guerra Mundial está olvidada
jueves, 12 de diciembre de 2024

Alexander Watson: «En Alemania y el antiguo Imperio austrohúngaro la Primera Guerra Mundial está olvidada»

El Holocausto fue la culminación de una historia de violencia que arrancó en el siglo XX, y tuvo uno de sus episodios más salvajes entre 1914 y 1918. Todos los países europeos contribuyeron, en mayor o menor medida, a que tuviese lugar ese primer gran enfrentamiento bélico, pero la idea que ha transcendido es que la responsabilidad fue exclusiva de Alemania y Austria-Hungría. Alexander Watson ha escrito uno de los mejores libros de la Primera Guerra Mundial, El anillo de acero (Desperta Ferro), y lo ha hecho desde la perspectiva de los perdedores, las Potencias Centrales, que vivieron cuatro años enjaulados, sometidos a un duro bloqueo naval que provocó la muerte de cientos de miles de civiles. El plan alemán para ejecutar una guerra relámpago en sólo seis semanas fracasó, pero esa decepción no impidió que los ejércitos germanos y austrohúngaros resistieran un intenso asedio desde varios frentes. Las ansías de los políticos y militares de las dos naciones centroeuropeas por atacar a Serbia, primero, y la descabellada campaña de ataques submarinos a naves enemigas y neutrales, después, provocaron el desmoronamiento de un imperio y una amarga derrota que sirvió de simiente para el advenimiento del nazismo.

Hablamos en Zenda con Alexander Watson del «cheque en blanco» que el káiser Guillermo II le dio a los militares austrohúngaros para empezar la contienda, acerca del error alemán de atacar a los barcos estadounidenses y sobre el macabro legado de odio y antisemitismo que dejó la Primera Guerra Mundial.

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—El planteamiento de El anillo de acero es original. Pocas veces se hace un libro, una película o una serie desde el punto de vista de los perdedores. En el caso de la Primera Guerra Mundial, después de leer su libro, el lector descubre que sabía muy poco de las Potencias Centrales, del Imperio austrohúngaro y...

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#primeraguerramundial - #entrevista - #libro - #paraleer - #entrevista

105 Monitor LG y Claudia
1 comentario martes, 10 de diciembre de 2024

Terminada la sesión de piernas con Maite me he maqueado completamente: corte de pelo, ducha y afeitado.
Hace frío y llueve todo el rato.
Me dispongo a salir a airearme por Bilbao; hay varias opciones y ninguna es urgente. Antes de emprender mi ruta me paso por el estanco del Carmelo a hacer una devolución de Zara para Raquel (dos camisetas de manga larga).
Por Iturribide desciendo de las alturas. Recorro el Campo Volantín hasta el puente de Deusto, que subo para cruzarlo y entrar en Zubiarte. ¿Objetivo? Mirar los monitores.
Llevo varios días recorriendo las webs mirando monitores de 27 y 24 pulgadas; no tengo muy claro qué me vendrá mejor, pero me siento atraído por las 27 pulgadas, aunque solo sea por probar.
En MediaMarkt me asesora un muchacho y me aconseja un LG que está de oferta, a 199€. Me gusta, además es blanco, que casi no hay, todos negros ¿?.
Dudo, lo cojo, me voy a caja a pagar, dudo y lo dejo. Salgo a la calle y sigo dudando. Al final opto por regresar a casa, dar unas vueltas al tema, y si decido comprarlo mejor recibirlo en casa. Hace menos frío que a primera hora, pero hace frío.
Llego a casa justo cuando Raquel está a punto de salir: va a buscar a su Jefa, Claudia, que viene en bus desde Gijón, para irse a comer al BasCook (también se les une Pau). Voy a aprovechar la ocasión para saltarme la comida del mediodía y así darle un descanso a mi sistema digestivo, que anda de aquella manera.
Hace malo, llueve y hace frío.
El caso es que a media tarde, después de un par de horas de butaca con Indi encima, retomo el tema del monitor y analizo el LG de MediaMarkt con más calma... ¡¡¡Me lo compro!!! y que sea lo que dios quiera. Lo recibiré el viernes 13 en punto de recogida, en OZIO la tienda de chuches de Garamendi. Qué nervios, jajaja.

