47
461 A Portugal desde Ayamonte
viernes, 08 de noviembre de 2024

Última noche en Huelva
El cielo está cubierto de nubes y la posibilidad de lluvia y frescor parece real, pero partimos en nuestro cochecito dispuestos a rematar nuestra estancia tartésica con una visita al vecino ibérico cruzando el Guadiana desde Ayamonte hasta Vila Real de Santo Domingo.
En Ayamonte aparcamos el coche en un parking de pago junto al puerto deportivo; cerca está el muelle donde embarcar para cruzar el río, o la ría; el pasaje cuesta 2,5€ por cabeza; desde Ayamonte salen los barquitos cada hora en punto, creo.
En Vila Real atracamos sin novedad. Es un lugar orientado al turismo. Calles comerciales a tope de bonitas. Restaurantes, tiendas de regalos, gentes deambulando sin prisas. En Portugal siempre se respira esa aire sosegado tan diferente al español; tan cerca y tan distintos.
El garbeo dura el tiempo entre barco y barco. Antes de reembarcar tomamos una caña en una terraza junto al muelle. Otros 5€ y regresamos.
En Ayamonte no nos demoramos ni un momento, preferimos aligerar el regreso para pillar sitio en la Freiduría del Mercado y repetir la experiencia de los pescaditos fritos. Y tenemos suerte: boquerones, acedías, tomate aliñado y dos pases de croquetas que estaban cojonudas.
La digestión la hago en el apartamento, mientras Raquel se da un voltio por las calles peatonales de Huelva, incluso visita El Corte Inglés. A eso de las seis me dice que hemos quedado con Cinta para tomar algo, que nos espera en la plaza de la catedral sobre las siete. Cinta nos lleva a una zona de terrazas que no habíamos visitado; en una terraza nos plimplamos tres rondas de cañas y una bolsa de aperitivo similar patatas fritas; al largarnos de la terraza olvido mi sudadera de coderas butano, qué putadilla, en fin, ya.
En el apartamento hacemos nuestra última cena onubense del 2024; habrá más años...¿?. Tortilla francesa y pepino no.
Proyección parietal y a dormir, que al día siguiente hay que madrugar para preparar el equipaje y partir...

leer más

#2024tartessos - #ayamonte - #portugal - #cinta

462 Grabados prehistóricos revelan que las redes de pesca se usaban hace ya 15.800 años
jueves, 07 de noviembre de 2024

Un estudio publicado recientemente revela la existencia de antiguas técnicas de pesca en el sitio magdaleniense de Gönnersdorf, Alemania, que datan de hace aproximadamente 15.800 años. Este hallazgo es el resultado de una re-evaluación de plaquetas de esquisto grabadas, gracias a la introducción de tecnologías avanzadas de imágenes, como la Reflectance Transformation Imaging (RTI), que permitió identificar representaciones detalladas de peces y patrones de redes de pesca en estos artefactos.

Las investigaciones anteriores se habían centrado en representaciones más naturalistas de la fauna terrestre, pero esta nueva tecnología ha desvelado grabados que podrían indicar el uso de redes de pesca, una técnica hasta ahora poco documentada para el Paleolítico Superior.

El estudio, liderado por el investigador Jérôme Robitaille y un equipo interdisciplinario de arqueólogos y especialistas en arte prehistórico, apunta a que estos patrones geométricos en forma de cuadrícula, combinados con las figuras de peces, constituyen un indicio claro del uso de redes de pesca en las actividades cotidianas de las poblaciones magdalenienses de Europa. Estas representaciones suponen una adaptación sofisticada y un profundo conocimiento del entorno que incluía estrategias específicas de obtención de recursos acuáticos.

Gönnersdorf es un sitio icónico del Magdaleniense, una etapa final del Paleolítico Superior que abarca desde hace unos 19.000 hasta 13.000 años antes del presente. Ubicado a orillas del Rin en Alemania, este yacimiento es conocido por haber proporcionado una abundante colección de plaquetas de esquisto grabadas con representaciones de animales, figuras humanas y escenas de caza.

