2
|
11 El Museo del Prado rescata la figura de Mengsdomingo, 07 de diciembre de 2025  Antonio Raphael Mengs nació para ser recordado y con la sombra de la grandeza pisándole los talones desde niño. Su paso por el mundo durante el Siglo de las Luces dejó una huella decisiva, pues sentó las bases de una corriente artística entera, aunque los siglos venideros no le hicieron suficiente justicia a su nombre.
Vivió su juventud entre Dresde y Roma bajo la estricta educación de su padre -un pintor de la corte sajona-, y fue un artista muy solicitado en varias cortes europeas, convirtiéndose en el pintor oficial de Carlos III. Entre lujos, alabanzas, estetas, filosofías y una mirada permanente hacia el maestro renacentista Rafael -a quien admiró y trató de igualar durante toda su vida- Mengs se aseguró un lugar distintivo entre los grandes, sin importar los costes ni las consecuencias.
Sin embargo, su personalidad atormentada, huraña y altiva y su lengua afilada le granjearon unos cuantos enemigos en vida y también después de la muerte, lo que contribuiría a su caída parcial en el olvido durante los dos siglos siguientes, siendo relegado a las menciones superficiales en los manuales de historia del arte.
Consciente de su talento y blindado por la admiración y el reconocimiento, Mengs se tomó muchas licencias para con otros artistas. Su relación con el pintor italiano Tiepolo -con el que coincidió en la corte de Madrid- estuvo marcada por la competitividad y el desprecio, y tampoco tuvo reparos a la hora de criticar las obras de Velázquez y Murillo.
Pero su polémica más jugosa se dio dentro de su amistad con el erudito Winckelmann. Juntos sentaron las bases del Neoclasicismo y abogaron por el regreso a la estética de la Antigüedad, la admiración de la estatuaria clásica y su posicionamiento como centro del canon, de la belleza ideal y la creación artística moderna. Winckelmann es considerado como el padre fundador de la historia del arte y la arqueología moderna, pero lo que primero fue una relación de amistad e intelectualismo se co... leer más | #pintura - #imperio - #españa - #carlosIII - #mengs - #Winckelmann
12 El triunfo del narcisismo-leninismojueves, 27 de noviembre de 2025  Hacia el final de su Manual de resistencia, Pedro Sánchez dedica un capítulo a la celebración de las primarias.
«Fueron meses muy intensos —cuenta—, en los que comenzaba ya la transformación del partido». El PSOE estaba «muy vivo» y prueba de ello fue el acto que se organizó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sánchez bajaba conduciendo su propio coche por la Gran Vía y, al llegar a la confluencia con Alcalá, vio «una cola enorme», que llegaba «casi a la Puerta del Sol. […] Y me dije: ‘¿Qué pasará aquí? ¿Qué habrá, será un concierto?’». Se quedó «perplejo». Llamó a su equipo para comentárselo «y me lo dijeron: ‘Es gente que viene por ti, Pedro. Vienen a verte’».
¿Quién sino un cumplido narcisista incluiría una observación semejante en sus memorias?
Máximo Huerta, el efímero ministro de Cultura, no se quedaría menos perplejo un año después, cuando acudió a la Moncloa a presentar su dimisión. «Lo paradójico —recordaría en El hormiguero— fue que [Pedro Sánchez] empezó a hablar de él, de cómo lo vería la historia en el futuro. […] Empezó a hablar de [que] todos acaban mal en política, mira cómo acabó Zapatero, mira cómo acabó Aznar, mira cómo acabó González».
Y a continuación le preguntó sinceramente preocupado: «De mí, ¿qué dirán?».
«¿Qué tal me queda?»
En el cine los personajes narcisistas son habituales por su potencial cómico. Me viene a la mente el egocéntrico director de orquesta Max Beissart, que encarna Alexander Godunov en Esta casa es una ruina. En un momento de la película, Beissart acude a un concesionario de coches, se monta en un lujoso modelo y, tras colocarse la melena de un golpe de cabeza, pregunta poniéndose de perfil: «¿Qué tal me queda?».
