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1 Ray Loriga y la caverna de su conciencia domingo, 30 de marzo de 2025  «Nada que ver, claro». Esta frase resume la historia de la vida del narrador de TIM (Alfaguara). Y de Tim, ya de paso. Si es que Tim es verdaderamente el narrador, y no un amigo de este. U otro, ¿por qué no? Al fin y al cabo, en la última novela de Ray Loriga, nada tiene que ver, claro. El epitafio de su protagonista convertido en el de la propia novela. Sé que suena confuso, pero es que, esencialmente, ese es el sabor que se paladea en la lectura: una extraña mezcla entre intriga y confusión.
Se ha ido David Lynch a zumbar por las carreteras perdidas de la otra vida, y Ray, quien sé por su boca que fraguó amistad con Lynch (Loriga fuma American Spirit Azul a recomendación del cineasta) ha recogido su testigo de lo inexplicable. El libro derrapa en los arcenes de lo psicoanalítico, mientras aprieta el acelerador de unas distorsiones físicas propias de la escopolamina. Hay que estar sintonizado, vamos. Dejarse llevar por la onda. Como en una película de Giórgos Lánthimos, o en una novela de Thomas Pynchon. Aunque lo de Ray tenga poco que ver con la propuesta de ninguno de los dos.
No me he arrastrado hasta el resumen porque más allá de una premisa no hay mucho que resumir. Un tipo (¿tipe?) despierta en una cama. No sabe dónde está esa cama, sólo que está tumbado en una. Más quieto que un besugo congelado (como escribe el autor). El caso es que le da palo moverse, abrir los párpados, enfrentarse a la vida. Así que piensa. Se lanza a un torrente de reflexiones fragmentarias e interrogaciones. Una corriente submarina hacia ninguna parte, donde la perogrullada machadiana del caminante sin camino se hace carne.
En esta novela, los recuerdos son como esos goterones fríos que te atinan en la nuca cuando caminas tras el chaparrón bajo los alféizares de las ventanas. Algunos son largos. Un viaje a unas pozas. Una abuela que asegura haber avistado un OVNI. Otros más conceptuales. Perfiles de truhanes que ponen la cocaína en pañuelos para fingir que se suena... leer más | #meta - #literatura - #españa - #novela
2 65miércoles, 11 de diciembre de 2024 Las sensaciones son contrapuestas, incluso confusas. Me hago mayor, lo cual parece, a primera vista, que sea un mal menor o mayor, dependiendo de cómo sea el enfoque. Pero es un alivio seguir madurando, no cabe duda. Este año cumplo los 65, una cifra que no es baladí ya que en la organización social que me ha tocado en gracia superar este hito implica pasar a engordar las filas de los humanos que pueden dejar la vida laboral y ocupar un puesto en la masa de los que viven de la caridad estatal; esto de la "caridad" es una manera de poner sobre el tapete un tema que genera debate, aunque en mi caso se trate de un debate entre yo y yo, pero debate al fin y al cabo. Y no pienso entrar ahora en profundidad en este asunto, el de envejecer, porque sé que estoy excesivamente condicionado por las ideas fuerzas que la vida ha incrustado en mi pensamiento; sólo decir que no es nada fácil, nada llevadero, ni es nada que uno pueda dejar florecer con la fe ciega en que el tiempo todo lo solucione; en este caso el tiempo sólo soluciona... todo.
Indalecio y Raquel me han despertado con besos y canciones... y regalos... un pijama de manga larga que me sienta como un guante; me ha gustado. Su cariño me hace sentir importante. En el planigrama de hoy está registrada una reserva para comer en un restaurante de los guays de Bilbao, el Kimtxu, en la calle Henao, en el número 17; la reserva es para las tres y cuarto y Raquel tiene a Claudia en Archanda de curso coaching, y la pobre tiene que andar a la carrera para estar en todos los sitios que la reclaman. Yo he bajado al centro dando un paseo de los de siempre: ascensores de Solokoetxe, etcétera. Antes de la hora me echo un zurito y un piti en un bar de los de frente al Kimtxu, pero a las tres decido esperar a la nena sentado en la mesa que nos tengan reservada; dicho y hecho. ¿La comida? Un menú degustación de platos "diferentes", a 55€ por cabeza. El papeo lo acompañamos con un caldo gaditano que está a medio c...leer más | #cumpleaños - #pijama - #restaurante - #kimtxu - #claudia
3 Natxitua, Flamenquis y Goitisoloviernes, 22 de marzo de 2024 .jpg) Sinopsis
- Hoy comienza finde de flamenquis.
- Lo primero e importante es llevar a Indi a casa de su tía Esther; se acerca a casa la Tata para ayudarme con el traslado.
- Sobre la una y media pasada salimos hacia el Urdaibai; hemos reservado mesa a las tres en Natxitua, en el Ermintxo.
Luce el sol en las marismas del Urdaibai, pero en los acantilados cantábricos a los que se asoma Nachitua/Natxitua es la niebla la que se enseñorea del paisaje y la que plantea un escenario misterioso y romántico; un decorado perfecto para festejar íntimamente que nos queremos... ¡¡¡¡a comer pues!!!. Comida de diez: fritos variados y besugo. Joder qué bien. Una botellita de blanco rioja Amaren y una pieza de tarta de postre. Rematamos con café solo y copita de Baileys. Repito: joder qué bien.
- Caserío Goitisolo.
Hemos quedado con el contacto en el propio caserío sobre las cinco de la tarde, pero nosotros siempre llegamos un rato antes, jeje. El caserío es de puta madre. Nos recibe un muchacho pelirrojo, con toda la pinta de fiestero y porretas (me fijo en que lleva un librillo de papel de liar en cajetilla del tabaco rubio... por algo será). Todo perfecto. El caserío es enorme y totalmente equipado. En la planta baja está la cocina, enorme, con su isla en el centro y con nevera de dos puertas, un gimnasio y un baño con sauna; y un recibidor muy amplio, con su mesa para ocho y la escalera desde la que se accede a los dos plantas superiores. En la primera planta hay tres habitaciones, una de ellas una suite con vestidor; todas con baño incluido. La planta superior es diáfana, con dos camas, con su tele grande, con sus ventanales desde los que se otea las marismas y la ría. Un ático o desván de lujo. Creo que la elección del alojamiento está en lo más alto de la lista de casas a las que los flamenquis han visitado en sus escapadas anuales; una elección que hice yo, como es de imaginar.
- En fin, que van llegando lo...
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| #express - #2024flamenquisurdaibai - #esther - #natxitua - #ermintxo - #besugo - #gautegizarteaga - #goitisolo
4 Comida en el Carlosjueves, 11 de febrero de 2021 Percebes, gambas plancha y besugo mmm De postre un valenciano. El resto de la tarde en la plaza, en el extremeño con Esther, hasta que nos echan por toque de queda. El remate lo hacemos en casa Raquel y yo hasta perder el recuerdo. A la mañana siguiente la cocina parece haber sido azotada por un huracán; pero bien. | #restaurante - #karlos - #fieston
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