1 El clan de Velda, (según Sykes, «Las 7 hijas de Eva») La diadema floral/plumas de los bustos del Turuñuelo
El clan de Velda, (según Sykes, "Las 7 hijas de Eva", 2001) salió de Iberia hace 17.000 años, alcanzando las tierras de Escandinavia que actualmente ocupan los saami que son sus descendientes y, por la caza de focas, llegaron a las costas de Norteamérica, donde sus genes permanecen en determinadas tribus, como los cherokees.
Esta filiación demostrada genéticamente, también se sigue de coincidencias culturales de creencias y de su reflejo en el atavío e indumentaria con carga simbolica. Poseemos fotografías de antiguos cherokees que demuestran tal filiación, aparecen tocados con los mismos penachos de plumas que porta el héroe de Pozo Moro ...el héroe de las flores cretense....y, también, un poco más cortos, los bustos del Turuñuelo.
Los penachos de los bustos del Turuñuelo representan plumas o vegetales, y se han venido relacionando con el penacho vegetal de Astarté, la diosa de la fecundidad, cuyo culto estaba muy extendido en Iberia. En la tumba de Pozo Moro los relieves representan, entre otros, la imagen de una Astarté entre flores de loto, y un hombre que se presenta con penacho de plumas, faldellín corto y ancho cinturón, que, tras vencer diversas dificultades (escenas del árbol de la vida y del banquete de los animales) se une a la diosa adquiriendo rango heroico. El relato se ha relacionado con las hazañas del sumerio Gilgamesh, pero entronca con diversos mitos de heroizacion íberos, griegos, etc
Bryan Sykes, un profesor de genética humana de la Universidad de Oxford, analizó el ADN de 6.000 europeos actuales y alcanzó una conclusión fascinante: todos los europeos descendemos de solo siete mujeres.
Sykes llegó a esta conclusión después de estudiar el ADN mitocondrial, que solo se transmite por línea materna. Es la misma técnica que se utilizó para buscar la primera Eva de la humanidad, la «madre» de todos los humanos vivos, una mujer africana que vivió hace 20...leer más | #historia - #prehistoria - #genetica - #clanes - #libro - #paraleer - #lassietehijasdeeva
2 Pisto a la bilbainamiércoles, 16 de julio de 2025  No toca Maite, así que aprovechando que la temperatura en la calle es fresca me las piro a caminar a eso de las siete y media. Un plan perfecto, con mi música y mis pensamientos. El recorrido habitual hasta Deusto, donde he tomado dirección el colegio, he subido por las campas del Atajo y he dado la vuelta, de regreso a Santutxu, en la calle Benidorm. Deusto por la avenida y acceso al Campo Volantín por donde el Instituto del ICE. Como últimamente remato el ascenso en metro, desde San Nicolás hasta Zabalbide, para comprar cositas en el BM; jamón york, queso fresco, huevos, leche, cebollas, y más cosas que ahora no me vienen y que da lo mismo. Inciso antes de todo lo anterior: Indi a primera hora ha desayunado con ansias y acto seguido ha echado la pota. Nada grave, pasa de cuando en cuando y siempre soy el culpable, por darle de todo lo que se me ocurre sin tener en cuenta que no le viene bien, él no se controla y yo tampoco pero debiera. Comida. Hago tomate del mío, para añadirlo después, cuando cocine mi afamado y ensalzado pisto bilbaino. Para el pisto he usado: 2 cebollas hermosas y dulces, un pimiento verde, dos tomates pequeños y pelados a mano, un calabacín blanco mediano; sal, pimienta y un buen chorro de aceite de José Antonio. Los elementos iban troceados en medida de unos 2 cm de lado, trozos tirando a grandes. Al cabo de un buen rato de poche he añadido tres cucharones del tomate frito ya pasado por el pasapuré y he dejado tapado para que se enfriara despacio. Mientras, en una sartén he frito seis piezas de bacalao desalado (del congelado que compramos en el LIDL) pasadas por harina y huevo batido; albardadas, vamos. Tras pasar unos segundos en un plato sobre papel absorbente he colocado con cariño las tajaditas de bacalao sobre el pisto, para que todo se impregnara del resto. ¿El resultado? Magnífico, no hemos dejado ni un pedacito de cebolla; Raquel, eso sí, ha opinado que «quizás los trozos de cebolla demasiado grandes...». Soy preciso y c... leer más | #caminata - #deusto - #pisto - #philipKDick
3 Con Philip K. Dick A las ocho y media salgo a caminar; regreso a las diez y media. Ascensores de Solokoetxe, Arenal, Campo Volantín, Curva de Elorrieta, metro San Ignacio. El resto del día en casa, de tranquis. La comida sencilla: muslos de pollo a la Air Fryer acompañados de arroz basmati. Siestón en sofá y un rato en la cama. Estoy enfrascado en la lectura de una novela de Philip K. Dick, «Los clanes de la luna Alfana», con mucho contenido característico del escritor, con sus personajes tocados del ala, de todo tipo y ralea, y con su acción muy cinematográfica; es una novela perfecta para ser llevada a la pantalla, como casi todas las de K. Dick. Añadir que también he descubierto a una cantante americana que borda el Jazz, se la encuentra en los RedMusic como «Raye». Nos cenamos un batido de cerezas con yogur, muy saludable.
Nota.- Raquel hace yoga sin reparar en gasto temporal ni en intensidad mental; me encanta ver que se vuelca en algo que le ofrece reflexión y ritmo lento, muy lento; creo que necesita un cambio de marcha y lo está haciendo, o eso parece. Los días de alcohol y azúcar han de pasar al mundo de los recuerdos difusos. | #caminata - #leyendo - #losclanesdelalunaalfana - #philipKDick - #sheba
4 Así empezaron las ciudades: motas, motillas y morraslunes, 06 de noviembre de 2023  Estas curiosas y apasionantes edificaciones conforman una arcaica reliquia de la población del sustrato de la España antigua.
No podemos escapar de la ciudad, como fenómeno indisolublemente ligado al ser humano desde los comienzos. La ciudad le persigue donde quiera que vaya. Así lo recuerda Constantino Cavafis en un poema melancólico y personal, pero que evoca lo inevitable de la ciudad, la «polis», para el animal político que es el ser humano:
La ciudad
Constantino Cavafis
Dices: “Iré a otra tierra, hacia otro mar, y una ciudad mejor con certeza hallaré. Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado, y muere mi corazón lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez. Donde vuelvo los ojos solo veo las oscuras ruinas de mi vida y los muchos años que aquí pasé o destruí”.
No hallarás otra tierra ni otro mar. La ciudad irá en ti siempre. Volverás a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez; en la misma casa encanecerás. Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay- ni caminos ni barco para ti. La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra.
El comienzo de la historia en el Creciente Fértil está relacionado con el juntarse de muchas personas en el llano irrigado para colaborar.
La planicie extensa donde se produce la revolución del Neolítico alimenta a las tribus que devienen clanes y luego sociedades complejas. Es nuestro universo.
Así era Assur para los asirios, el nombre que designaba al dios, a la ciudad, al palacio, al Estado, al universo, en suma, al cosmos ordenado, por pleonástico que parezca.
En el llano y en el horizonte suele medrar un germen de conurbación concebido como centro del mundo. Es el Mediolanum del mundo celta y celtibérico, como la ínclita Numancia.
Pero mucho antes, entre nosotros, se habla de las motas, motillas, morras o castillejos, esas elev...leer más | #meta - #historia - #prehistoria - #neolitico - #calcolitico - #edaddelbronce - #iberia - #motilla - #morra - #mota - #poema - #versos - #kavafis
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