Pintura baño. A primera hora, tras unas compras rápidas y un pincho de tortilla, me pongo manos a la obra con la pintura del baño.
Colocando la cinta de carrocero y subido en la escalera pequeña, intento bajarme por la parte sin escalones y... ¡¡¡hostia gorda!!!. Moratones variados: en el muslo derecho, en el codo, en la rabadilla. jo. Raquel se lleva un susto de muerte ya que el estruendo de la caída ha sido bastante aparatoso. Así y todo... le doy la primera mano de azul a la pared, y me queda bien, perfecto.
El plan de hoy incluía como actividad preminente el acercarnos a hacer compras a Las Arenas, a la tienda en la que le cogen los cheques a Raquel. Pensado y ejecutado con éxito. Cargamos en el carro 11 botellas de alcohol de baja graduación: cavas, tintos y blancos. Además nos suministramos de latas de espárragos, una lata grande de bonito en escabecha (19€) y más movidas de menor empaque. El costo total asciende a 210€.
El plan de compras en Las Arenas incluía comer por allí. Habíamos reservado mesa a las dos y media en el restaurante Vietnamita "Hanoi", uno que está junto a la boca del metro. Antes de sentarnos a la mesa aún nos ha dado tiempo para echar unos potes por un par de bares de Romo. Y a comer, que son las dos y media. Pedimos en menú degustación de 27€ por cabeza. Y... bueno, ni muy bien ni muy regular, más tirando a bien que a otra cosa. Un menú para llenar bien el buche, jejeje. Regresamos muy a gusto por toda la orilla de la ría, incluso por el Campo Volantín hasta el Ayuntamiento y tal.
Antes de subir a casa: unas copitas de cava en el Extremeño y en el Karlo´s. Ya en casa, Raquel, que ha comido con tres copitas de tinto hermosas, aún ataca la nevera triscando un par de latas de ORO a medias conmigo. Ufff, jajaja.
Pero yo, que no estoy excesivamente pedete, más bien poco o nada, aún me veo con ganas para dar la segunda mano de pintura a la pared del baño, ...
Lunes de reencuentro con Jesús. Las chicas han reservado cita a las doce en la residencia de Jesús. Se decide que las lleve Jorge; yo paso. Antes de que Raquel salga a la cita con su padre, yo me acerco al Carrefour de Garamendi a comprar los mínimos para comer ese día. Compro dos coliflores pequeñas y una bandeja de pechuga de pollo fileteada. Luego deshacemos maletas y organizo coladas; dos. A las once menos algo Raquel baja a la calle, le esperan en la parada del bus. No es difícil imaginar la inquietud y la ansiedad que invaden a mi nena; pero no hay opción, tiene que cumplir ese protocolo vital, tiene que liberarse de cargas y culpas, y hoy es el día. Mientras ellas acuden al encuentro, el menda lerenda se lía un peta rico, con su costo esponjoso y saludable. Sé que a Raquel le fastidia cuando entro en la dinámica del fumeteo canabidoso, pero es lo que hay, yo soy así desde que alcanzo a recordar... Y nada. La visita al progenitor de las chicas fue mejor de lo esperado. El poeta ha perdido la rima casi totalmente y muestra bandera blanca, pide tregua, o eso parece. Raquel me dice que se lo ha encontrado muy viejito, débil, con paso inseguro y mirada levemente extraviada. Los años se le vienen encima un poco de golpe. Durante este último año ha gastado muchas reservas de energía, ha puesto tanta carne en el asador que literalmente se ha quedado en los huesos, sin chicha ni limoná. Era de esperar y finalmente ha pasado: el Joshua se desvanece y deja su sitio a la triste realidad: un hombre de nombre anónimo, al que habrá de llamar por su nuevo momento con un alias que aún no se ha manifestado... En fin. De vuelta a casa Raquel, comemos las coliflores y la pechuga, tan ricamente. Y siesta y peta. A media tarde Raquel se maquea y acude al funeral del padre de Carmelo. El acto se celebra en la Iglesia de San Pedro en Deusto a las siete. Yo he optado por quedarme en casa echando otro peta; una opción mucho más atractiva. Raquel acude al evento. Me...