#monitor - #mediamarkt - #claudia

106 El famulio celebra pero llora
sábado, 07 de diciembre de 2024

Berto ha muerto anteayer y el famulio ha decidido reunirse para comer y beber, y dedicar unos instantes al recuerdo y la tristeza; la reunión se organiza en Prim, y de la comida se encargan los alegres divorciados. No es mal plan, bueno para castigar un poco más al cuerpo interior; como suele ser.
El día es invernal infernal: llueve y hace frío, un tiempecito de lo más bilbaino.
La quedada es a las dos y media; Raquel y yo salimos una hora antes y nos repostamos en donde Karim con un Monopol y un champiñón. Antes de subir a casa de la Tata pasamos por el Covirán a comprar leche y huevos, que andamos muy justos.
La Tata ha preparado un menú de los suyos, uno clásico clásico.
De picoteo: anchoas del BM, patatas chips de Luxe (compradas por mí en el Covirán) y croquetas de la Tata (muy decentes la verdad).
De comer: sopa (con esos fideos gordos y pasadísimos que vuelve loco al famulio ¿?), carne guisada (interesante lo de cocer la carne para a continuación filetearla, empanarla y sumergirla de nuevo en la salsa, sí, una opción muy suculenta, a tener en cuenta) y lasaña (esto ya no me mola mucho).
De postre: cava y turrones y tal (que no toco; el cava sí).
El poco de comenzar la sobremesa Raquel propone que cada mochuelo a su olivo; me parece muy oportuno.
Dejamos Prim, con el famulio en su interior, y regresamos al Palomar a pasar la tarde viendo cine en cinemascope, jajaja. La película seleccionada es la segunda de La Pantera Rosa con Peter Sellers de protagonista, «La Pantera Rosa ataca de nuevo», creo.
Con la casa en toda la oscuridad posible y desplegando toda la parafernalia audiovisual (proyector y altavoz IKEA) nos instalamos en las dos butacas y con un buen join nos disfrutamos la peli: Raquel se queda traspuesta al poco y yo me la veo enterita (divertida por cierto).

#famulio - #jamada - #sesiondecine - #lapanterarosa - #petersellers - #perejil

107 Luis de Santángel: el gran olvidado en la gesta del descubrimiento de América
domingo, 01 de diciembre de 2024

Luis de Santángel: el gran olvidado en la gesta del descubrimiento de América y de origen valenciano.

El mercader valenciano guardaba una estrecha relación con los Reyes Católicos y fue quien convenció a la reina Isabel de aceptar la propuesta de Colón y financió gran parte de la expedición de su propio bolsillo.


En el descubrimiento de América en 1492 hubo una persona muy importante, cuyo papel fue clave y sin la cual no se podría haber logrado esa gesta histórica para España en aquel momento y que suele quedar olvidado en la historia: Luis de Santángel. Se trata de un mercader valenciano, de gran relevancia en aquella época, y que fue quien financió el viaje de Colón.

Santángel, nacido en Valencia en el 1435 y proveniente de una familia judía conversa, era un destacado colaborador de los Reyes Católicos en las tareas financieras. Su padre fue Luis de Santágel «El Viejo», que había solicitado avecindarse en la capital del Turia (vivió en la calle Castellvins, en plena Judería) y mantuvo buenas relaciones con los reyes Alfonso V y Juan II. De hecho, desde 1460, éstos le concedieron el arriendo de las salinas de la Mata.

Al morir su padre, Luis «el joven» heredó la jefatura familiar y prosiguió con sus actividades, participando también en el comercio internacional de la sal y el azúcar. También realizó numerosos trabajos para la Corona en Castilla y en 1481 fue nombrado escribano de ración por el rey Fernando el Católico. Por otra parte, Santángel fue integrante del equipo financiero de fray Hernando de Talavera, confesor y consejero personal de Isabel la Católica, y con quien también entabló una excelente relación personal. En el año 1496 fue el encargado de dirigir y certificar la boda entre Juana y Felipe el Hermoso.

Mediador entre Colón y los Reyes
Gracias a sus contactos con la Corona fue que conoció a Cristóbal Colón en el año 1486 y fue determinante para su posterior expedición. En enero de 1492 Colón, tras entrevist...

