Para los tacos de lechuga, juntar tres lechugas y colocar un vaso encima. Cortar la lechuga siguiendo la circunferencia del vaso para conseguir tres círculos de lechuga.
Picar el pollo.
Para la salsa, echar al jugo del pollo al l’ast la salsa de soja, el zumo de lima y un poco de jengibre rallado.
Echar aceite de sésamo en la sartén y dorar los piñones.
Añadir el pollo e ir echando poco a poco la salsa (según el gusto y la cantidad de pollo).
Emplatar el pollo y acabar con un poco de cilantro.
Comer en forma de taco con los círculos de ensalada que hemos cortado anteriormente.
Ralladura y zumo de 1 naranja Ralladura y zumo de 1 limón 350 gr de mermelada de frambuesas 1 cucharadita de mostaza 200 ml de Oporto Jengibre rallado 2 chalotas Sal y pimienta
Elaboración
Hervimos las ralladuras de naranja y limón en una cazuela con agua durante cinco minutos, escurrimos y reservamos el líquido. En una cazuela aparte, cocemos en el líquido reservado, a fuego lento durante unos minutos, el vino de Oporto, la mostaza, el jengibre y la mermelada. Pasado dicho tiempo, echamos las chalotas picadas, el zumo de naranja y limón; salpimentamos y cocinamos durante cinco minutos más. Si queremos una salsa con una textura menos rústica, podemos pasarla por la batidora.
Vinagreta de mostaza
Ingredientes:
1 cucharada de mostaza antigua 20 ml de vinagre de manzana o Jerez 1 diente de ajo pequeño Hojas de cebollino fresco Pimienta negra Aceite de oliva y sal
Elaboración
En un bol, juntamos el vinagre, la mostaza y el aceite de oliva y mezclamos hasta lograr una solución bien emulsionada. Luego, incorporamos el ajo rallado y las hojas de cebollino bien picadas, y batimos enérgicamente hasta que todos los ingredientes estén correctamente integrados. Finalmente, salpimentamos y dejamos reposar unos minutos.
Robert
Ingredientes:
50 gr de harina 30 gr de mantequilla 2 cebollas 250 ml de caldo blanco 250 ml de vino blanco 1 cucharada de mostaza Sal y pimienta al gusto
Elaboración
Comenzamos derritiendo la mantequilla en una cazuela. Cuando haya alcanzado una textura líquida, incorporamos la cebolla cortada en brunoise y sofreíamos hasta que esté tierna. Después, agregamos el vino blanco, el caldo y la mostaza y cocinamos a fuego lento hasta que haya adquirido el espesor y la consistencia adecuadas. Para terminar, salpimentamos y dejamos reposar unos min...
Los ingredientes, todos ellos naturales, son estos:
- Medio vaso de agua - Un limón - Un pepino - Una cucharada de jugo de aloe vera - Una cucharada de jengibre rallado - Un ramo de perejil
La idea es que la mezcla quede bien homogénea. Si no tienes alguno de los ingredientes (como el jugo de aloe vera) no pasa nada, aunque es muy fácil encontrarlo. Si te preocupa el sabor, siempre puedes añadir un poco de canela como endulzante, no azúcar.
Corta las pechugas en rebanadas de entre 5mm y 1cm de espesor.
Corta las verduras en trozos grandes (como del tamaño de un gajo de mandarina aproximadamente).
Coloca el aceite de oliva en un cazo grande (o un wok, si lo tienes) y llévalo a fuego medio alto hasta que esté bien caliente (sin humear). En ese momento, añade el pollo y déjalo cocinar durante unos 5-6 min removiendo constantemente.
Agrega el ajo y el jengibre y sigue removiendo un par de minutos más. Añade las verduras, los cacahuetes y la sal. Recuerda que la salsa de soja ya es bastante salada, así que coloca solo la mitad o un tercio de la sal necesaria. Remueve ocasionalmente durante unos 6-7 minutos.
