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11 Un domingo sin historia
domingo, 16 de febrero de 2025

Realmente no es exacta la afirmación del título que he elegido hoy ya que siempre hay historia tras las luces y sombras de un día cualquiera, y el de ayer también. Además no hay que minusvalorar la influencia de los estados de ánimo en el trajín de los aconteceres: puedo no producirse movimiento alguno y estar surfeando en una ola inmensa de emociones y sentimientos; es el caso, mi caso.
Lo de la hernia, o lo que sea que padezco -esto no lo tengo aún resuelto en mi pensamiento- me está agotando emocionalmente. Tanta limitación física me invalida mucho más de lo que yo puedo soportar. Nada de ejercicio, ni caminar casi. Nada de chapucerías caseras. Nada de alegrías corporales. Todo eso es muy frustrante y muy desmoralizante. El martes que viene, el 25 a las 11:30 tengo que acudir, por fin, a la cita con el cirujano para que me aclare el futuro inmediato; mi deseo es que si se me va a operar, que sea ya. Y así estoy.
Este domingo ha sido Raquel la que ha tenido que hacerse cargo de todas las tareas cotidianas, tipo limpiar y cocinar, para que yo pudiera recuperar mi cuerpo haciendo descanso intensivo: butaca, butaca y más butaca.
Este domingo la fase "comida" ha tenido poca historia, casi todo restos del ágape del sábado: sopa de pescado premium plus de primer plato; arroz basmati con salsa de carrilleras de segundo; una comida de diez. Quizás nos hemos pegado un buen patinazo con el asunto de la cena, ya que estando previsto seguir en la línea de platos digestivos y ligeros Raquel me ha sorprendido sugiriendo hacer una tortilla de patatas y, claro está, ante esa propuesta quién no se rinde y acepta, no de muy buen grado racional pero sí del emocional o del que sea; vamos que hemos cenado media tortilla por cabeza que no se la salta un gitano, o como se diga también; en fin.
Y dando apenas media hora de tregua a la digestión vespertina, nos hemos acostado a descansar, que parece ser que lo necesitamos -que yo no lo veo tan claro-.
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12 Avanzando por Enero
2 comentarios martes, 21 de enero de 2025

Esta mañana, minutos antes de las ocho he conectado con Maite; toca brazos. No estoy muy conforme en esta época que me toca vivir con excederme en la práctica deportiva; a nada que exprima un poco el cuerpo se rebela mi hernia y comienza a transmitir picazón y quemazón, y se hincha un leve globo gaseoso con el que me empeño en porfiar y que siempre me supera en el combate. Hemos seguido al pie de la letra la rutina de los últimos meses -años, diría yo-. Gomas; boxeo y elevación; gomas de nuevo; de nuevo boxeo y elevación. Bíceps y tríceps. Y ahí lo he dejado: la cosa inguinal se estaba manifestando casi a gritos; en mi fuero interno, en ese mismo momento, he tomado la decisión, la determinación de dejar las clases con Maite hasta al menos el día 25 de Febrero, el de la consulta con el cirujano... ese tema. Las muchachas parece que van despertando su aletargada empatía -de la que tanto suelen presumir, pero de la que no hacen uso con sus más íntimos (yo, obviamente, en el caso de Raquel)-.
Con esa sensación de incomodidad incómoda no me he demorado y he dado comienzo a los rituales del hogar: preparar el almuerzo a base de huevos cocidos, el airear la cama y el dormitorio, el aseo personal y el salir a comprar los elementos de la comida del mediodía. Ayer vimos a Arguiñano preparar unas albóndigas en salsa y Raquel se quedó prendada de la salsa en cuestión; mi menú se basaba en unas carrilleras de ibérico que bajé la noche anterior del congelador, o sea que carrilleras al gusto de la salsa arguiñanesa. Para cocinar la salsa y las carrilleras era buena idea, indispensable idea, hacer un buen caldo de verduras; así que... a comprar.
En un principio, y de modo automático, mi yo me llevaba al BM y a la frutería, pero en un fogonazo de cordura e improvisación me digo que «en el LIDL tengo de todo lo necesario y además me puedo distraer un rato en la zona de bazar» y, sobre todo, fisgar a la gente variopinta que frecuenta el lugar.
La cuesta del LIDL, por cierto, c...

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13 Cómo ser inútil
jueves, 20 de enero de 2022

Siga el camino taoísta: recupere su vida y felicidad dejando de lado la necesidad de producir, esforzarse o servir a un propósito.

En el primer capítulo de la antigua obra maestra taoísta, el Zhuangzi (atribuido a Zhuang Zhou, c 369-286 a. C.) , hay un desfile de maravillosos animales y plantas: un pez llamado Roe, que mide miles de kilómetros de largo, se convierte en un magnífico pájaro llamado Peng, con una envergadura de miles de kilómetros de ancho, y una oruga y una rosa de Sharon que viven durante miles de años. El capítulo concluye con una discusión sobre otra maravilla de la naturaleza: un árbol inmenso, nudoso y lleno de verrugas, tan torcido y anudado que hace que su madera sea inutilizable para los carpinteros.

Huizi, un pensador de mentalidad lógica, censura el árbol como 'grande e inútil , ¡y por eso todos lo desprecian por igual!' Pero su amigo Zhuangzi responde en defensa del árbol torcido:

Plántalo en Ni siquiera nada, o en el campo de Amplio y sin límites, relájate y no hagas nada a su lado, o acuéstate para un sueño libre y fácil debajo de él.

A lo largo del libro, Zhuangzi sugiere de manera similar que es bueno divertirse. Es decir, no siempre debemos apuntar a la utilidad. No siempre debemos esforzarnos por producir o hacer cosas que nos beneficien a nosotros mismos oa los demás.

Zhuangzi vivió en un período extraordinariamente vibrante y fértil en el desarrollo del pensamiento chino . Estos pocos siglos, denominados el período de los Reinos Combatientes, fueron testigos del crecimiento de pensadores y escuelas de pensamiento, más tarde llamados taoísmo , confucianismo , legalismo, sofismo, yangismo y, importante para nuestra discusión sobre la "utilidad", mohismo.

Est...

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© Zalberto | febrero - 2026