 Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta. Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser
6 Raquel y su pandilla del barrio  No voy a dar más pábulo del necesario a este miércoles tan ilustrado con imágenes de pañuelos tisúes, papel al viento, escamas de piel de cacahuete, sedosos cabellos negros felínicos y una ausencia en pandilla dipsomaníaca hasta mucho más allá en el tiempo del ocaso, con un fondo de nubes grises y ráfagas de viento desaforadas. No lo voy a hacer porque no merece la pena poner luz en un lugar oscuro por propia voluntad, o por deseos nunca hechos carne y recuerdo. Soy así, sé que mantenerme en el sendero del descreimiento me aleja del tumulto de la humanidad hiperconectada -donde yo también me estoy manifestando en silencio, exponiendo mi verdad, en color y en blanco y negro- y que poco a poco me estoy convirtiendo en quien soy, abandonando la piel de un ser contradictorio e incoherente para vivir mi realidad al ritmo de mis pensamientos. No es fácil ser auténtico, casi es imposible; pero esto no es nuevo, así ha sido siempre, desde tiempos remotos, desde los orígenes. El sentido de la vida es llegar a ser uno, sin dobleces ni claroscuros; nada fácil, ya digo. Este miércoles no ha habido montañeo en grupo singular. En un primer embate yo me deslicé fuera del foco, por mor de mi calamitoso estado febril. Y en un segundo embate el resto de compañeros se bajaron de las botas de monte; la justificación tuvo algo que ver con la previsión meteorológica que anunciaba vientos como huracanes, peligros en cada abismo, mieditis sin más. Cierto que hacía mucho viento, no lo voy a negar, pero tampoco se puede negar que la ruta que había propuesto Jon estuviera expuesta al riesgo de una ráfaga mortal; no, que va, la ruta consistía en dar la vuelta al pantano de Maroño, 7 kilómetros de paseo entre pastos verdes y arboledas de hojas perennes -en los enlaces la dejo inscrita-, un paseo perfecto para montañeros de tres al cuarto -es que no me gusta presumir, pero lo cierto es que si no me ocupo de buscar una buena ruta, Jon se esfuerza un mínimo y propone rutas archirepetidas ... leer más | #picassiano - #enfermo - #virus - #trancazo - #raquel - #comidapandilla
7 Miércoles encamadomiércoles, 21 de enero de 2026  Bien, veamos, ayer... La gripe ya está aquí, en mi cuerpo, mostrando un esplendor de mocos aguados, estornudos, escalofríos y paladares resecos. Esther contagió a Raquel, Raquel a mí. Sencillo de entender, difícil de combatir. En estas condiciones poco es lo que se puede hacer en el mundo exterior, todo lo más bajar al LIDL a llenar el carrito de elementos de supervivencia burguesa. Por ahí van los tiros. A eso de las ocho y pico me he envalentonado y me he colocado bajo el chorro de la ducha; y, mira por dónde, me he afeitado, sin tenerlo ni previsto; soy un improvisador improvisado. Guapetón perdido he tirado del carrito en dirección al LIDL, decidido como soy yo y adormecido por la musiquita confort que uso en circunstancias similares -me funciona casi siempre-. LIDL. Papel de cocina (8). Leche (4). Yogures cremosos (8). Cebolletas. Cacahuetes tostados sin pelar (2), Nueces peladas XXL. Pan rústico de molde integral (uf). Maicena. Harina de trigo. Queso fresco de cabra en lonchas. Manzanas rojas granel (4). Tofu al natural (2). "Se abre la caja 2. Vayan pasando, respetando el orden de fila". Yo paso de moverme, que se muevan las y los nerviosos. Arrastro el carrito hasta la Farmacia de confianza; Raquel me ha encargado la recompra de la medicina que le recetó su doctor para matar sus virus. A pesar de ir pertrechado del DNI y la tarjeta sanitaria de Raquel, la farmacéutica "diferente" me ha negado los polvos, me ha dicho que llevan ¡¡¡codeína!!!, ¡¡¡ouh mamma, ne pas posible!!!. En fin, que me la sopla, tengo Frenadol para curar a un equipo de rugby, suplentes incluidos. Hoy Raquel se ha colocado el mandil y el gorrito de cocinera y se entregado con devoción al guiso planificado desde ayer: unas carrilleras en salsa española, con guarnición de arroz basmati. Lo ha bordado, un diez, sobresaliente, espléndido guiso. Las sobras de salsa y pedacitos de carne las hemos guardado para que me sirvan para comer mañana, jueves, que Raquel no come en casa, ha qu... leer más | #virus - #trancazo - #picassiano - #enfermo - #serie - #his&hers
8 3:45 AM - Raquel tiene pesadillassábado, 17 de enero de 2026  La humanidad no sabe distinguir entre deseo y destino Dado que hay que dejar testimonio -cosa que me autoimpongo con sumo placer- voy a no explayarme en exceso; el día ha sido sencillo y a la vez intenso. En primer lugar: la nena, Raquel, está malita, su trancazo evoluciona a gripazo o similar. Le molesta todo. Le molesta la garganta; de vez en cuando tose como si llevara dentro un león afónico. Le duele el oído izquierdo; esto sí que es jodido, la verdad. Siente un malestar general típico de gripe, incluso se toma la temperatura -¡¡¡en la muñeca!!!