Añade la salsa de soja y el almidón de maíz, remueve por última vez, apaga el fuego y deja reposar unos minutos.
Se puede servir acompañado de arroz blanco, que puedes preparar siguiendo estas recomendaciones.
El toque: justo antes de servir, un chorrito de aceite de sésamo tostado por encima.
El toque “delux”: sustituye los cacahuetes por anacardos o almendras.
Las sobras se pueden conservar en un recipiente hermético en la nevera durante dos o tres días. Las puedes usar para una pasta tipo “noodles”.
500 gramos de calabaza 2 puerros 4 o 5 zanahorias (según gustos) Un lomo de salmón no muy grande por persona Miel Soja Jengibre ▶️ Elaboración:
Pelar el jengibre (la uña del dedo gordo aprox.) y cortar en láminas Echar en el mortero la miel y la soja —las cantidades van a ojo aunque suele ser el doble de soja— y añadir el jengibre. Machacar bien. En una bolsa de congelar colocar el salmón y echar esta mezcla. Dejar al menos 30 minutos para que coja sabor. Aprovechar ese tiempo para hacer la crema de calabaza: cortar el puerro y añadirlo en una olla con un fondo de aceite a fuego medio, cuando empiece a hacerse añadir la calabaza en dados y por último las zanahorias. Mezclar todo bien e incorporar medio litro de agua (aprox) y vigilar que no se consuma. Cuando esté hecho escurrir (reservar el líquido) y batir la calabaza, el puerro y la zanahoria. Incorporar muy poco a poco el agua hasta que quede un puré con consistencia sólida. Colocar en una fuente de horno una cama de puré, colocar el salmón y hacer durante unos 5 minutos a 180 grados. *Si se va a usar para llevar en tuper mejor no pasarse porque se terminará de hacer al calentar el microondas. Si sobra puré (que es lo normal si se preparan pocas raciones), agregarle el líquido y batir bien. Tendremos crema de calabaza para comer en otra ocasión o incluso para congelar.
«Somos lo que comemos. Por eso deberíamos tener más cuidado con nuestra alimentación». Así empieza su presentación Carla Zaplana, nutricionista, dietista y coach de salud. Pero, ¿qué es lo que hace que un alimento sea considerado como «súper»? «La palabra "superalimento" fue definida por primera vez en 1915 por el Oxford English Dictionary como "un alimento rico en nutrientes considerado especialmente beneficioso para la salud y el bienestar". Pero, para mi juicio, ha habido mal uso de esta denominación, pues estos alimentos existen y por suerte están más cerca de nosotros de lo que pensamos», asegura. Ella los ha recogido en su último libro «Superfoods», donde además comparte 95 recetas para «vivir mejor».
Para Zaplana, hoy en día los llamados superalimentos deben cumplir los siguientes requisitos: que nos aporten una considerable concentración de micronutrientes y otros elementos, como vitaminas, minerales, antioxidantes, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fitonutrientes, fibra... y que a la vez nos aportan pocas calorías. No hay, reconoce, unos criterios estándar a los que un alimento deba atender o cumplir para ponerles la etiqueta, pero «sí existen algunos parámetros que se tienen en consideración para determinar su riqueza y su densidad nutricional, como son el ORAC y el ANDIC».
Ocho alimentos habituales que evitar si quieres tener un vientre plano
El índice ANDIC, creado por Joel Fuhrman, uno de los doctores de referencia esta nutricionista, muestra la densidad de nutrientes de un alimento en una escala del 1 al 1.000 basada en los nutrientes que contiene por gramo (vitaminas, minerales, fitoquímicos y antioxidantes). «Aquí entrarían multitud de vegetales de hoja verde, y que debemos tomar en ensaladas, de guarnición, o en batidos y zumos verdes», propone Zaplana. Por su parte el ORAC (capacidad de absorción de radicales de oxígeno): El sistema ORAC, prosigue esta coach, evalúa los componentes de un alimento de acuerdo con su capa...