Durante décadas, los estudios en Gönnersdorf se centraron en la interpretación de estas representaciones, que incluían figuras humanas estilizadas, conocidas por su aspecto esquemático y sin detalles en el rostro, así como mamuts y caballos, capturando una imagen rica en sim...

leer más

463 Enebral, castaña y bianiversario
martes, 05 de noviembre de 2024

Hoy toca plan senderista; Raquel ha elegido una ruta cómoda por el Paraje Natural de los Enebrales en Punta Umbría (hay wikiloc Zalberto).
A una hora prudente aparcamos junto a un chiringuito (Chiringuito Mirador), para poder repostar adecuadamente al finalizar la caminata, y emprendemos el paseo por la arena y pisando conchas marinas.
Un paseo agradable. Lo más interesante ha sido la identificación de la flora que nos vamos encontrando: los enebros y las sabinas, la retama, los lirios y las azucenas, etc. Muy bien. Yo estoy muy bajo físicamente y al cabo de poco más de una hora ya empiezo a desear dar por finalizada la caminata; afortunadamente Raquel tampoco es una entusiasta del ejercicio aeróbico y se aviene sin oponer pegas a terminar a mitad de recorrido. Antes de coger el coche... unas cañas en el chiringuito escuchando reggae y disfrutando de la paz oceánica.
Una vez aposento el coche en el PalParking hacemos un pase por el mercado para avituallarnos de gambas, langostinos tigre y vinos blancos de la tierra. El plan es comer en casa y montar una de nuestras fiestukis. Y dicho y hecho.
¿Las gambas cocidas? Riquísimas. ¿Los langostinos tigre a la plancha? Deliciosos. ¿Los caldos onubenses? Sin palabras. ¿El pedo? Inmenso, controvertido, conflictivo y muy erótico...
En fin, de todo en esa tarde noche, incluso un calentón en la terraza que se culminó en la cama tras tantos meses de abstinencia, y tal y cual. Ya digo: de todo; momentos inolvidables y momentos que mejor olvidar; lo habitual.
Tengo que aprender a no exponer mis pensamientos político sociales, no me lleva a ningún lado que merezca la pena visitar, sólo me trae problemas y disgustos; pero me cuesta aprender, sobre todo la cago cuando he bebido en exceso... en fin, qué le voy a hacer, yo lo intento o eso creo.

#2024tartessos - #enebral - #chiringuito - #gambas - #langostinostigre - #pedete - #polvete

464 Domingo de Museo y Cinta
domingo, 03 de noviembre de 2024

Hoy toca plan tranquilo: museo de la ciudad y quedar con Cinta.
El museo es sencillito, como era de esperar, pero disfrutable. Las salas de temas históricos me han gustado, también como era de esperar. La mujer bedel es muy graciosa y nos ha acompañado por el museo muy pendiente de nosotros y dándonos las explicaciones pertinentes.
Al salir del museo nos encontramos una media maratón en plena carrera. A la par de los corredores, nos dirigimos a la Plaza de las Monjas, donde hemos quedado con Cinta. La esperamos echando una caña y comiendo una tapa de ensaladilla que está exquisita, para repetir.
Cinta llega muy puntual y muy siendo ella. Nos ponemos a día. Está en Huelva en misión de cuidar de madre con problemas de caídas. También nos habla del tema hijos, sobre todo de lo de su hija adolescente... porros, estudios fatal, etc, incluso un intento de suicidio (madre mía).
Lo cierto es que habíamos hecho plan de comer en el apartamento, pero damos giro de guión y nos plimplamos unas botellas de blanco y ya a última hora Raquel prepara unos huevos con patatas que ponen un punto de cordura en la velada; joder, cómo somos.

