Pela las zanahorias y córtalas en daditos. Limpia los champiñones y córtalos en láminas; saltea todo en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.
A continuación, añade las sepias cortada en dados y saltéalas unos minutos junto con las verduras hasta que se evapore el agua. Idem con pollo.
Incorpora el arroz, saltea durante 2 minutos y añade una cucharadita de sal y otra de curry. Luego, rehoga todo junto.
Moja con el caldo, rectifica de sal y deja cocer unos 15 minutos; primero a fuego fuerte y, luego, más suave. Sirve.
Para preparar el sofrito: pon la cazuela en el fuego con un chorro de aceite de oliva y la cebolla cortada muy pequeña. Se tiene que cocer lentamente hasta que quede una textura como de confitura. A continuación, añade los dientes de ajo picados y los tomates grandes maduros rallados. Sala y deja cocer a fuego bajo durante una media hora.
Pasa el bacalao desmigado por la plancha para que suelte toda el agua y añádelo al sofrito (reserva un par o tres de porciones). Da unas cuantas vueltas.
Agrega el arroz bomba, sofríelo un poco y vierte el caldo de verduras caliente (por cada medida de arroz se tienen que poner tres de caldo). Cuece aproximadamente 18 minutos, si es necesario añade algo más de caldo.
Unos minutos antes de que acabe la cocción, añade los ramilletes de coliflor (reserva unos cuantos para decorar) y rectifica de sal.
Retira del fuego y decora por encima con las porciones de bacalao y los ramilletes de coliflor reservados. Sirve.
Pelamos y picamos los dientes de ajo y los rehogamos en una cazuela baja con cuidado de que no se quemen (para que no amarguen el resultado final). Añadimos la cebolla rallada y sofreímos a fuego muy suave hasta que esté bien pochada y translúcida. Añadimos la cucharada de harina, removemos bien y rehogamos durante un par de minutos.
Vertemos el vino blanco y el caldo, removemos para que no se formen grumos con la harina y dejamos cocer durante diez minutos para que se trabe bien la salsa. Mientras tanto picamos un buen puñado de hojas de perejil fresco y las añadimos a la cazuela junto con las rodajas de merluza, previamente salpimentadas, y las almejas (en caso de usarlas).
Para que la merluza se cueza más rápido, tapamos la cazuela y dejamos cocer a fuego medio durante cinco minutos o hasta que las almejas se hayan abierto y la merluza esté lista (esto dependerá del grosor de las rodajas). Escurrimos los espárragos (si los usamos) y los cortamos en tres trozos, decoramos con ellos cada plato antes de servir.
Con qué acompañar la merluza en salsa verde La merluza en salsa verde es uno de esos platos clásicos con los que siempre se triunfa. Se puede servir tanto en una comida de diario como en una ocasión especial, quizás enriqueciéndola con marisco, como almejas o gambas, aunque también se puede preparar con patatas y guisantes. Es perfecta para la hora de la cena, pues no resulta pesada si no nos pasamos con el pan que vamos a querer mojar en su rica salsa.
Poner a hervir el caldo con la cebolleta, la zanahoria y el puerro picados, dos dientes de ajo, la pimienta, el laurel, la mitad del oloroso y la sal.
Cuando hierva fuerte, incorporar las pechugas, tapar y retirar del fuego. Dejar una hora tapado.
Mientras, poner un chorro generoso de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y añadir dos dientes de ajo cortados en láminas.
Cuando estén ligeramente dorados, incorporar los pimientos, salar y bajar el fuego al mínimo. Dejar que se confiten unos 30 minutos.
Añadir la otra mitad del oloroso y subir un poco el fuego. Cuando se reduzca y deje de oler a alcohol, estarán listos.
Retirar la pechuga del caldo. Con él se puede hacer una sopa colándolo y añadiéndole un poco de pollo extra desmenuzado.
Filetear la pechuga, servirla sobre los pimientos y rematar con el jugo que ha quedado en la sartén. Se puede comer caliente o a temperatura ambiente. También se puede desmenuzar la pechuga con los pimientos añadiendo un poquito de caldo y aceite de oliva, y tomarlo en bocadillo.