Las últimas noticias son, sencillamente, malas. Raquel ha contactado con una amiga de Nerea que trabaja en temas de dependencias, que, incluso, parece ser que está ubicada en el lugar donde se gestionan y deciden esas historias. Y le pintó el futuro muy oscuro. Resumiendo, la opción de que tras unos pocos meses, dos o tres, en los que los gastos de una residencia corrieran a cargo de la familia, para que una vez gestionado el papeleo fueran las administraciones las que asumieran los costes del internamiento, esa opción es más bien un deseo que otra cosa; la amiga de Nerea se lo dejó bien clarito: el viejo es responsabilidad de sus hijas, a todos los niveles. Un auténtico jarro de agua fría. Y la desesperación vuelve con fuerza. Es como volver a la casilla de salida. Quizás lo positivo de esta nueva realidad es que a las chicas les obliga a enfocar el asunto con más frialdad, a despejar cualquier duda acerca de que no pueden seguir manteniendo la postura actual, la de cuidar del pobre desvalido, alimentándole, financiándole, etc. Continuar con el juego de la pena penita pena sólo conduce a la ruina económica, y yo creo que por fin le han visto las orejas al lobo. Seguir abiertas a la opción de llevarle a una residencia privada cubriendo ellas los gastos, que pueden superar los 3.000€ mensuales, durante el tiempo mínimo necesario para que las gestiones de la administración concluyan y sea ella la que se haga cargo de los gastos, es una opción «trampa». Todos los indicios apuntan a ello. El planteamiento de la administración tiene lógica, mucha lógica. Si se puede lograr que el mantenimiento del poeta corra a cargo de la familia, que no sea por no intentarlo. El Estado maneja presupuestos, y todos sabemos que los presupuestos tienen las partidas siempre agotadas. «No hay dinero, hay que esperar a los presupuestos del año próximo». Y así hasta el infinito. Ésa es la táctica; la táctica de toda la vida, y no hay que extrañarse, hay que revolverse y lu...
Domingo de calor intenso, y además bastante inesperado. Hemos dedicado el día a pasear por la ría y a visitar la expo de coches del Guggen. A primera hora hemos dejado a Indalecio al cuidado de la casa y hemos salido a caminar. Escaleras de Solokoetxe, Arenal, Campo Volantín, ascensor del Puente de La Salve, Guggenheim. La expo de coches? una chulada. No me esperaba que la muestra de automóviles me resultara tan atractiva. Allí hay de todo: coches antiguos, reliquias de los inicios, prototipos increíbles, modelos clásicos de todo tipo; en fin, un despliegue de diseño y arte digno de un museo como el nuestro. Tras la visita nos echamos una caña y un bocadillito de jamón en la terraza del museo, sentados a la sombra y disfrutando de una mañana calurosa y soleada. El plan original era comprar unos chipis y ensaladilla en La Oka, pero estaban agotados. Así que dimos un giro al plan mañanero y decidimos comer en algún restaurante, a pesar de que a esas horas conseguir sitio no parecía tarea fácil. Pero hubo suerte. En la calle Diputación probamos fortuna en el Amaren, un restaurante enfocado a las carnes a la parrilla. Y, ya digo, tuvimos suerte. Nos prepararon una mesita estupenda y nos dispusimos a comer... Menú: ensalada de ventresca y chuleta deshuesada de vaca vieja. La ensalada muy sabrosa, y al chuleta... fabulosa. Nos presentaron la carne a medio hacer y ya cortada, y en lo alto de la mesa una parrilla con sus brasas ardientes. Qué rico todo. Y bien mojado con una botella de cava. Después de tan buena comida optamos por regresar al barrio en metro; demasiado calor. Y en le barrio? Más copas de cava en La Jarrita Helá. Unas cuantas y un cierto pedete espumoso. Pero bien, muy a gusto. Y terminamos el día en casita, controlando lo mejor posible las ganas de seguir dándole; pero controlamos. Raquel se acostó a ver tele y yo le seguí poco después, tras dejar la casa en orden de revista. Un domingo en el que Joshua también tuvo...
