El día prometía tranquilidad y buenos hábitos, mas las promesas siempre contienen en sí el germen del incumplimiento; como ha sido el caso. A primera hora clase con Maite, piernas, a tope de caña -la palabra tag del día, creo yo, o lo afirmo-. Más repeticiones, una secuencia de ejercicios nueva rompiendo el esquema habitual desde hace meses, y más intensidad en toda la puesta en escena. En cualquier caso es mejor así, aunque resulte más agotador. Al terminar la clase me cambio de ropa y, carrito de la compra rodando tras de mí, bajo a la calle con el objetivo de comprar un pez para cocinar en el horno. En el BM me entra por el ojo una lubina hermosa, de más de un kilo; el precio muy elevado, pero la oportunidad merece la pena. Lubina al carrito, y una botella de blanco Enate, y lechuga y fresas y yogures y leche y pipas Facundo y dos docenas de huevos L y un manojo de cebolletas dulces y probablemente alguna cosilla más que no recuerdo y que no hago el esfuerzo por recordar. Gasto 60€ aprox. A casa. La nena sale a eso de las once a visitar a su tía Terín, que últimamente está obcecándose en acudir a las Urgencias de Basurto cuando la ansiedad le bloquea y le roba el resuello. «Bien, un par de horitas de paz en casa, hasta eso de la una que comenzaré con la preparación de la lubina», me digo, y me lo digo literalmente; una gran vocación oratoria cuando me encuentro en la soledad de mí mismo, o en esa compañía que tanto y tan bien me comprende. Incluso despliego una de las sillas plegables y me instalo en la terraza armado con mis cascos, escuchando a Steve Winwood y saboreando una ORO. Qué felicidad más sosegada!!!. Pero he aquí que recibo llamada de Raquel. El mensaje es diáfano: «Estoy con la Tata y la tía en el Piérolas. ¿Te apetece bajar?». «Hombre, pues claro, me visto y bajo». Éste es el momento exacto en el que el guión previsto para el día da un giro radical y toma una dirección inequívoca, hacia los mares turbulentos de la cerveza y los pitill...
Giorgio Agamben (Roma, 22 de abril de 1942) es un filósofo italiano de renombre internacional, miembro de una familia veneciana de origen armenio. En su obra confluyen estudios literarios, lingüísticos, estéticos y políticos, bajo la determinación filosófica de investigar la presente situación metafísica en Occidente y su posible salida, en las circunstancias actuales de la historia y la cultura mundiales.
Agamben se hace acompañar en sus textos por Aristóteles, San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, Karl Marx, Pablo de Tarso y Franz Kafka, entre otros, aunque también por otros menos conocidos: cabalistas, trovadores, padres de la Iglesia y poetas medievales, e incluso por autores influyentes como el jurista Carl Schmitt. Sus maestros o mentores son Martin Heidegger y Walter Benjamin, a cuya obra retorna siempre. En sus investigaciones sobre las imágenes sigue la estela de Aby Warburg.
Filmografía Su único papel en el cine lo hizo en la película El Evangelio según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini, en la que interpretó al apóstol Filipo.
Toda actividad no es más que el puente entre dos perezas
«Preferiría no hacerlo». Pensar es decir no, y la metafísica de la pereza empieza con esta rebeldía: resoplar, bostezar, roncar es decir no
Mark Fisher ha señalado en «La privatización del estrés»
el primer sabor de esta gramática de lo superlativo es un constante sentimiento de fracaso, pues el territorio de la suficiencia raramente llega a conquistarse
Hoy la existencia se coordina con la fórmula 24/7
Si es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, es también más sencillo evocar el apocalipsis que el fin de la autorrealización
Como Slavoj Zizek ha valorado en más de una ocasión, carecemos del lenguaje para expresar nuestra falta de libertad
Nuestros objetivos no pueden ser la realización o el progreso, sino que aspiramos a suspender los objetivos. Aspiramos a la lentitud y a la placidez del domingo, aspiramos a tumbarnos, a abrazar nuestro límite, a descansar. De hecho, ya es hora de dejar de aspirar: preferimos respirar.
