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1 «El éxito es el reflejo de la soledad» lunes, 11 de marzo de 2024 Hay pocos escritores compasivos con sus personajes, que preserven su dignidad y que traten de comprenderlos desde una cierta mirada amorosa. Pablo d’Ors (Madrid, 1963), inspirado prosista de lo cotidiano y profeta de la literatura de la luz, pertenece a esa estirpe, la de Cervantes, Dickens o Tolstói. ‘Los contemplativos’ (Galaxia Gutenberg, 2023) es su segundo libro de cuentos, un género que ya practicó hace más de veinte años, con ‘El estreno’. Hoy convoca a tantos entusiastas que requiere un teatro, el de la Zarzuela, para presentar sus libros. En su último libro, el filósofo y sacerdote pretende ser un humilde repertorio de espiritualidad. Ni más, ni menos.
¿Cuál es la actitud que nos permite ser contemplativos?
Hablaría de una triple disposición. La primera, tener claro que contemplar es no actuar, por tanto, ese afán intervencionista de participar inmediatamente de la realidad habría que retenerlo, no ser reactivo. La segunda, el contemplativo actúa por dentro, se mueve en el paradigma de la interioridad. Y, la tercera, la mirada amorosa: la contemplación es mirarnos amorosamente. En la medida en que lo hacemos, vamos sanando y se va conjurando el amor en lo exterior. Este libro, mi obra literaria y mi vida entera se resumen en eso. Si nos centramos más en ofrecer la mejor versión de nosotros mismos, los cambios exteriores tendrán fundamento, si no, no.
Habla de la facultad de «ser pasivo», de dejarse afectar. Sin embargo, qué mala prensa tiene esa expresión.
Hemos hecho un mito del pensamiento y de la acción y somos víctimas del espejismo prometeico de creer que somos nosotros los que vamos a cambiar el mundo y, de hecho, estamos más que nunca en esa pretensión. Si dejásemos que las cosas siguieran su curso, descubriríamos que muchas veces su deriva es mucho mejor q... leer más | #soledad - #exito - #entrevista
2 Pienso luego existoviernes, 04 de agosto de 2023  «Yo pienso.» Nietzsche pone en duda esta afirmación dictada por una convención gramatical que exige que todo verbo tenga un sujeto. En efecto, dice, «un pensamiento viene cuando «él» quiere, de modo que es un falseamiento de la realidad decir: el sujeto «yo» es la condición del predicado «pienso»». Un pensamiento llega al filósofo «como desde fuera, como desde arriba y desde abajo, constituyendo su especie peculiar de acontecimientos y rayos». Viene a paso ligero. Porque a Nietzsche le gusta «una intelectualidad osada y exuberante, que corre presto» y se burla de los doctos a quienes el pensamiento les parece «una actividad lenta, vacilante, algo como una pesada tarea, a menudo digna del sudor de los heroicos sabios, y en absoluto esa cosa ligera, divina, de tan cercano parentesco con la danza y la exuberante alegría». Según Nietzsche, el filósofo «no debe falsificar, mediante un falso arreglo de deducción y dialéctica, las cosas y los pensamientos a los que ha llegado por otro camino. No se debería ni disimular ni desnaturalizar la manera efectiva mediante la cual nos han llegado nuestros pensamientos. Los libros más profundos y los más inagotables siempre tendrán sin duda algo del carácter aforístico y repentino de los Pensamientos de Pascal». «No desnaturalizar la manera efectiva mediante la cual nos han llegado nuestros pensamientos»: este imperativo me parece extraordinario; y noto que, a partir de Aurora, en todos sus libros, todos los capítulos están escritos en un único párrafo: para que un pensamiento se diga de un tirón; para que quede fijado tal como se le apareció cuando acudía al filósofo, rápido y danzante.
- Milan Kundera | #Nietzsche - #kundera - #filosofia
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