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1 El derecho a la pereza, Paul Lafargue viernes, 04 de julio de 2025 PRÓLOGO En el seno de la Comisión sobre Educación Primaria de 1849, el señor Thiers decía: "Quiero recuperar con toda su fuerza la influencia del clero, porque cuento con él para propagar esa buena filosofía que enseña al hombre que está aquí para sufrir, y oponerla a esa otra filosofía que dice al hombre lo contrario: 'Disfruta'". El señor Thiers formulaba así la moral de la clase burguesa, cuyo feroz egoísmo y estrecha inteligencia él encarnaba.
Mientras luchaba contra la nobleza, sostenida por el clero, la burguesía enarbolaba el libre examen y el ateísmo; pero, una vez triunfante, cambió de tono y de conducta; y hoy pretende apuntalar con la religión su supremacía económica y política. En los siglos XV y XVI, había retomado alegremente la tradición pagana y glorificaba la carne y sus pasiones, reprobadas por el cristianismo; en nuestros días, saciada de bienes y de placeres, reniega de las enseñanzas de sus pensadores -los Rabelais, los Diderot- y predica la abstinencia a los asalariados. La moral capitalista, lastimosa parodia de la moral cristiana, anatemiza la carne del trabajador; su ideal es reducir al productor al mínimo de las necesidades, suprimir sus placeres y sus pasiones y condenarlo al rol de máquina que produce trabajo sin tregua ni piedad.
Los socialistas revolucionarios deben recomenzar el combate que han librado en otro tiempo los filósofos y los panfletarios de la burguesía; deben embestir contra la moral y las teorías sociales del capitalismo; deben desterrar de las cabezas de la clase llamada a la acción, los prejuicios sembrados por la clase dominante; deben proclamar, ante los hipócritas de todas las morales, que la tierra dejará de ser el valle de lágrimas del trabajador; que, en la sociedad comunista del porvenir, que construiremos "pacíficamente si es posible, y si no violentamente", se dará rienda suelta a las pasiones de los hombres; y ya que "todas son buenas por naturaleza, nosotros sólo tenemos que...leer más | #filosofia - #ociosidad - #pereza
2 Elogio del fracaso Hemos venido al mundo a fracasar y este filósofo tiene las instrucciones
El pensador y ensayista rumano Costica Bradatan dedica su último ensayo al fracaso. "Fue al revés: el fracaso me eligió a mí. Soy el juguete del fracaso desde que tengo uso de razón" Cuál es el colmo de… Hay un tipo de chiste que empieza de esta manera y acaba regular. No suele tener mucha gracia y eso, un chiste sin gracia, es uno de los casos más claros de fracaso, de modo que vale para introducir este libro. Porque ¿cuál es el colmo de un libro dedicado al fracaso? Que tenga éxito. No tiene mucha gracia, pero tiene verdad: Elogio del fracaso, del filósofo y ensayista rumano Costica Bradatan, se acaba de publicar en España por Anagrama, pero ya ha sido premiado en Estados Unidos y en Italia, explica el autor por correo electrónico. “Escribes elogiando el hecho de perder para luego ganar un premio por ello. ¿Puede haber algo más irónico? Es una pena con la que tendré que vivir”.
Sí, hay algo más irónico. Este libro nació, entre otras cosas, para hacer frente a esa especie literaria “con que trafican los gurúes de la autoayuda”, se lee en sus páginas, esas obras que hablan de fracaso como oportunidad para… lo que sea. “No es ninguna broma”, explica Bradatan para este medio: “El libro ya ha ido a parar a las estanterías de autoayuda. De hecho, a veces ha sido elogiado como una gran contribución a este género, obviamente, sin haberse leído. Esto debe considerarse como uno de sus propios fracasos”.
