Domingo 22. El domingo 22 anuncia Chescu, vía WhatsApp, que están de vacaciones por el Norte, que viaja con Charo, Angels y Francesc, que están en La Rioja, por Logroño y Laguardia, y que el lunes a última hora "aterrizarán" en Bilbao, que harán dos pernoctaciones, y que el miércoles seguirán viaje destino Cantabria. Olalá. Vaya, algo habrá que organizar me digo yo la noche del domingo, mientras me acomodaba entre los almohadones de mi lecho preferido. Raquel sugiere comer en el GonVaz. Qué gran idea, pienso yo. Resuelto el escollo fundamental: la jamada familiar. El resto es más sencillo, en Bilbao las posibilidades de turismo son muchas. Pienso durante unos diez segundos y me viene una lucecita. Ya lo tengo: un paseo en barquito por la ría, con los de Bilboats. Ya está resuelto. A dormir.
Lunes 23. El lunes a última hora contacta de nuevo Chescu, de nuevo por WhatsApp; pero yo opto por la comunicación telefónica, integrada a fuego en mi ADN. Charlamos, le comento los planes y todo le parece bien. Me cuenta que están alojados en el Hotel Silken, el Hotel Indautxu de toda la vida. Quedamos el martes en el muelle de Bilboats, el barquito sale a las 13:00 (los cinco tiques me suponen 65 euros).
Martes 24. Mientras Raquel se pelea a muerte con la Miscelánea Póetica, yo me relajo, o lo intento, ordenando parte de mi armario, la parte más caótica. Cuando Raquel regresa de Z50 nos ponemos manos a la obra y le damos una limpiadita a la casa. En ese plan hasta que llega el momento de prepararme para salir al encuentro de los barceloneses.
Inciso vecinal comunitario. Informo a Bernardo que la cerradura del cuarto de la limpieza está rota. Bernardo gestiona actuación de cerrajero, Somera, que contactará conmigo. Seguiré informando. No me enrrollo. Abrazos y besos. Nos acomodamos en el barco y navegamos hast...
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