Ralladura y zumo de 1 naranja Ralladura y zumo de 1 limón 350 gr de mermelada de frambuesas 1 cucharadita de mostaza 200 ml de Oporto Jengibre rallado 2 chalotas Sal y pimienta
Elaboración
Hervimos las ralladuras de naranja y limón en una cazuela con agua durante cinco minutos, escurrimos y reservamos el líquido. En una cazuela aparte, cocemos en el líquido reservado, a fuego lento durante unos minutos, el vino de Oporto, la mostaza, el jengibre y la mermelada. Pasado dicho tiempo, echamos las chalotas picadas, el zumo de naranja y limón; salpimentamos y cocinamos durante cinco minutos más. Si queremos una salsa con una textura menos rústica, podemos pasarla por la batidora.
Vinagreta de mostaza
Ingredientes:
1 cucharada de mostaza antigua 20 ml de vinagre de manzana o Jerez 1 diente de ajo pequeño Hojas de cebollino fresco Pimienta negra Aceite de oliva y sal
Elaboración
En un bol, juntamos el vinagre, la mostaza y el aceite de oliva y mezclamos hasta lograr una solución bien emulsionada. Luego, incorporamos el ajo rallado y las hojas de cebollino bien picadas, y batimos enérgicamente hasta que todos los ingredientes estén correctamente integrados. Finalmente, salpimentamos y dejamos reposar unos minutos.
Robert
Ingredientes:
50 gr de harina 30 gr de mantequilla 2 cebollas 250 ml de caldo blanco 250 ml de vino blanco 1 cucharada de mostaza Sal y pimienta al gusto
Elaboración
Comenzamos derritiendo la mantequilla en una cazuela. Cuando haya alcanzado una textura líquida, incorporamos la cebolla cortada en brunoise y sofreíamos hasta que esté tierna. Después, agregamos el vino blanco, el caldo y la mostaza y cocinamos a fuego lento hasta que haya adquirido el espesor y la consistencia adecuadas. Para terminar, salpimentamos y dejamos reposar unos min...
Lunes de patata y no es la campera. Échale valor y añade un extra de sabor mediterráneo. Una base de patata con gajos pelados de naranja, tiras de bacalao y un toque de aceituna negra. Y para los más valientes se le puede añadir algo de anchoa y de puerro rehogado. Esta ensalada es una versión simplificada de la de Manu Urbano, el chef del restaurante La Malaje (Madrid), ganadora del I Concurso de Ensaladas realizadas con AOVE de Castilla-La Mancha celebrado en la World Olive Oil Exhibition.
Martes libanés. Si aún no te has atrevido con el cuscús, el verano es un buen momento para hacerlo. Esta base de sémola de trigo puede ser el mejor comienzo para dar rienda suelta a tu imaginación y los ingredientes que tienes por la nevera. Es el ingrediente principal del tabulé, la ensalada libanesa de referencia (con permiso del pepino y el yogur). Toma nota de la receta: hidrata el cuscús con caldo de verduras, para darle más sabor, y añade en trozos muy pequeños tomate y cebolla. Pica muy finito mucho perejil y hierbabuena, y aliña con aceite, sal, y zumo de limón.
Miércoles de atún y judías verdes. Nos inspiramos en, ni más ni menos, que una creación de Joan Roca. Es sencilla, plato único y sanísima, más no se puede pedir. Tacos de atún macerados en soja (15 minutos) con un toque de plancha y judías verdes (ya enfriadas), todo aliñado con AOVE, sal, aceite de sésamo y unas chispitas de semillas de sésamo. Para un extra de color añadir el detalle final: shiso morado.
Jueves para golosos. Protagonizada por frutas de temporada, con base de mezclum, unas lascas de foie, un toque dulce de frutos secos caramelizados o alguna fruta confitada bañados una reducción de Pedro Ximénez, puede ser la ensalada 'bestseller' del verano. En L´Olleta (Altea) la hacen con fresas, virutas de parmesano y caramelizan unos frutos secos, y en El Jardí d´Alguire (Lleida) con higos 'asustados' en la parrilla y caramelizan trocitos de manzan...