Le reto a explicar por qué este libro no es uno de esos libros: “Elogio del fracaso no puede ser uno de esos libros porque no concibe el fracaso como un ‘peldaño’ hacia el éxito, como un revés temporal que conduce finalmente a un resultado positivo. El fracaso no conduce necesariamente al éxito; de hecho, puede conducir a más fracasos, a fracasos más abyectos. El fracaso es feo y desagradable, una experiencia profundamente demoledora. Y no va a ninguna parte porque...leer más | #filosofia - #filosofo - #fracaso - #libro - #paraleer
3 Raymond Chandler El autor y su obraviernes, 02 de mayo de 2025  Raymond Thornton Chandler nació en Chicago, en 1888, y murió en La Jolla (California) en 1959. Sin duda el más grande de los narradores policíacos americanos, junto a Dashiell Hammett, su acceso a la literatura fue sin embargo tardío, desesperado, casual.
Los años de la Depresión trajeron para Chandler el fin de una floreciente carrera comercial: era gerente por entonces de una pequeña compañía petrolífera que no consiguió esquivar la bancarrota. En los años siguientes hizo un poco de todo, alistándose como trabajador eventual en la cosecha del albaricoque, o dedicándose al armado de raquetas de tenis. Así llegó a California, región que ya no abandonaría y en cuyos balnearios de lujo transcurre buena parte de su obra.
En 1933, casado con Sissy -una mujer sexagenaria que fue su único amor -se encuentra en Los Angeles, realizando media docena de humildes oficios en las playas de Bel Air y Bay City: tiene 45 años, y aún no ha escrito una sola página literaria, pero es un devoto lector de Black Mask, la revista fundada y dirigida por el capitán Joseph B. Shatu que estaba revolucionando por entonces el enfoque tradicional de la narrativa policíaca, y en cuyas páginas colaboraba con asiduidad el ya famoso Dashiell Hammett.
Chandler decide que puede hacer algo parecido, y escribe de una sentada su primer cuento (Los chantajistas no matan) que la dirección de Black Mask se apresura a publicar: en los cinco años siguientes escribirá y publicará allí mismo una veintena de relatos que hubieran bastado para hacer su nombre memorable.
Pero su criatura lo esperaba junto al desafío de su primera novela (El sueño eterno, 1939): allí abandona a Mallory y a John Dalmas, protagonistas de sus creaciones anteriores, para inventar a Philip Marlowe, uno de los personajes más complejos y fascinantes de la literatura norteamericana contemporánea.
A lo largo de veinte años y siete novelas (Adiós, muñeca, 1940, La ventana alta, 1942, La dama del lago, 194... leer más | #escritor - #novelista - #eeuu - #novelanegra - #biografia
4 Tupperware se declara en bancarrotaviernes, 13 de septiembre de 2024  Tupperware fue fundada en 1946 por Earl Tupper, un químico estadounidense que patentó el sello hermético de los contenedores.
Sus productos de polietileno -a prueba de aire y agua gracias a su tapa de doble sellado- empezaron a venderse en grandes almacenes, pero no lograron el éxito que se esperaba porque los clientes tenían problemas a la hora de usarlos, relata Derbail Jordan, reportera de negocios de la BBC.
La gente estaba acostumbrada a los productos de vidrio y de cerámica, y a este nuevo contenedor de Tupperware había que extraerle el aire para poder sellarlo.
Fue la vendedora pionera Brownie Wise quien ayudó a convertir la marca en un nombre familiar.
Wise desarrolló un enfoque en el que los vendedores, en su mayoría mujeres, ofrecían Tupperware a otras mujeres en sus hogares, en eventos conocidos como "fiestas Tupperware".
Earl Tupper terminó contratando a Wise, y esto ayudó a impulsar el crecimiento del negocio a través de fiestas caseras, algo que a su vez les permitió a muchas mujeres generar ingresos.
Pero se cree que el fundador y su vicepresidenta chocaron por la estrategia de la compañía y en 1958, Tupper despidió a Wise. Ella demandó a la empresa y recibió un año de salarios en compensación, afirma Jordan.
Tupper terminaría vendiendo el negocio después. | #bancarrota
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