- y sobrepasa los 37º por los pelos. En resumen, está pochita y su jornada transita de la cama a la butaca y viceversa. Mientras esto se desarrolla de esa manera, yo me ocupo de que no le falten caprichos y atenciones. Tras consensuar el menú del mediodía, crema de calabacín con flores de coliflor y merluza rebozada, emprendo el itinerario necesario para recopilar los ingredientes de las preparaciones; es decir, que voy a ir al Corte Inglés a comprar merluza congelada y, de paso y también muy necesario, reponer cafés globalizados en la planta 6ª, donde aprovechar la coyuntura y llevar algún capricho al Señorito. Así que me ducho, me afeito y me visto con el chamberguito plastificado por fuera y suavecito azulón por dentro. Macuto isotérmico al hombro salgo al mundo. Por Iturribide me incorporo al flujo humano que deambula por el Casco Viejo. Cruzo la ría por el puente del Ayuntamiento y sin atajos improvisados entro al Corte y subo a la 6ª. Primera etapa: comprar café. Me inclino por dos bolsas de medio kilo de café de Sumatra y una, también de medio kilo, del de Etiopía; ambos contrastados. De ahí hago una paradita en la zona mascotas en donde compro un sobre de goloseos. Ya me iba a ir hacia abajo cuando me detengo, miro hacia la zona de Platos Preparados y no puedo resistir la tentación: cojo número, espero un minuto y compro... 6 croquetas y una ración de ensaladilla. Hala, a la calle, más contento que ...leer más | #raquel - #enferma - #corteingles - #café - #croquetas - #ensaladilla - #LIDL - #merluzarebozada - #esther - #jorge - #concierto - #luzcasal - #madrid - #picassiano
9 Apuntes en el Día de Reyes Tengo una impresión inesperada: mi vida toma un rumbo con destino a un paisaje limpio de distracciones y momentos vacíos, de tiempo derrochado en angustias que no lo son, de lugares tenebrosos, de peligros inexistentes. Quiero decir que siento una profunda necesidad de recluirme en mi pensamiento y en alimentarme de verdades y realidades. El tiempo se consume y hay que hacer lo posible por poner un sello apropiado, por dejar un buen sabor de boca; sí... un buen sabor de boca. Quiero dejar atrás el dolor absurdo de los múltiples fracasos que he tenido que afrontar para llegar a ser yo. Mi vida es un reguero de fracasos, de pasos en falso, de errores recurrentes, de malas decisiones. Ése soy yo, no hay otra opción. Soñarme no me libera, no conduce a nada palpable. Imaginarme otro no me sirve, sólo genera ansiedad y dolor. Sí, creo que poco a poco voy despejando la neblina que oscurece el horizonte hacia donde voy, sin más posibilidad que la que ha de manifestarse; pasará un tiempo y volveré a mirar atrás: todo eso ha ocurrido y aunque no estuviera escrito, no había modo de cambiar el curso de las cosas, de las mías y de las de la humanidad. Un día de Reyes atípico: tranquilo, sosegado, sin regalos ni arrepentimientos. Hemos comido alrededor de la mesa mientras de la Air Fryer iban saliendo los pimientos, las patatas, mientras de la nevera iban fluyendo los caldos tintos y los caldos con burbujas, mientras en la plancha chispeaban las gotitas de grasilla del lomo adobado del Mercadona. Indi feliz; nosotros felices. Hemos ubicado las dos butacas frente al televisor y nos hemos repantigado cubiertos con las mantitas favoritas, dejando que en la pantalla se sucedieran elecciones de Raquel que ni a ella estimulan: una tarde de día de fiesta sin complicaciones, horas que dan frutos dulces, tartas de manzana y cacahuetes al natural. En la calle ruge el temporal de invierno. Los montes del Bocho se cubren de finos copos de nieve que azota el viento. Los cristal... leer más | #temporal - #nieve - #picassiano - #esther - #jorge - #teruel
10 Indi pasa la Nochebuena en Primmartes, 23 de diciembre de 2025  {la camarilla viaja a pasar estos días en Ávila} Sí, a Indi le hemos pillado todo dormidito en si camita y sin darle tiempo a reaccionar le hemos metido en su transportín para llevarle a casa de Esther. Ha protestado poco, seguramente porque estaba medio dormido; a mí me ha dado una pena enorme. Sí, me ha inundado la tristeza, me he sentido mal, como si le traicionara y le dejara con extraños en estas fechas tan intensas. Raquel me dice que no exagere, que no "humanice" sus emociones, pero creo que se equivoca, pues el muchacho siente tanto o más intensamente que nosotros, los humanos. En fin, incluso me ha costado relajarme en la noche y dormir bien para comenzar el 24 el viaje en coche hacia el Este en las mejores condiciones físicas y mentales; veré cómo va la cosa. Durante el día me he consagrado a organizar todo el follón del equipaje; una pasada. Para comer he organizado un menú sencillo y que implique mucho jaleo: vainas con puré de patatas y pechuga de pavo a la Air Fryer; fácil y con poco despliegue. Mientras el equipaje... - Bolsa enorme con los regalos para los peques; regalos que previamente he envuelto en papel de regalo, etc. - Bolsa enorme con las almohadas, el calienta camas y la mantita navideña. - Bolsa enorme con las comidas: leche, huevos, patatas, vainas, café, cacahuetes, etc. - Mochila con cosas de cocina y cables y triples, y una cafetera nueva que ha comprado Raquel. - Mi maleta con de todo. Al tiempo que preparo todo he cocinado 2 pasteles de bonito para llevar allá. Cuando ha regresado Raquel del yoga, yo ya tenía todo encaminado, incluso la cena de manzanas, tofu y queso. | #2025dosrius - #2025barcelona - #indalecio - #prim - #equipaje - #camarilla - #avila - #venancio - #picassiano
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