#2024tartessos - #museo - #huelva - #maraton - #cinta - #pedete

465 Conociendo Huelva City
sábado, 02 de noviembre de 2024

El plan del sábado es turistear por las calles de Huelva, fundamentalmente por el casco peatonal, para ir cogiendo el aire al ritmo humano y urbano de la ciudad.
La primera salida nos lleva a visitar el mercado del Carmen, que está situado a tiro de piedra del ático; que es visible desde las barandas de la terrazona.
El mercado está muy bien, destacando la abundancia de puestos de pescado y mariscos; gambas, camarones, cigalas, pargos, atunes, merluzas y pescadillas, de todo en abundancia. Mas como el plan de alimentación para este día es comer a mesa puesta, limitamos la compra a un par de botellas de vinos blancos de la comarca, o así.
Dejamos las compras en casa y salimos a caminar, mientras damos tiempo a que una colada finalice en la lavadora y se pueda dejar al sol.
Las calles peatonales están muy animadas y coloridas, repletas de comercios de todo tipo. Es asombrosa la diferente sensación que nos produjeron estas calles la noche de nuestra llegada, tan vacías y sin gracia; esta mañana se las nota vibrantes y acogedoras.
Antes de lanzarnos a caminar sin rumbo hemos echado un vistazo exterior a un par de restaurantes cercanos al ático y que están muy bien catalogados en las webs; uno es el Rocataliata, otro el Azabache. Son poco más de las once y ambos están cerrados, pero también ambos ofrecen un aspecto correcto. Finalmente reservamos mesa en el primero, ya que en el Azabache lo tenían todo reservado.
Colada al sol, compras básicas en los armarios... a caminar pues.
Por la calle Rico y Rascón accedemos a la Plaza de las Monjas, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. La zona mola bastante, o mucho incluso. Por Avenida Martín Pinzón llegamos hasta la Plaza del Punto y vemos la fachada de la casa de Colón, que no visitamos pensando en hacerlo más adelante.
Desandamos sobre nuestros pasos y nos vamos a conocer la Catedral; que no está mal, pero tampoco como para echar cohetes. En una terraza echamos un par de cañas y una tapa de brava...

leer más

#2024tartessos - #restaurante - #rocataliata - #muelladeriotinto

466 Las cuevas más impresionantes de Álava
viernes, 01 de noviembre de 2024

Cueva de la Leze: un cañón subterráneo
Uno de los sistemas subterráneos más impresionantes es la Cueva de la Leze, situada en la sierra de Altzania, entre Álava, Gipuzkoa y Navarra. Es una gruta que atraviesa de lado a lado una montaña, formando un túnel natural de más de 80 metros de altura.

Es un destino perfecto para los amantes del barranquismo y la espeleología, ya que en su interior fluye un río que se convierte en el escenario ideal para practicar deportes de aventura.

Lo que hace única a La Leze es que no es solo una cueva, sino un verdadero cañón subterráneo. Para explorarla, los visitantes deben descender en rappel desde lo alto de la montaña, siguiendo el curso del río entre estrechos pasajes y saltos de agua.

Cueva de los Goros: un refugio para la biodiversidad
En las proximidades de la Sierra de Badaia, en los Montes Vascos, se encuentra la Cueva de los Goros. En su interior habitan diversas especies de murciélagos, algunas de ellas en peligro de extinción, por lo que la cueva esté protegida como refugio para estos animales.

Los expertos en espeleología y biología visitan regularmente la cueva para estudiar a estos mamíferos nocturnos, que juegan un papel esencial en el ecosistema.

La Cueva de los Goros también ofrece una gran belleza natural. En su interior, las estalactitas y estalagmitas, junto con los juegos de luces naturales que se producen por las aberturas en la roca, añaden un toque mágico a la visita.

Cueva de San Adrián: un túnel cargado de historia
La Cueva de San Adrián, también conocida como el Túnel de San Adrián, es otro gran atractivo subterráneo. Situada en plena sierra de Aizkorri, muy cerca de la provincia de Álava, esta cueva ha sido un importante paso natural desde tiempos remotos.