Empezamos el día haciendo unos abdominales con Maite. Ufff. Decido hacer día relax y salud. Bajo a las compras, primero al BM y después a la frutería. Para el plato del día me inclino por preparar una menestra, a base de alcachofas frescas, espárragos blancos y guisantes frescos. La idea es cocer las verduras por separado y luego juntarlas en la cazuela en la que preparo una roux a base de aceite, ajitos y harina, todo ello mojado con tres cazos de caldo de pollo; el caldo le he preparado previamente, usando un caparazón comprado en el BM.Y me pongo a ello. De mientras se cocinan las verduras nos abrimos una botellita de Barbadillo; pero claro, al terminarse... pues otra botellita de un crianza Piérolas. Vamos que para cuando nos comemos la menestra, que por cierto he de decir que me quedó muy bien, pues ya estábamos un pelín alteradillos, jajaja. En mi descargo tengo que decir que después de comer yo me serené y opté por apalancarme a ver la tele.
En casa me encuentro a Raquel medio alborotada (ya sabes). Me dice que se va a dar una vuelta a buscar bikinis, pero me engaña: se acerca a la central al encuentro de Virgilio, a racanearle una chinorri ¡¡¡!!! Gran sorpresa me llevo, no lo esperaba.
Madrugamos mucho, demasiado. 6 AM: aporreo en la puerta "El desayuno está listo" "A levantarse todo el mundo" De nuevo comenzamos el día peor de lo que terminamos el anterior. De bronca total con el viejo. Así que con esas sensaciones en el paladar nos vestimos con los atuendos montañeriles y nos vamos a caminar por Paño, por sendero bajo Dulla y regreso por sendero de Pedrosa. Antes de volver a casa a preparar la comida nos echamos unas cañas en donde Radú, tan rícamente. Después de comer arroz con verduras y pollo, nos echamos la siesta. El poeta andaba dando el peñazo al vecindario y a nosotros también. Raquel se levanta de la siesta antes que yo y sale a darse un voltio y de paso a buscar a su padre, y tal. Yo me quedo en la cama descansando hasta que escucho unas voces en la sala. Me levanto y me encuentro a Jesús acompañado por unos vecinos, que le traían cogido del brazo: se acaba de dar un piñazo al montar en la bici, al doblar esquina mismamente. Lleva un golpe en la frente y otro más grave en su autoestima, el orgullo herido. Y, claro, los dos ahí, en la sala, frente a frente, entablando un diálogo imposible. Vamos que le doy un repaso, pese a sus intentos de tirar balones fuera, pese a excusas, pese a lo que pese. Al rato regresa Raquel. Como ya nos ha cortado el rollo optamos por no salir y cenar y descansar. El poeta no, el poeta se las pira a dar una vuelta; son las ocho más o menos. Se hace de noche y el poeta no aparece. Quitamos la tele y nos preparamos para dormir; difícil, pero lo intentamos. El poeta aparece a las doce y media, en un estado aceptable, eufórico y satisfecho de sí mismo; Raquel le manda a dormir y le dice que a la mañana siguiente nos volvemos a Bilbao, que esto se ha acabado; él lo acepta de mala gana, intenta colarnos el gol diciendo que él se queda diez o doce días mas, que se las arregla muy bien solo, etc; Raquel le dice que a la cama y a callar, que mañana nos vamos. Un día intenso, tremendo, de los de ...
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Es lo que tienen los jueves: acaparan los acontecimientos, todos los acontecimientos, los buenos, los regulares y los malos.
El día comienza mal, fatal: Putin da la orden de ataque y sus ejércitos inician la invasión de Ucrania. Qué nos deparará semejante decisión? Seguramente nada bueno. Nos tenemos que limitar a esperar y ver. Por mi parte, ha acelerado los planes de acumulación de efectivo; esta tarde hemos sacado 1000€; yo creo que es una idea acertada, es más, creo que es una iniciativa a la que hemos de dar continuidad, apartando efectivo cada equis tiempo y dejándolo a buen recaudo en casa, lo cual hace que busquemos un lugar seguro para ello... Pendiente...
El día continúa con el asunto «andamiaje». Este mediodía los currelas han comenzado a colocar andamios en la zona trasera del edificio, para dar arranque a las tareas de reparación y adecuación de nuestra terraza, etc. Se nos avecinan incomodidades, pero el fin era éste, era el aprovechar que están reparando los patios y colocando andamios para reparar lo nuestro. Muy bien, pero muy incómodo.