A partir de las Rèveries de Fousseau, Sloterdijk esboza los rasgos de una serenidad plácida que se desvincula de cualquier exigencia cotidiana: «Libre es quien logra conquistar la despreocupación»
Ser feliz significa poder percibirse sin horror
Viernes 16 de agosto de 2024
la enfermedad podría desplegarse «como protesta de la vida contra el capital», esto es, como una «fuerza productiva revolucionaria»
«Existen personas que jamás se hubieran enamorado de no haber oído hablar del amor», observaba La Rochefoucauld en una de sus máximas
Se vuelve prolijo el silencio sonoro, no vamos a ningún lugar. No hay lugar al que ir. Entonces, ya hemos llegado siempre.1
Funicular, Txacolí, caminata hasta Berriz (Hotel Artetxe), Arangoiti, Deusto (caña Blas de Otero), Campo Volantín, Corte Inglés (caña terraza y comida preparada en la 6: muslitos en salsa y dos tipos de ensaladas modernas), metro a Santutxu, Piérolas (vinitos), Palomar (botella de tinto de Pago Valladolid), siestorra, Tachón con problemas en el coche, y mosquito zumbón ilocalizable.
Este sábado hacemos plan propuesto por mi Raquel: subir a Archanda en funicular para una vez arriba deambular con propósito sin definir del todo, bien bajar a Sondica para regresar en tren, bien caminar por lo alto hasta descender en Enecuri a San Ignacio. Me parece un planazo. Dicho y hecho. A eso de las nueve y media salimos de casa. Por las Escaleras de Solokoetxe accedemos al Casco Viejo, que está poseído por las camionetillas del Ayuntamiento dedicadas con gran devoción a regar las calles con agente naranja. Atravesamos la zona y paseando por el Campo Volantín llegamos al funicular. Un recorrido en 45º que nos eleva hasta las cotas que rodean al Bocho por la zona norte. Archanda-Artxanda. Objetivo prioritario: desayuno precaminata. En el Txakolí nos aparcamos en el interior para dar buena cuenta de un pincho de tortilla con una CocaCola Zero y un agua con gas. Ya con las fuerzas recuperadas (¿?) nos ponemos en marcha siguiendo el sendero recientemente adecuado y aún por terminar, la vía verde que unirá Enecuri con Santo Domingo (enlace). En Bérriz nos sorprendemos con lo bonito que es el Hotel Artetxe, no lo imaginábamos así de bien; un buen sitio para disfrutar. Y como justo en Bérriz se termina la parte preparada de la vía verde o roja, optamos por descender hacia Arangoiti por un camino que un viandante nos confirma que efectivamente llega hasta Arangoiti. Llegamos a Arangoiti por un camino, mitad asfalto, mitad escaleras de hormigón; una gozada de caminillo para dar un voltio, obviamente mejor bajarlo que subirlo. El barrio está muy mejorado, trasmite una...
«El capitalismo no es conservador, es totalmente revolucionario.»
En su juventud, Gabriel Tortella (Barcelona, 1936) se consideraba «demócrata sin cualificaciones».
En un breve ensayo para el libro Pensamiento y economía en libertad ha contado que creía que los hombres, tomados juntos o por separado, «eran sabios y acertaban en sus decisiones políticas». Su estancia en Estados Unidos, entre 1963 y 1975, lo desengañó. Allí comprobó que la mayoría de los ciudadanos están mal informados, no solo «por culpa de los políticos y los medios, sino por su propio desinterés».
Como dice Maquiavelo en El príncipe, «están tan embebidos en sus asuntos privados que no prestan mucha atención a los públicos; por ello resulta tan fácil engañarlos».
La clave es la economía Tortella había acabado en Estados Unidos por dos motivos principales.
El primero era ampliar su formación como economista, aunque no había sido esa sea su vocación inicial. «Cuando salí del bachillerato, la historia era lo que más me interesaba, pero mi padre me dijo: eso siempre podrás estudiarlo por tu cuenta; hazte mejor abogado, que tiene más salidas. Total, que me convenció y me metí en derecho sin saber muy bien lo que era».
«El capitalismo tiene de su lado los hechos, pero el socialismo tiene las emociones, y valen más»
Fue en segundo de carrera donde descubrió la economía.
«Teníamos una asignatura de economía política, el profesor era buenísimo y me di cuenta de que aquello era lo que me gustaba: una ciencia que explicaba el comportamiento humano y el funcionamiento de la sociedad». Como Marx sostenía, «no podía entenderse una sociedad sin conocer su sustrato económico».
El capitalismo ha creado maravillas superiores a las pirámides… y nos ha traído mucha más paz
Pasado de activista El marxismo fue la segunda razón por la que salió de España.
«Yo nunca fui comunista, la dictadura del proletariado no me gustaba nada. Me parecía b...