Antiguamente, el túnel conectaba el norte y el sur de la Península Ibérica, siendo utilizado por pastores, comerciantes y peregrinos. De hecho, es parte del Camino de Santiago

El paso por...

leer más

#alava - #cueva - #paravisitar

467 DefCom 3 tartésico
viernes, 01 de noviembre de 2024

¿Cuándo es un buen momento para morir? No se sabe, pero seguro seguro que hoy no. La DANA nos tiene preocupados, bueno, a Raquel la tiene asustada, y no para de proponer hacer noche por el camino ya que Huelva está en zona de alerta roja; pero yo me me tengo firme y me empeño en hacer el recorrido previsto, de Salamanca a Huelva.
Poco antes de las diez cargamos el coche en el Parking Campillo y emprendemos viaje bordeando la raya con Portugal, por la Vía de la Plata.
Béjar, Hervás, Cáceres, Almendralejo, Badajoz, Sevilla, Huelva.
En los tramos de sierra Gredos unos chaparrones nos ponen los huevos de corbata; pero todo transcurre sin incidentes.
Hacemos una parada en El Caldero. Raquel, previsora por si está en sus últimas horas, se zampa unos huevos fritos con patatas; yo pincho tortilla.
Siguiente receso a unos kilómetros antes de Sevilla: Raquel bocata lomo; yo ensaladilla. La parada es en Grupo LEO 24H.
Sin incidentes de ningún tipo llegamos a Huelva.
El ático está en el nº 33 de Avenida de Italia, en el piso 8º. Durante unos minutos flipamos pensando que el ascensor está averiado, ya que al pulsar el botón no se producía ningún evento. Tras esos instantes de desconcierto a Raquel le da por intentar abrir la puerta y... ¡¡¡se abre!!!, tan sólo pasaba que el ascensor cuando está en la planta baja permanece con la luz interior apagada. Joder con el ascensor inquietante.
En el siguiente paso también saltó la sorpresa; el susto, mejor dicho. Le pedimos al Maps que nos lleve al parking y nos lleva, pero he aquí que el mando a distancia con abría la puerta corredera, ni la llave abría la puerta de acceso peatonal. Descontrol total. En esto estamos cuando hace acto de presencia un vehículo que sí tiene un mando que abre, y entra, y nosotros detrás. El vehículo accede al parking tras pasar la barrera y allá me detengo para pasar la tarjeta que nos había dado la Cindy, pero no nos abre y para colmo nos quedamos atrapados entre la puerta corredera y...

leer más

#2024tartessos - #2024salamanca - #2024DANA - #huelva - #palpaking

468 Almodóvar: variaciones sobre la muerte
jueves, 24 de octubre de 2024

Es cierto que Almodóvar ya no pisa la calle, pero ¿quién la pisa? La calle, no el yo, es la odiosa. Lo que hay que hacer es lo que hace Almodóvar: quedarse en el búnker (una mansión en su caso, un cuartucho en el mío) forrado de colchones culturales hasta que todo esto pase. Es decir, la vida.

Cuando se está fuera de su curso, quedan solo dos diálogos posibles: con la cultura y con el tiempo; o sea, respecto a esto último, con la existencia despojada. Hay una estilización existencial, una simplificación. Queda lo que se ha hecho a lo largo de los siglos para pasar la vida y queda el fin de la vida.

El fin físico, porque hay un fin anterior. Me ha sorprendido que en La habitación de al lado, la nueva película de Pedro Almodóvar (que es de la que estoy escribiendo), se diga una frase que leí en El sexo y el espanto, de Pascal Quignard (no sé si se le ha ocurrido a su vez a Almodóvar, si viene en la novela de la que ha hecho el guion, Cuál es tu tormento, de Sigrid Nunez, o si Almodóvar está citando implícitamente a Quignard): «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino el sexo».

Hasta que se dice esa frase, yo estaba esperando algún encuentro sexual en la película. A modo de despedida corporal de los placeres. Pero no, el ámbito ya es tanático. Las preciosas casas de la película, el precioso hospital, todos con vistas, son ya sarcófagos (coloridos). De sexo solo se habla fuera, en el igualmente precioso jardín: pero es un sexo pasado, como de paraíso pasado. (Se me ocurre otra frase, a propósito de lo que dije al principio: «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino la calle».)

