En eso andamos, cerrando un año que ha abierto la Caja de Pandora y que nos llevará por territorios probablemente nunca explorados, jamás hollados por la mente humana. [...] En lo que a la celebración de fin de año es poco lo que reseñar, en cuanto a reseñas de largo alcance y profunda hondura. Cenamos en Prim. Cinco personas y una perra. Las dos parejitas y mi Tachón, más majo él. La Tata nos dio muy bien de cenar. Preparó un entrante montado en copa que llevaba aguacate, lechuga, langostinos y... gajos de naranja!!! Rico rico. Y de cocineo nos deleitó con solomillo de cerdo guisado con piñones y ciruelas pasas; ciruela pasa. Muy rico rico también. Y los habituales platos al centro con jamón, lomo, espárragos y en ese plan. Un poco de tinto rico y unas cuantas botellas de cava, tres o cuatro, creo recordar. Pero en modo tranquilo, sin desfasar. Cuando llegó el momento de las campanadas sintonizamos Antena3, con Chicote y la Pedroche medio en bolas y ligeramente embarazada. No escogimos la TVE1 porque estaban Los Morancos con la Obregón; demasiado incluso para mí... que me aferro como lapa a mis propias tradiciones, para que no se tuerzan las cosas básicas de mi vida, que no tengo tampoco muy claro si es buena, mala o regular idea; pero me aferro. Y eso, las doce uvas que sólo comimos Raquel y yo, ya que los alegres divorciados pasan de costumbres mundanas, están por encima de ello, o por debajo, que no lo tengo muy claro yo tampoco. El peque nos dejó después de cenar: a casa de Sergi, que estaba solito; es que ya lo he dicho: es un tesoro de persona. Y tras las uvas y un par de copas más de cava, la nena y el nene se fueron para esta nuestra casa a descansar. La nena se acostó a ver un poco de tele y yo me quedé en la butaca con el Indalecio sobado encima hasta que no aguanté más, a eso de las tres y pico... Una Nochevieja fácil de consumir y más fácil aún de olvidar.
Notas del día.- A media mañana Raquel y yo nos acercamos a la...
Diecisiete instantes de una primavera, o Diecisiete momentos de una primavera es una serie de televisión soviética de 1973. Fue filmada en los Estudios de Cine Gorki, Moscú, y fue dirigida por Tatiana Lióznova, basándose en el libro homónimo del novelista Yulián Semiónov.
El argumento se basa en los intentos (finalmente exitosos) de Stirlitz de frustrar las negociaciones entre el General de las SS Karl Wolff, en representación de Walter Schellenberg y Heinrich Himmler, y el operador de inteligencia estadounidense Allen Dulles en Berna, Suiza durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Dulles, que en la serie actúa sin la autorización del Presidente, está interesado en alcanzar un acuerdo de paz con la Alemania Nazi que dejara a muchas instituciones nazis en posición de impedir el auge del bolchevismo en Europa Occidental. Las negociaciones son llevadas a cabo en secreto y a espaldas de Hitler y, que es lo que concierne a Stirlitz, de la Unión Soviética.
La posición de Stirlitz se ve agravada por el hecho de que desde el principio de la serie, el Obergruppenführer Ernst Kaltenbrunner instruye al jefe de la Gestapo Heinrich Müller para que realizara una investigación sobre Stirlitz, ya que desconfiaba de las conexiones de Stirlitz en la fallida destrucción de Cracovia, en los retrasos en los programas de investigación atómica alemanes y en su demasiado afectada devoción y lealtad a Hitler, más cuando los otros oficiales alemanes habían empezado a murmurar en privado sobre el curso de la guerra. Mientras Müller (Bronevói) en un inicio no hace mucho caso de las sospechas de su jefe, pronto empieza a tener dudas, convirtiéndose finalmente en el archienemigo de Stirlitz.
Casi al final de la serie, Stirliitz informa sobre las charlas secretas que condujeron a Ernst Kaltenbrunner y Martin Bormann a mandar regresar a Karl Wolff a Berlín y arrestarlo al aterrizar. Sin embargo, Wolff se salva en el último momento cuando Schellenberg interviene e...
Después de ganar su primera elección como presidente de Rusia en 1999, Vladímir Putin no atendió la llamada de Boris Yeltsin, su antecesor, que había apostado por él. El rostro de Yeltsin ante la cámara, tras hora y media sin respuesta, es un poema. La escena es una de las joyas de Putin: de espía a presidente, la miniserie de la BBC (en Movistar+) que explica cómo se las gasta el líder ruso.