El momento álgido del día pudiera haber sido el funeral en Arrankudiaga, de no ser porque le ha quitado protagonismo el ruso Putin. Finalmente hemos ido en coche; un acierto por cierto: no circulaban los trenes por algún problema técnico. Aparcar en Arranku no ha sido tarea fácil; el pueblo estaba abarrotado, muchos seguidores, muchos curiosos, pocos dentro del templo. Ima en su salsa, como era de esperar. Nosotros haciendo el papelón con discreción. en cierto momento se nos ha pegado firmemente el Juanjo Murciano. Ah, el otro Murciano ha roto el Ford en Mondragón y ha conseguido protagonizar la tarde muy a su particular estilo; es un fenómeno. Así que hemos terminado el día en el Jarritas, los tres alrededor de una mesa y sentenciando el futuro con un cañón en la mano. La noche plagada de retortijones y pedos. El amanecer adelantado tres horas y varias visitas urgentes al excusado, mó...
Casi prefiero no anotar nada, casi prefiero olvidar el día de ayer. Borrachera y fumar (llevaba 28 días, casi 4 semanas), incluido costo.
Nota yo.- [Escrita el lunes 21 al mediodía, más tranquilo y con la memoria más confusa y diluida.] Jesús da señales de vida, o de muerte. Raquel no puede evitarlo y sale hacia su casa. Pasado un rato no puedo permanecer impasible y me voy para allá. Me encuentro a Raquel con Ima en pleno ajetreo para poner orden y limpieza en su casa. Han preparado dos bolsas grandes con ropas para lavar, han barrido, han recogido por aquí y por allá, y, mientras tanto... dónde está el poeta arruinado? Pues sí, me lo encuentro en su cuartucho de siempre, poniendo cara de circunstancias y intentando dar la mayor pena posible, que en mi caso no le sirve de nada, no le creo NADA. En vez de regresar a casa, nos quedamos con la camarilla a relajarnos... Y bueno... cerveza, petas y de todo, hasta que logran que nos vayamos. En fin, un desastre en toda línea. 28 días sin fumar echados a perder. De nuevo una borrachera indecente. Una mierda todo.
Nos levantamos con la sana intención de montañear por Dulla. El día arranca húmedo, casi lluvioso. Nos preparamos bien y salimos: chispea. Para hacer tiempo y confiar en que la lluvia remitirá nos acercamos al bar de Radú a tomar un café con pincho de tortilla. Allá echamos un rato y finalmente nos decidimos a salir a caminar, aún chispea algo. La decisión es acertada, poco a poco el tema lluvia remite y podemos caminar tranquilos. Subimos al collado de Dulla, la Puerta de Quintanilla y alcanzamos los altos de SobrePaño. Dado que la amenaza de lluvia no desaparece del todo, los planes de subir a las Hazas los dejamos para otro día y optamos por iniciar el descenso por el sendero ondulante que vira hacia Puentedey; para incorporarnos al camino hacemos unos metros de monte a través, poniendo un poco de chispa aventurera a la caminata. Finalmente descendemos sin problemas y regresamos al pueblo. Parada técnica en el bar de la Piscina y a casa a preparar comida: arroz con cosas, la especialidad de Raquel. Y en la cocina, con copa de tinto navarro en la mano, nos ponemos al cocineo: un caldo hecho con carcasas y hueso de jamón, un refrito a base de cebolla, pimiento verde y setas variadas y por último un arroz con salchichas frescas y unos huevos cocidos. Resultó un éxito: sabroso y saciante. Al jefe no le ponen demasiado las comidas en condiciones, él es más de mierdecillas dulzonas y cosas por el estilo, come peor que un niño malcriado, en fin. Después del arroz nos apalancamos un rato en la terraza antes de ir a la cama a sestear. A eso de las siete y media me levanto y preparo la cena: vainas con patatas. Sin más, a la cama de nuevo. Esa noche me costó largo rato conciliar el sueño, supongo que por un exceso de siesta etc, jeje.
TEMA CENTRAL: El deseo de Jesús de bajar a Bilbao el domingo con nosotros, que trastoca todos los planes. Porqué? pues porque quiere ir adelantando trabajo en la preparación de su libr...