Fuera (además del excurso de la guerra y el del incendio) se habla también de apocalipsis climático, como de muerte global futura. Es la muy comentada secuencia de la turra de Turturro, en la terraza del restaurante campestre, con río. Pero si es una prédica del director, como se ha criticado, este se la toma con ironía, porque Julianne Moore le reprende. Tal v...

leer más

#meta - #cine - #almodovar

469 Unos comen filetes rusos y otros sushi y curri
jueves, 24 de octubre de 2024

Un día con varias caras; quizás mejor decir que ha sido un día que se ha movido en escenarios un poco dispares.
A primera hora hemos tenido sesión de piernas con Maite; a tope con el cuerpo. Seguido me calzo zapatillas deportivas, bermudas recortadas y me lanzo a la calle a caminar por la orilla de siempre hasta llegar a Sani, en donde hago el regreso en metro. Me he bajado en el BM para comprar cosas que comer; cosas como carne picada y muslos de pollo, cosas como aceite y cerveza, cosas como tortillas de maíz y queso fresco. Y a casa a ocuparme de las cosas de casa.
Para comer he preparado una coliflor y unos filetes rusos; todo muy rico.
Y tras un breve apalanque televisivo y telemático, Raquel y yo nos hemos puesto en modo detectivesco a investigar las posibles causas de los problemas que tenemos últimamente en el wifi de casa. Su colega Fernando le ha hecho una análisis muy exhaustivo y se observan muchos problemas extraños; quizás lo más notorio es que uno de los dispositivos que está conectado, y que consume mucho tráfico, no aparece identificado y no sabemos qué es, pues el resto de los dispositivos están perfectamente localizados e identificados. Barajamos la posibilidad de estar siendo chuleados por algún vecino, más que nada porque no se nos ocurre ninguna otra opción.
La medida que vamos a tomar en las próximas horas es la lógica: inhabilitar esa conexión y ver qué pasa.
Toda esta historia comenzó a dar guerra cuando compramos la tele de nuestro dormitorio y hacía desconexiones de la wifi dada dos por tres.
En fin, seguiremos informando.

Nota viajeros.-
Patxi en el Taj Mahal
La Tocino y la Marian siguen en Japón
Jon comiendo con su hijo Aiur en Piqueras

#caminata - #wifi - #fernando - #tajmahal

470 El regreso de Douglas Coupland a la ficción: crónica de una sociedad en ruinas
miércoles, 23 de octubre de 2024

Ha regresado. El tío Douglas ha dejado que la vomitona de sus reflexiones vuelva a quedar atrapada en palabras para compartir con el mundo. Trece años nos ha tenido mirando al techo. Organizando las jornadas entre McEmpleos (así bautizó Coupland a lo que hoy llamamos minijobs) y los esquizoides retazos de las grandes encarnaciones del vacío en la cultura occidental. Pero ha vuelto. Y lo ha hecho a su manera. Con esa atinada capacidad para darle a cada momento su lugar en contenido y forma. Porque si Douglas Coupland (Rheinmünster, 1961) se pasó su primer éxito literario desmigajando los sinsentidos de la sociedad posmoderna, sacándole brillo a los huecos morales y a la emocionalidad anímica de la forma de vida tras la Guerra Fría, ahora despliega nuestra inquietud impaciente, multicultural y desordenada en 60 relatos. 60 bocados que casi coinciden con su edad, de no más de cuatro páginas cada uno y que ha titulado: Atracón (2024, Alianza).
Me quitaría el sombrero si lo llevara. Que desde Generación X (1991), Coupland ha sabido encarnar la desilusión en sus personajes, arrojando luz sobre la desesperanza de las promesas generacionales incumplidas, es un hecho. Tampoco le ha temblado la mano a la hora de hablar de pejigueras tecnológicas, como en su novela Microsiervos (1995). O de la diarrea creativa de la cultura de masas: ahí están los cuentos de La vida después de Dios (1994). Y, por supuesto, sí ha tenido que tildar de «pequeños cretinos» a la juventud de un periodo dominado por la hiperactividad, el mileurismo e internet, como en Generación A (2009), pues también se ha despachado a gusto.
Pero es que, 13 años después de su última ficción, vuelve a sobrecargar los microchips con lo que parece revelarse como una autocrítica muy funcional. Una suerte de ironía radicada en su capacidad para reprochar la impaciencia, la superficialidad y la bulimia de nuestro tiempo, dando a luz a una obra que baila perfectamente al son de esas características. Salvo que, claro,...

leer más

#coupland - #paraleer

© Zalberto | enero - 2026