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#españa - #imperio - #america - #colon - #descubrimiento

108 En boceto perejilero
1 comentario martes, 19 de noviembre de 2024

No he salido de casa en todo el día, me ha apetecido hacerlo así y no he visto por qué no poder llevarlo adelante, el plan digo.
Mucho PC, mucho asp, mucho relax.
Para comer: ensalada y salchichas frescas con tomate.
Estamos en ello cuando suena el timbre del portero automático; son los alegres divorciados que vienen a recoger el nuevo móvil de Jorge (el sábado estrenó el suyo Esther y hoy le toca a Jorge; que por cierto se han comprado el mismo modelo, un Redmi etc). La Tata venía en plan fiestero, con cervezas y ganas de salir por ahí a plimplar y, quizás, comer algo; pero afortunadamente Raquel tenía claro que ese plan no era su plan, ni el mío, por lo que la pobre Tata se tiene que largar a la calle arrastrando tras de sí la voluntad anulada de Jorge, que, por otro lado, marcha contento con su nuevo móvil.
Con la casa en calma y toda la tarde por delante, que mejor que Raquel se las pire a sus movidas y que en el último momento, antes de salir por la puerta, me traiga una sorpresita con Virgilio de remitente: ¡¡¡ un puñadito de perejil !!!. Ya tengo la tarde hecha, jajaja.
Y poco más, jajaja.
Alberto ha propuesto venir a comer a casa el próximo viernes, la víspera de su cumpleaños, para precelebrar. Yo estaré de mirandas, ya que el miércoles Susana me colocará dos pernos para implantes y lo que ello implica: sólo líquidos y cremas; en fin.

#jorge - #movil - #microSD - #perejil - #virgilio - #sopa - #mejicano

109 El mar ancestral
miércoles, 23 de octubre de 2024

El mar ancestral se complementa con la otra gran pasión de Pérez-Reverte. «Yo estudié griego y latín en el colegio, crecí traduciendo a Jenofonte, Homero, Cicerón, César… La Odisea y la Eneida fueron mis libros de cabecera desde niño, mezclados con Julio Verne, los tebeos… Y luego, cuando salí al mundo, esas lecturas me ayudaron a comprender. En mi primera guerra de verdad, en el Chipre de 1974, iba por la calle y veía cómo los turcos atacaban porque, decían, los griegos se estaban tirando a sus mujeres: ahí estaban Troya, Andrómaca… Si no hubiera tenido esas lecturas previas, a lo mejor me habría arrastrado la vida y habría terminado borracho en un burdel o metiéndome cocaína».

#meta - #reverte - #paraleer

110 El regreso de Douglas Coupland a la ficción: crónica de una sociedad en ruinas
miércoles, 23 de octubre de 2024

Ha regresado. El tío Douglas ha dejado que la vomitona de sus reflexiones vuelva a quedar atrapada en palabras para compartir con el mundo. Trece años nos ha tenido mirando al techo. Organizando las jornadas entre McEmpleos (así bautizó Coupland a lo que hoy llamamos minijobs) y los esquizoides retazos de las grandes encarnaciones del vacío en la cultura occidental. Pero ha vuelto. Y lo ha hecho a su manera. Con esa atinada capacidad para darle a cada momento su lugar en contenido y forma. Porque si Douglas Coupland (Rheinmünster, 1961) se pasó su primer éxito literario desmigajando los sinsentidos de la sociedad posmoderna, sacándole brillo a los huecos morales y a la emocionalidad anímica de la forma de vida tras la Guerra Fría, ahora despliega nuestra inquietud impaciente, multicultural y desordenada en 60 relatos. 60 bocados que casi coinciden con su edad, de no más de cuatro páginas cada uno y que ha titulado: Atracón (2024, Alianza).
Me quitaría el sombrero si lo llevara. Que desde Generación X (1991), Coupland ha sabido encarnar la desilusión en sus personajes, arrojando luz sobre la desesperanza de las promesas generacionales incumplidas, es un hecho. Tampoco le ha temblado la mano a la hora de hablar de pejigueras tecnológicas, como en su novela Microsiervos (1995). O de la diarrea creativa de la cultura de masas: ahí están los cuentos de La vida después de Dios (1994). Y, por supuesto, sí ha tenido que tildar de «pequeños cretinos» a la juventud de un periodo dominado por la hiperactividad, el mileurismo e internet, como en Generación A (2009), pues también se ha despachado a gusto.
Pero es que, 13 años después de su última ficción, vuelve a sobrecargar los microchips con lo que parece revelarse como una autocrítica muy funcional. Una suerte de ironía radicada en su capacidad para reprochar la impaciencia, la superficialidad y la bulimia de nuestro tiempo, dando a luz a una obra que baila perfectamente al son de esas características. Salvo que, claro,...

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#coupland - #paraleer

© Zalberto | marzo - 2026