El inminente colapso de la civilización tal y como la conocemos ha sido y sigue siendo una de las mayores y más pesimistas pulsiones intelectuales de casi cualquier sociedad humana. Desde las antiguas profecías apocalípticas que formaban la base de religiones y sectas hasta las modernas narrativas distópicas que forman el corazón de cientos de películas y libros producidos en el último siglo, la idea de un cataclismo que ponga fin a nuestro organizado mundo está profundamente arraigada en la mentalidad colectiva. Por lo tanto, no sorprende que esta pulsión milenarista tan humana tenga su reflejo a la hora de hacer frente a uno de los mayores retos que hemos conocido en la historia reciente: el cambio climático y la crisis de biodiversidad que amenazan con cambiar nuestro planeta a un ritmo nunca antes visto. Y es que, como muestran una bibliografía académica cada vez más amplia e incluso productos de cultura popular como series de televisión, hay ecologistas y defensores de la causa climática que creen que, prácticamente hagamos lo que hagamos, el mundo está ya abocado a un único final: el colapso energético y ecológico.
El conocido como colapsismo no es una corriente homogénea de pensamiento, ni siquiera una rama de la ecología: es simplemente una suma de diferentes filosofías, con cada vez más predicamento en sectores académicos y activistas, que predicen de una forma más o menos inminente el devastador colapso del sistema ecológico global, planteando escenarios apocalípticos en los que la supervivencia humana se ve amenazada por los efectos del cambio climático, la falta de energía y la degradación medioambiental. Este enfoque, aunque busca alertar sobre los desafíos ambientales a los que nos enfrentamos, ha sido objeto de controversia debido a su tono catastrofista, con un enfoque pesimista que apenas deja hueco a las soluciones constructivas. Y eso es precisamente lo que busca rebatir el ex...
Trabajando duro. He retocado cosas visuales y de enlaces en panel.asp, para incluir debidamente los uploads pendientes. He creado 4 archivos: - subirDocs.asp - subirSnap.asp - upDocs.asp - upSnap.asp Quedan detalles interesantes, pero ya me estoy cansando de escribir código; otro día más y mejor.
Pendiente.- La carpeta «snap» conviene repartirla en varias, tipo «snap1» etc, con un tope de imágenes para que la carga sea más ligera.
Trabajando en el código de fileDocs.asp he encontrado un enlace con las propiedades del objeto, útiles para la generación de este tipo de tablas. No consigo ordenar los registros a mi placer. Seguiré en ello.
El tiempo de vida de Jesús que no está registrado en los evangelios canónicos comprende entre los 12 y 30 años. Este lapso ha dado rienda suelta a la imaginación de varios escritores, como haber viajado a Egipto para aprender milagritos. Para otros estuvo en la India haciendo magia, después de la crucifixión regresó para finalmente morir en Cachemira. Otros mas ingenuos todavia creen que Jesús huyo, se caso con María Magdalena que tuvo una hija llamada Sara y que vivió en Francia. Sin embargo todos esos cuentos carecen de rigor histórico, son simples conjeturas, especulaciones y suposiciones personales.
Los años perdidos tiene una explicación muy sencilla: Jesús, es un constructo literario principalmente de fuentes egipcias, por tanto, no es de extrañar que el dios solar Horus también está ausente entre los 12 y 30 años. Horus desaparece de la escena a los 12, para reaparecer como Khem-Horus a los 30. Para la cultura y mitología del antiguo Egipto, la niñez terminaba a los 12, mientras que la adultez comenzaba a los 30. En el plano de la realidad social, lo que acabamos de afirmar también se plasma en la legislación que fijaba en 30 la edad para adquirir la adultez o mayoría de edad, como es el caso de la Lex Pappia en Roma.
Horus fue el hijo de Seb, su padre en la tierra; Jesús es el hijo de José, el padre en la tierra. Horus estuvo con su madre la virgen hasta los doce años de edad cuando se transformó en el amado hijo de dios como el único hijo del padre en el cielo; Jesús estuvo con su madre la virgen hasta la edad de doce años, cuando la dejó para dedicarse a los asuntos de su padre. Desde los doce a los treinta años de edad no hay récord de la vida de Jesús. Nunca hubo un joven Horus, también desapareció esos 18 años. Horus a los treinta años de edad se convirtió en adulto en su bautismo por Anup; Jesús a los treinta años de edad es hecho hombre en su bautismo por Juan el Bautista. leer más