También inspiran más ternura que animadversión las exhibiciones de vanidad de Isaac Asimov. En su autobiografía, el genio de la ciencia ficción cuenta machaconamente que tiene un cociente intelectual de 160; que el hermano de su novia se entretenía humilla... leer más | #españa - #psoe - #sanchez - #narcisismo - #socialismo
13 Martes de tranquismartes, 14 de octubre de 2025  Me encantan los días laborables, y no me preguntes porqué. Un martes sin nada importante de lo que ocuparme, sin contratiempos, sin tareas inexcusables, sin obligaciones, es un martes como dios manda, de los buenos. Me basta con usar parte del tiempo en las tareas cotidianas -que reconozco que me gustan- y el resto del tiempo en mis movidas de webmaster e intelectual sabiondillo. En el tema de lo cotidiano es prioritario el mundo de la cocina: las compras, la comida y la cena. Pero antes de nada toca dedicar una hora a partir de las ocho a mover el esqueleto con pesas y gomas, siguiendo las instrucciones de Maite -que hay que decir que apenas modifica nada, pero buen-; sesión de piernas esta mañana. Después del culto al cuerpo en la parte física, continuo con el culto en la parte estética: ducha, afeitado y maqueado para salir a la calle tal que pimpollo otoñal. Sí, he salido mochila azul al hombro a recorrer el circuito de muchos otros días. Ascensores de Solokoetxe, Casco Viejo, Puente del Arenal y primera etapa en Primark. Caen dos camisetas de las de 3,5€, con estampados pectorales y sedosas y hermosas. Segunda etapa en la sexta planta del Corte Inglés; caen dos bolsas de medio kilo de café de Etiopía y una, también de medio kilo, de intenso café ugandés, de Uganda. 48€ invertidos en café. Donde las mascotas le compro a Indi un pack de tarrinas de las que le molan. Tercera etapa: regreso a casa con los frutos de mi expedición.
Culinaria. Comida. Coliflor pequeña de primero y pechuga de pollo a la plancha con guarnición de coles de Bruselas salteadas de segundo; de postre cuajada, creo. Cena. Tortilla de calabacín, cebolla y chalota, con guarnición de cherris salteados; de postre yogur, creo.
Bricomanía. A destacar en este día el trabajito de bricolaje que me curré como quien no quiere la cosa: la instalación de una luz de manejo "manual" en el interior del módulo de la caldera, para poner luz en la oscuridad del escurridor....leer más | #primark - #corteingles - #cafeetiopia - #cafeuganda - #luzcaldera - #conteraVervi - #escaleraVervi
14 El filósofo Harmut Rosa y la teoría de la aceleraciónmartes, 23 de septiembre de 2025  Viernes, 11:00 de la mañana, Instituto Goethe. Es una agradable mañana de septiembre en una de las zonas más señoriales de Madrid, pero Hartmut Rosa se siente como el ejemplo vivo de la teoría de la aceleración que le lanzó a la fama hace 20 años. Mientras se sienta con El Confidencial, recuerda que apenas lleva un día en Madrid, pero ya ha dado dos charlas, ha tenido una cena, se dispone a dar su primera entrevista y por la tarde estará pinchando heavy metal. A las siete de la mañana del día siguiente saldrá camino a Barcelona. Entre medias, habrá conocido a decenas de personas cuyos nombres no recordará.
El del catedrático de Sociología en la Universidad de Jena y director del Centro Max Weber se ha convertido en uno de los nombres más citados en las facultades de filosofía durante los últimos años, como recordó su compinche de pinchada, Ernesto Castro. Quizá desde la publicación de Tardomodernidad en crisis o Remedio a la aceleración, publicados por NED Ediciones, o antes, con Alienación y aceleración (Katz) o Lo indisponible (Herder). Es el último gran representante de la teoría crítica contemporánea, el heredero de Max Weber y Theodor Adorno.
La teoría de la aceleración podría sintetizarse como esa paradoja tan contemporánea por la que cuanto más tiempo podemos ahorrar gracias a la tecnología, más estresados, acelerados y quemados nos sentimos. La metáfora por excelencia es la de un hámster en su rueda. Cuanto más rápido corre, más difícil le resulta bajar porque terminaría aplastado por la rueda. Y Rosa, ¿nunca ha deseado parar y bajarse de todo? “Podría, claro, si hubiese dicho que no a esta entrevista no me hubiese muerto y podría haber seguido con mi trabajo académico”, sonríe. “Pero no sería lo correcto en este contexto”.