Sal y pimienta es suficiente para que el pollo quede en su punto. Es importante salpimentar también el interior, porque ese aderezo irá directamente a la carne, especialmente a la pechuga. Algunos chefs como Jamie Oliver no tienen límite y embadurnan el pollo por dentro y por fuera con una abrumadora mezcla de especias. El inglés utiliza garam masala, cúrcuma, cilantro, chile rojo picado, jengibre y comino en polvo, todo ello mezclado con salsa de tomate, zumo de limón y yogur. Una solución con la que refrota bien el pollo por todas sus esquinas (ojo, esto hay que hacerlo con guantes) y lo deja reposar unas horas antes de meterlo al horno. Promete una explosión de sabores orientales al comerlo.
Un consejo muy extendido es también frotar la pieza con agua y/o con aceite de oliva antes de pasar al horno, para que tenga algo de humedad y no se seque en exceso.
¿Un limón en el interior?
El viejo truco de las abuelas, sí, funciona. Y no solo un limón apuñalado con un cuchillo, o en dos mitades. El recolector de estrellas Michelin Gordon Ramsay (protagonista del original Pesadilla en la Cocina que en España conduce Alberto Chicote) le coloca también una cebolla cortada en dos mitades.
El truco de la mantequilla bajo la piel
Este es un truco muy extendido. Consiste en elaborar una mantequilla aromatizada (aunque también se puede utilizar mantequilla sin más, si andamos apurados de tiempo) que se ha de colocar entre la piel y la carne de las pechugas para que al derretirse con el calor del horno éstas queden jugosas y no secas como la rodilla de una cabra. Ramsay elabora esta mezcla: a una buena cantidad de mantequilla a temperatura ambiente añade sal, pimienta, aceite de oliva, ralladura y zumo de limón, un par de dientes de ajo machacados y perejil. Se mezcla todo con la mano y se introduce entre la piel y la pechuga del ave. Para ello, tanto desde la parte trasera como desde el cuello del animal hab...
Echando un ratito en la cocina, puedes conseguir de forma casera un kilo de seitán, más jugoso que el comprado, y por apenas 2€. Merece la pena hacerse el seitán en casa. Así puedes consumirlo más a menudo que el comprado, que suele salir por unos 3 - 4€ los 250 grs. Y de paso, controlas por completo los ingredientes que usas.
Ingredientes
1 kg. de harina de trigo (no es necesario que sea integral ya que no aprovecharemos el salvado o fibra). 1 litro de agua. Un vaso (250 cl.) de salsa de soja 1 cabeza de ajos. 1 cucharada sopera de jengibre rallado. Un trocito de alga Kombu de unos diez centímetros de largo y diez de ancho (el alga Kombu ayudará en la digestibilidad del Seitán y también aumentará el contenido en minerales, pero si no tienes tampoco pasa nada). Elaboración
Amasa la harina como si fueses a hacer pan, o sea sólo con agua. La cantidad de agua será aquella que permita hacer una masa compacta y sin que se pege a los dedos.
Cuando esté bien amasada, déjala dentro de un recipiente cubierta de agua durante 45 minutos. Como yo hice 2 kilos, y no tengo olla tan grande, las puse en el fregadero muy limpio.
Luego empieza a “lavar” esta masa dentro del agua, que de inmediato empezará a volverse blanca. Eso es señal de que el almidón se va desprendiendo de la masa.
Cuando el agua ya esté blanquísima, tirala y pon agua limpia.
Irán apareciendo briznas algo más oscuras: ¡eso es el gluten! . Cuidado, porque tienden a desprenderse con facilidad.
Continua el proceso de lavado hasta que el agua salga transparente, que es la señal de que ahora sólo queda el Seitán (gluten o proteína del trigo).
Esa bola resultante es más pequeña que la bola inicial, ligeramente más oscura y pososa. Si quieres, la puedes dividir en dos o tres trozos, o dejar la pieza entera.
Pon en una olla grande, a fuego fuerte, el litro de agua con el vaso de salsa de soja, los ajos, el jengibre ...