4 trozos de bacalao de 150 g cada uno, sin espinas
3 cebollas rojas
2 dientes de ajo
7 pimientos choriceros
300 ml de caldo de pescado o agua
40 ml de aceite de oliva virgen extra
20 g de manteca de cerdo ibérico
Sal
Perejil
1 galleta María
20 g de pan seco
Opcional: cayena, algún puerro, una zanahoria, perejil o cebollino, un chorrito de vino blanco o coñac…
Preparación Poner los pimientos choriceros en una olla con un poco de agua a fuego suave hasta que se ablanden. Retirar las pepitas y el rabo y, con la ayuda de una cuchara, separar la carne de la piel. Picar la primera y desechar la segunda. Poner a calentar en una olla el aceite con la manteca y confitar en la mezcla los dientes de ajo pelados y laminados (si se quiere añadir un toque de cayena este es el momento). Cuando los ajos empiecen a tomar color, y a fuego muy suave, incorporar el bacalao con la piel hacia abajo primero y confitar durante dos minutos. Dar la vuelta al bacalao y cocinar dos minutos más. Reservar el pescado. En esa misma grasa añadir la cebolla roja cortada en juliana y cocinarla a fuego muy muy suave con un poco de sal hasta que prácticamente caramelice. (Si se desea usar zanahoria y/o puerro es el momento, para que se caramelicen junto a la cebolla). Añadir entonces la carne del pimiento choricero y cocinar durante 5 minutos más. Mientras tanto, trocear la galleta y el pan e incorporarlos al guiso. Dar unas cuantas vueltas con el fuego un poco más alto, (si se quiere añadir el vino blanco o coñac este es el momento, dejando que evapore bien el alcohol durante 20 minutos). Incorporar entonces el caldo y dejar que hierva todo junto durante 1 hora a...
Este arroz es fruto de uno de esos momentos mágicos -y siempre demasiado cortos- en los que dos productos que han nacido para estar juntos como las alcachofas y los espárragos coinciden en su temporada. Aunque si cuando lees esto las alcachofas frescas no son más que un recuerdo, también puedes buscar unos buenos corazones congelados, o unas confitadas (que no tengan ácido cítrico como conservante, o te cargas el plato).
Hay dos cosas que hacen este arroz especial. Una, el caldo de aprovechamiento preparado con las partes que normalmente desechamos tanto de los espárragos como de las alcachofas. Al triturarlo y colarlo después, conseguimos un caldo gordito -pero sin restos de fibras desagradables- que envolverá cada grano de arroz, dándole un sabor y una textura increibles.
La segunda, el allioli “negat” o “mal lligat”, como lo llamaba mi abuela. Un majado a base de ajo y aceite -mi abuela le ponía también una yema de huevo- que se liga como el clásico allioli hecho a mano, pero al que se añade un chorro final de aceite que se mezcla un poco, sin terminar de integrarlo.
El director de la Fundación AliCia y gastrónomo de pro Toni Massanés lo definió como “ajo majado en el mortero con aceite (y perejil o a banda) para acabar los arroces u otros guisos, una especie de mantecado en superfície -ya se mezclará-, pero sobretodo un delicioso potenciador de sabor tradicional”. Al añadirlo justo antes de apagar el fuego se cocina suavemente con el calor residual y queda tremendamente mantecoso, pero sin que el ajo pierda toda su potencia (así que no es apto para tardes en la oficina o de pegarse el lote, si es que aún se llama así).
En previsión del habitual arrozsplaining de “la cebolla ablanda el arroz li cibilli iblindi il irriz” me limitaré a usar la lógica: si en el sofrito se le quita toda el agua a la cebolla y al tomate, dejándolo completamente reducido -como me enseñó el maestro arrocero Xesco Bueno-, ¿con qué líquido se ablanda su...
Tiempo de preparación: 30 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 2
Ingredientes
450 g de champiñones Portobello
2 dientes de ajo
3 cucharadas de harina
350 ml de caldo de pollo
200 ml de leche entera
100 ml de nata
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva
Elaboración
Si no has comprado los champiñones ya laminados, comienza cortándolos en láminas para cocinarlos después.
En una sartén grande, pon un chorro largo de aceite de oliva y caliéntalo. Pon los dientes de ajo enteros y añade los champiñones en láminas. A fuego fuerte y tapando la sartén con una tapa, deja que los champiñones suelten el agua. Una vez lo hayan hecho, baja el fuego y, ya sin tapar, saltéalos hasta que se doren ligeramente.
Añade la harina a los champiñones y mezcla bien hasta que la absorban por completo. Retira del fuego y reserva.
Por otro lado, pon el caldo junto con la leche a calentar en una olla. Cuando comience a hervir, añade los champiñones que tenías reservados (no eches los dientes de ajo). Remueve bien y añade la nata. Deja cocinar a fuego medio y removiendo de vez en cuando hasta que la crema espese.
Añade sal y pimienta al gusto, mezcla bien y sirve caliente.
El truco final
Si quieres hacer una versión más ligera, sustituye la nata por leche hasta alcanzar la cantidad indicada.