A menudo, prosigue, le han reprochado incurrir en lo que critica. Pero la aceleración no es una elección personal sino una característica del tardocapitalismo, y él no es un defensor de lo slow. “Hay una conciencia ... leer más | #filosofia - #aleman - #adorno - #maxweber
15 Viernes? Pues no lo pareceviernes, 29 de agosto de 2025  Me percato de que cuando pienso en el título de una entrada de mi bitácora me esfuerzo en dar con un "algo" muy sintético, breve, conciso, ligeramente poético, y, sobre todo, inteligente, o en ese plan, o sea, como yo mismo. Creo que es un esfuerzo inútil, sin sentido, un esfuerzo que no alcanza meta alguna, una búsqueda sin objeto; pero me he dado cuenta a tiempo, el rango suficiente para corregir y enmendar; como dijo Henry Miller "cualquier momento es el momento para empezar algo nuevo". Esta mañana, caminando por el sendero de mis días postreros, he sabido que voy en una cuenta atrás; más tarde, más adelante, más allá, he sabido que la cuenta es una "cuenta alante"; el pasado ya está escrito, quizás olvidado, pero si escrito, y subrayado, y corregido. Me he dicho "65 y en nada 66, ahí es nada, ahí lo tienes, tú verás , cada día es un tesoro, adminístralo (el corrector no está conforme, fijo que el corrector es un puto inglés inseguro). Mis antepasados construyeron un Imperio, uno de los de verdad, de ésos que dejan a su paso la propia lengua, la particular manera de pensar y de vivir, la que aglutina. Esto en cuanto a la cosa de los "imperios ", lo digo por si hay algún inglés por aquí cerca.
Yoga a las 8, con innovación y progreso sin límites. Caminata hasta la curva de Elorrieta. En casa de Sani con Tachón. Le devuelvo el libro de Murakami, Tokio Blues, y él me deja otro del idem nipón, Kansas en la orilla. Charlamos. Ha colocado su punto de engorde en la ubicación top del piso; la sabiduría le tiene poseído, inevitablemente. Monto en el tren subterráneo en San Ignacio y me bajo en Santutxu Zabalbide, para comprar vegetales para la ensalada, y una botella de vino, un Barbadillo onubense, un seguro a todo riesgo. Un viernes es un viernes y Raquel no se conforma con lo pertinente laborable, quiere más, de ahí el vino blanco... Air Fryer. Pimientos del padrón y alitas de pollo. Risas y palabras felices, antes durante y despu...leer más | #yoga - #caminata - #sani - #murakami - #tachon - #tokioblues - #pechosyhuevos - #guggenheim - #rotterdam - #pezuñas - #cynos - #topaleku - #fieston - #brandy
16 Curtis Yarvin EntrevistaCurtis Yarvin: “Se necesita una dictadura corporativa para reemplazar a una democracia moribunda”
En el último año, el pensador provocador ha dejado de ser una figura marginal de la llamada “Ilustración oscura” para instalarse en el centro de la guerra ideológica estadounidense como oráculo del ‘MAGA universe’
A primera vista, Curtis Yarvin (1973) parece el mensajero intelectual de una facción de extrema derecha conformada por multimillonarios de la costa oeste de Estados Unidos. Su trayectoria profesional mezcla aspiraciones tecnológicas con inclinaciones culteranas, como bautizar a dos de sus empresas Urbit y Tlon, una señal directa a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el célebre cuento de Jorge Luis Borges. En su reciente libro Gray Mirror. Fascicle 1: Disturbance, Yarvin revela una silueta diferente: un polímata(1) ambicioso pero disperso, el prototipo intelectual de una época intoxicada por el exceso de información y polarizada hasta el delirio: un tiempo de ciudadanos indignados y tan confundidos que pueden tragarse el primer disparate que les vendan. Existe, sin embargo, un tercer Yarvin: un pensador provocador, de mente inquieta y aspecto juvenil, que aboga por ideas antisistema como abolir la democracia y el gobierno para reemplazarlas por una tiranía corporativa de corte tecnocrático. En el último año, Yarvin ha dejado de ser una figura marginal de la llamada “Ilustración oscura” y cortensano de Peter Thiel —una de las personalidades más influyentes de Silicon Valley y Estados Unidos— para instalarse en el centro de la guerra ideológica estadounidense como oráculo del MAGA universe, aunque él insista en marcar distancia. The New York Times, The Washington Post y The New Yorker le han dedicado extensos perfiles. Sus ideas han rebotado en una docena de programas de televisión y podcasts con gran audiencia en la derecha radical, incluido el show de Tucker Carlson. Algunos insisten en que es el f...leer más | #neoliberalismo - #eeuu - #trump - #paraleer - #lectura
17 1ª rutina yóguica 2º blanqueo en cocinamiércoles, 20 de agosto de 2025  Levantados de buena mañana nos hemos acomodado -es un decir, jeje- sobre la esterilla, quizás podemos decir que «nos hemos acolchado», con la idea de poner en práctica la rutina de posturas que Raquel ha preparado para que se adapte a mi bisoñez yóguica. Y sin excusas me he dejado llevar, a pesar de la pereza que me da ponerme a hacer retorcimientos tan de primera mañana. Lo he gozado. Eh, y no tenemos que olvidar el sufrimiento originado en las agujetas inesperadas que florecen en zonas inexploradas; pero bueno... bien. He pasado a limpio las anotaciones a mano alzada que ha escrito y descrito la chavala, para que no se pierden en su mundo prolijo y permanezcan en el mío pretendido como paradigma del orden cotidiano.
