 Ha llegado al fin el día esperado: a las 8:30 tengo que estar en la clínica de la Cruz Roja de Doctor Areilza. Como es de imaginar me he levantado muy pronto, a eso de las seis y media; Raquel también. Los dos estamos nerviosos, normal. El caso es que salimos de casa minutos antes de las ocho y nos presentamos en el mostrador de Ingresos a eso de y cuarto. Pero bueno, nos registran, relleno un formulario de ésos de "¿alérgico a algún medicamento?" y en ese plan, y un muchacho nos acompaña a la 1ª planta. Me instalan en un Box; sobre la cama me espera una bata de las que enseñan culo para que me la ponga y me acueste. Estoy listo para lo que sea. El muchacho que nos ha acompañado aparece al poco rato con material para rasurar la zona en la que se va a actuar; el caso es que me pela hasta medio muslo; pero bien. Seguido una enfermera cordobesa, jovencita, simpática y bonita, me coloca una vía en la mano izquierda, con dulzura y una gran sonrisa; no puede empezar mejor la cosa. Y allá me quedo, acompañado por mi nena preciosa, esperando a que me lleven al ruedo... ay. Al rato son los cirujanos, una chica y un chico, los que vienen a visitarme; me toquitean y comprueban que aquello es real (¿?). Me dicen que esté tranquilo, que en breve me llevarán para el quirófano. Pasa casi una hora hasta que me llega el turno. No me extiendo. Sobre las diez y pico me llevan al quirófano. El anestesista me pone un jeringazo en la vía de la mano y... ¡¡¡hasta luego, Lucas!!!. Despierto tendido en la cama del Box, junto a la que está sentada Raquel esperando mi despertar. Y, bueno, allí tumbado, con un malestar inguinal bastante soportable, paso unas cuantas horas. Me traen agua, un vaso de zumo de naranja de brick y un yogur insípido; no me apetece comer, ni beber, pero como algo y bebo un poco de ambos vasos. Al rato viene el cirujano a explicarme cómo ha ido la cosa, y hay sorpresa: no me han extirpado una hernia, sino DOS, una inguinal, la prevista, y otra femo... leer más |