De familia humilde, Putin era un agente secreto de segunda fila en Dresde, en la RDA, cuando cayó el muro de Berlín. Trepó entre los reformistas corruptos, desde el entorno del alcalde de San Petesburgo Anatoli Sobchak, y saltó al Kremlin durante el caótico mandato de Yeltsin hasta quitarle la silla. La ocupó dos mandatos, luego puso a un subordinado, Dmitri Medvédev, y volvió. Ya ha reformado la Constitución para poder seguir hasta 2036.
En tres capítulos, la serie se detiene en cómo han ido cayendo sus rivales: opositores, periodistas, activistas u oligarcas. Unos acabaron en prisión; muchos más, hasta perder la cuenta, fueron asesinados a tiros o envenenados, algunos en el Reino Unido. El documental reúne testimonios de disidentes y recupera la memoria de los fallecidos. Se explica que intoxicar a alguien con polonio o novichok no es la forma más eficiente de matarlo, pero sirve de aviso a los demás. Al ser preguntado por algunas de esos ataques, Putin niega su implicación, pero aprovecha para denigrar a la víctima (lo ha vuelto a hacer con Alexéi Navalni).
Se retrata también al líder al que adora una mayoría de los rusos, amantes de la mano dura, temerosos del desorden, nostálgicos del imperio. Lo vemos a caballo, pilotando un caza, jugando al hockey, cantando, pescando a pecho descubierto. Se anexiona Crimea, recupera el control de Siria, se masajea con Trump. Es admirado por populistas de los dos extremos del arco ideológico en todo el mundo. Rusia se le queda pequeña: ya solo le excita la influencia global. Una inquietante historia de éxito en la demo...
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, padece cáncer, está siendo atendido por médicos extranjeros a pesar de todas las sanciones occidentales impuestas sobre él y su gobierno, pero es probable que le quede poco tiempo en el poder, aseguró un experto ruso a medios ucranianos.
"Puedo decir que sin este tratamiento definitivamente [Putin] ya no estaría en la vida pública de la Federación Rusa", dijo el historiador y analista político ruso Valery Solovey. "Esto es absolutamente seguro".
Solovey es un exprofesor del prestigioso Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, una academia de formación para espías y diplomáticos, que durante mucho tiempo afirmó tener conocimiento interno sobre la salud de Putin.
Solovey dice que Putin es tratado por "médicos no rusos" y que el mandatario "confía" en ellos pese a que el tratamiento es supervisado por los principales médicos de Moscú.
El analista aseguró que Putin "utiliza los tratamientos más avanzados, y la terapia dirigida que Rusia no puede proporcionarle". "Yo diría que el tratamiento ha sido demasiado exitoso. Lo han estado tratando demasiado bien", dijo Solovey.
En declaraciones al canal ucraniano de YouTube Odesa Film Studio Solovey dijo que "es obvio" que Vladimir Putin "tiene problemas con el movimiento, con las piernas" y que "muchos espectadores lo han notado".
Inicialmente padeció cáncer de colon que se ha extendido "y ahora es más peligroso", y la medicación le provocó síntomas tempranos de Parkinson, afirmó. "Tiene problemas médicos bastante serios", dijo Solovey.
En plena guerra con Ucrania, la supuesta condición y tratamiento del líder del Kremlin "tienen un impacto directo en su conocimiento de la situación y la idoneidad de las decisiones que toma".
A pesar de esto, Solovey cree que "el final ya está a la vista" para Vladimir Putin "porque ningún medicamento puede tener un éxito infinito".
Solovey le dijo al canal de YouTube Khodorkovsky Liv...
La celebración de las fiestas se producía en el llamado mes de Kronion, también conocido en el calendario griego como Hecatombeón (alrededor de agosto), y solían extenderse por todo un día. Aunque se celebraran en Atenas, las Kronia tenían un origen antiguo y disperso, con prácticas y rituales similares en lugares como Samos, Kolophon o Creta.
Dios fenicio Moloch, al que probablemente se le ofrecían sacrificios humanos. De hecho, se especula con la posibilidad de que las fiestas asociadas a Kronos pudieron haber estado antes ligadas a sacrificios humanos. Aun así, los datos recogidos apuntan a creencias legendarias ―probablemente observadas en los fenicios― para después ser asimiladas por los griegos en la figura de Cronos, quien sacrificó a sus propios hijos.