Al terminar con las oraciones yóguicas me ha dedicado a mis labores intelectuales y las hogareñas. He salido a comprar ciertos elementos que iba a necesitar en el momento en el que me pusiera manos a la obra con la ñapa de repintar de blanco la pared principal de la cocina; brochas y pinceles. He visitado la tienda de pinturas de la callejuela donde CamaNueva y he pillado una brocha pequeña al precio de 2,10€; brocha que más tarde quedó relegada al banquillo de las brochas -es lo que hay-. De camino por esa zona he visitado la tienda de chino premium que está a mitad de calle Santutxu y he comprado otros pinceles, como más de óleos y acuarelas; pinceles que se han arremolinado alrededor de la brocha 2,10€; me han costado 3,5€. En fin. Lo más positivo ha sido entrar al PrimaPrix y comprar perlas de aroma y un bolsón de croquetitas para Indi. El tiempo se me echaba encima y prioricé la elaboración de la comida y dejar para la sobremesa las tareas pictóricas. Ensalada Alberto: lechuga batavia, rúcula, cebolleta, pipas de girasol. Presa a la plancha. Una deliciosa comida, e insuperable, no existe el restaurante que te ponga en la mesa unas elaboraciones de tal magnitud, de tales sabores; orgiástica jamada. Un apalanque has...leer más | #rutina - #yoga - #pintura - #cocina
18 Entrevista a Alex Karpmartes, 19 de agosto de 2025  { Por Maureen Dowd Reportando desde las Montañas Blancas en New Hampshire 17 de agosto de 2024 } Alex Karp nunca aprendió a conducir. «Era demasiado pobre», dijo. «Y luego fui demasiado rico».
De hecho, el Sr. Karp, cofundador y director ejecutivo de Palantir Technologies, la misteriosa y poderosa firma de análisis de datos, no se atreve a conducir. Ni a montar en bicicleta. Ni a esquiar cuesta abajo.
"Soy un soñador", dijo. "Empiezo a soñar y luego me caigo. Empecé a practicar tai chi para evitarlo. Me ha ayudado muchísimo a concentrarme en una sola cosa a la vez. Si me hubieras conocido hace 15 años, dos tercios de la conversación, solo estaría soñando".
¿Con qué soñaría? “Literalmente, podría ser un paseo que di hace cinco años”, dijo. “Podría ser alguna conversación que tuve en el posgrado. Podría ser algo que me molestó un familiar. Algo que dijo un colega, como: '¿Por qué dijeron esto? ¿Qué significa realmente?'”
El Sr. Karp es un multimillonario delgado y en excelente forma, con unos rizos entrecanos y rebeldes. Es introvertido y encantador (algo a lo que yo aspiro). Tiene TDAH y no puede ocultarlo si no le interesa lo que dicen. Después de un arranque de habla exagerada, pierde energía y tiene que reponer fuerzas en la bicicleta estática o leyendo. Aunque se considera diferente, parece que le gusta ser diferente. Disfruta provocando en el escenario y en las entrevistas.
"Soy judío, disléxico y racialmente ambiguo, así que puedo decir cualquier cosa", dijo sonriendo.
A diferencia de muchos ejecutivos de Silicon Valley, el Sr. Karp respaldó al presidente Biden, otorgándole un gran cheque, a pesar del escepticismo sobre su gestión de la frontera y su excesiva dependencia de las élites de Hollywood como Jeffrey Katzenberg. Ahora apoya a la vicepresidenta Kamala Harris, pero aún tiene fuertes quejas sobre su partido.
