1 Paulicianos Paulicianos es el nombre de una secta oriental cuyos miembros pretendían ser la verdadera Iglesia, denominándose "cristianos" y a los católicos "romanistas", y distinguían entre el creador y Señor de este mundo y el verdadero Dios del cielo, a quien sólo el espíritu regresa, rechazando consecuentemente una encarnación por medio de María; para ellos la madre de Dios era la Jerusalén celestial, de la cual Cristo procedió y en la cual entró. En su misericordia Dios envió un ángel a quien llamó su Hijo e hizo que naciera, liberando la fe en él del juicio. La importancia de Cristo la encontraban principalmente en su enseñanza. En lugar de la cruz ellos honraban el evangelio, porque contiene las palabras de Cristo; esas palabras eran el verdadero bautismo, aunque permitían a sus hijos ser bautizados por clérigos cautivos. Hacia la Cena adoptaban una actitud similar. Rechazaban la jerarquía y el monasticismo, enseñando que Pedro en el bautismo había visto al Señor del mundo cayendo del cielo en atuendo de monje y dando instrucciones monásticas a los hombres. Parece que rechazaban los escritos de Pedro, pero aceptaban los otros libros del Nuevo Testamento. En general subrayaban la vida piadosa en lugar de la doctrina y las observancias externas, por lo que se convirtieron en una ofensa para la ortodoxia.
El origen de los paulicianos es oscuro. El nombre aparece en el canon 32 de un sínodo celebrado en Turín, Armenia, por el patriarca Juan de Otzun en el año 719 y en un escrito suyo contra ellos. El Scorialensis (i) y Gregorio el Maestro (Mkrttschian, p. 148) derivan la secta de Pablo de Samosata y Conybeare (p. 105) favorece esta suposición; pero lo que se sabe de los paulicianos no permite señalar a ese Pablo como su fundador. A veces se ha afirmado una conexión con el maniqueísmo y el Scorialensis (i) señala que una tal Kallinike envió a sus hijos, Pablo y Juan, a Episparis en Armenia para difundir la doctrina maniquea. Sin embargo, los paulicianos no sabían de ning... leer más | #cristianismo - #herejia - #sigloXIX - #ortodoxia
2 APENDICE El derecho a la pereza, Paul Lafargueviernes, 04 de julio de 2025 APENDICE
Nuestros moralistas son gentes muy modestas; si bien inventaron el dogma del trabajo, dudan de su eficacia para tranquilizar el alma, regocijar el espíritu y mantener el buen funcionamiento de los riñones y otros órganos; quieren experimentar su uso sobre el pueblo, in anima vili, antes de volverlo contra los capitalistas, cuyos vicios tienen la misión de excusar y autorizar.
Pero, filósofos a cuatro centavos la docena, ¿por qué se exprimen así los sesos para elucubrar una moral cuya práctica no se atreven a aconsejar a sus amos? ¿Quieren que se burlen de vuestro dogma del trabajo, del que tanto se ufanan? ¿Quieren verlo escarnecido? Veamos la historia de los pueblos antiguos y los escritos de sus filósofos y de sus legisladores.
"Yo no sabría afirmar", dice el padre de la historia, Heródoto, "si los griegos han tomado de los egipcios el desprecio hacia el trabajo, porque encuentro el mismo desprecio establecido entre los tracios, los escitas, los persas, los lidios; en una palabra, porque en la mayoría de los pueblos bárbaros, los que aprenden las artes mecánicas, e incluso sus niños, son vistos como los últimos de los ciudadanos...Todos los griegos han sido educados en estos principios, particularmente los lacedemonios"[22].
"En Atenas, los ciudadanos eran verdaderos nobles que no debían ocuparse más que de la defensa y de la administración de la comunidad, como los guerreros salvajes de los cuales provenía su origen. Como debían entonces disponer de todo su tiempo para velar, debido a su fuerza intelectual y corporal, por los intereses de la república, cargaban a los esclavos con todo el trabajo. También entre los lacedemonios, las mismas mujeres no debían hilar ni tejer para no rebajar su nobleza"[23].
Los romanos conocían sólo dos oficios nobles y libres: la agricultura y las armas; todos los ciudadanos vivían por derecho a expensas del Tesoro, sin poder ser obligados a proveerse de su subsistencia por ninguna...leer más | #filosofia - #lafargue
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