El antecedente más lejano de estas celebraciones se podría encontrar en la antigua Hattusa, capital del imperio hitita, donde se encontró una tablilla en 1983 que narraba una epopeya de liberación de esclavos y endeudados que guarda ciertos paralelismos con las Kronia. Esta tablilla, específicamente, se refiere a una ocasión especial en la que a los dioses derrocados les es permitido reunirse con Tessub y Allani, principales deidades hititas, para compartir un banquete.
De muy de mañana han volado la Ima y el Pe a Lisboa. Y todo ha ido como la seda, incluso les han pasado a asientos de primera por una vomitona de un muchacho de color negro que se sentaba junto a la Ima. A eso se le llama "suerte", jajaja. Seguiremos informando.
Un día largo de contar, corto de recordar, jajaja. La cosa se complicó cuando a media mañana apareció Ima a recoger unas maletas y unos papeles para su inminente viajecito navideño a Lisboa. Que si una cervecita en la terraza, que si otra, que si otra más. En fin. Y menos mal que nos comimos los garbanzos que había preparado Raquel, que si no palmamos. Y tras comer nos vamos a la calle a seguir con el lío. Por Uribitarte, por el centro, por La Oka. Y de regreso al barrio, parada por quedada con la Tata y Jorge en Iturribide. Y rematando en el Extremeño. Ya digo: en fin.
En una cazuela con un buen chorro de aceite, incorporamos la cebolla y la zanahoria cortada a cuadrados grandes. Salamos y dejamos sofreír durante 15 minutos.
Pasado este tiempo, añadimos agua hasta cubrir los ingredientes y hervimos otros 15 minutos. Cuando esté, trituramos hasta conseguir una crema muy fina y ligera.
En una sartén con un chorro de aceite, cocinamos las gambas (previamente aliñadas con sal y pimienta) solo por una cara.
Ya podemos emplatar: en un bol ponemos los piñones, los corruscos de pan y las gambas, con un chorro de aceite de oliva. Por encima añadimos la crema poco a poco. Un poco de pimienta, otro chorro de aceite, y ya podemos disfrutar de este plato tan sencillo. ¡Buen provecho!
El asunto central del día ha sido la jugada maestra que le ha hecho a Esther su fontanero del seguro: "dame pasta para materiales, gracias" y "dame más pasta para más materiales, gracias de nuevo"; más de 1500€ de vellón, menudo atraco, menudo timo, menuda estafa. Lo que comenzó siendo una llamada al seguro del hogar de la BBK para solucionar un leve problema con una fuguita de alguna manguera de la cocina recién instalada (por cierto, una fuga que nadie sabe de qué se está hablando... "una fuga, sí, por aquí, por allá, ni puta idea"), poco a poco se fue convirtiendo en una intervención de mucha más enjundia; una intervención en la cocina y otra más gorda en el baño. En la cocina se planteó sustituir la llave general, el controlador de flujo y presión y algún manguito, etc. En el baño la cosa derivó una algo mucho más gordo. Pero sigamos un poco mejor la línea temporal. A eso del mediodía, cuando yo ya tenía organizada la comida del día, arroz con pollo y tal, suena el móvil de Raquel, la Tata lloriquea y balbucea: ha llegado a la conclusión de que las maniobras de su fontanero están enmascarando una estafa en toda regla. Se están dando las situaciones habituales en ese tipo de timos: no se logra contactar con él, cuando se contacta siempre hay una excusa de alto nivel, del tipo "he estado ingresado en el hospital dos semanas" o del tipo "no te he podido llamar porque me han robado el móvil" o en ese plan. El caso es que en una de sus visitas exploratorias en las que le fue aconsejando a Esther los trabajitos que eran absolutamente prioritarios e incluso urgentes, la Tata, que es una buenaza, le dio carta blanca en el baño. Pero no se debe olvidar un dato fundamental: en el baño no había, ni hay, ninguna avería que requiera la intervención de un hojalatero de urgencia; simplemente el baño está viejo y es feo. El caso, repito, es que el tipo, para empezar a andar, le desmontó el bidé y se lo llevó; luego se supo que al bajar a la calle ese día ...