Cuando dona, dijo, lo hace en múltiplos de 18 porque «es místico: 18 ... leer más | #entrevista - #alexkarp - #palantir
19 El pendulazo está aquímartes, 19 de agosto de 2025  Durante los últimos quince años hemos vivido un fenómeno cultural asombroso. La gente más insufrible, envidiosa, pedante, mediocre y frustrada del planeta se dedicó a construir con impunidad una inmensa pirámide con sus excrementos doctrinales. Eran cacas multicolor, como los emoticonos de WhatsApp, excretadas en forma de consignas y reglas para la sociedad. Hedían.
La intención de esta tropa de comisarios obsesionados con el poder era subirse a lo alto del montón pestilente y dar órdenes desde la cúspide. A base de deposiciones ideológicas, sustituyeron la libertad por la sumisión, la igualdad por la represalia y la fraternidad por la camaradería endogámica. Decían ser la nueva izquierda. Tal vez la vieja izquierda quedó sepultada por la pirámide marrón.
Dónde queda la verdadera izquierda, dónde queda el verdadero feminismo, dónde queda el verdadero antifascismo, etc. Esto era algo que al principio me importaba y después me daba igual. Lo mismo le pasó a mucha gente.
Los excretadores lograron lo único para lo que tenían poder: asustar. Cuando la pirámide empezó a elevarse hubo mucha gente que se quedó anonadada. Aparentaban fuerza con su integrismo. Cuadrillas digitales se hacían pasar por masas, gente vengativa daba rienda suelta a sus linchamientos y escraches, obispos terribles moralizaban la apestosa religión sin trascendencia.
Tanto asustaron con sus acusaciones agresivas, que durante unos años se generó un silencio temeroso. Oías a los pedantes largar sus peroratas soberbias amparados en un estalinismo de chichinabo. Decretaban una manera de ser mujer, negro o gay, joven y viejo, persona a la moda o escoria, y utilizaban a sus grupos fetiche para adornar las pancartas con las que protegían su creciente pirámide excrementicia.
No creían verdaderamente en nada de lo que decían: esto lo supimos más tarde, cuando fueron despeñándose. El daño que han hecho en los últimos quince años a los colectivos que supuestamente defendier... leer más | #woke - #autoritarismo - #trump
20 Comida en el Mandoyamiércoles, 06 de agosto de 2025  No me voy a extender, creo que cuatro pinceladas son suficientes para enmarcar correctamente los episodios vividos este miércoles de despilfarros y carcajadas. El eje principal de este miércoles: la comida con el compañero Víctor, de Valencia, que está por aquí pasando unos días de vacaciones, con su familia, mujer y dos hijos, chica y chico, 25 y 18, y una selecta representación de la Telefónica e toda la vida; Virgilio, Txerra, Marco, Luis Rios, Raquel y yo. Se ha quedado en El Globo de la Plaza Nueva a las dos del mediodía; allí nos veremos... Así que he ocupado la mañana en dar una vuelta hasta Bolueta, para pasar por el Mercadona y por el MegaChino, y en ponerme guapo. Chino: pulpos de medidas 60, 80 y 100, rematados en mosquetones, perfectos para la sujeción del nuevo toldo. Y dos chismes de menaje. Y dos brocas del 6 para azulejos. Mercadona: grisinis, café, frutos secos, y enganchada con una tipa absurda que retenía la fila de la caja con un estilo lamentable (le he sugerido que usara el carro para depositar la compra, que era grande, y que una vez pagado todo se podía dedicar con esmero a acomodar los artículos en las bolsas que llevaba al efecto; todo ello en vez de llenar las bolsas en la caja, con gran e indisimulada parsimonia, quizás no esperaba mi intervención, jeje, bueno, en fin). En casa: afeitar la cabeza, duchar y afeitar la cara. Hasta la hora de salir al encuentro de los valencianos me dedico a hacer cosas intelectuales, como leer La expulsión de lo distinto de Byung-Chul Han. Salimos a la una y media, ascensores de Solokoetxe, soportales de la Plaza Nueva.Y a partir de ese momento... un pote en Antxoas y al Mandoya a comer... En fin, el Mandoya... Vino malo, servicio inexperto, cantidades escasas, pero muchas, muchas risas. Una croqueta de aperitivo. Alubias al plato y bandejas con los sacramentos y bandejas con col y piparras. Sorbete y tratas de queso -¡¡¡que levanten la mano los que quieran sorbete!!!-. Per... leer más | #mercadona - #chinobolueta - #victor - #valencia - #alubiada - #mandoya - #luisrios - #marco - #virgilio - #txerra - #fieston - #pubirlandes - #porrete
|