Como puedes imaginar, el entrenamiento de los marines de EEUU, y otros cuerpos militares en todo el mundo, requiere una gran preparación física, y cada país tiene sus técnicas. Sin embargo, prácticamente todos tienen un ejercicio en común: caminatas con una mochila muy pesada, una práctica de la que hay registros que se remontan al 700 a.e.c.
En el caso de los marines, el peso de su mochila, raciones, armamento y el resto del equipo está entre los 20 y los 30 kilos. Por supuesto, se espera de estos soldados que sean capaces de marchar durante horas, a lo largo de muchos kilómetros, llevando este peso a la espalda sin rechistar, y que incluso sean capaces de correr, saltar y nadar con esa carga a cuestas. Por eso el rucking forma parte esencial de su entrenamiento, y de ahí viene su nombre, (por rucksack, mochila en inglés).
Se ha hablado mucho de los beneficios de caminar para cualquier persona a cualquier edad. Caminar mejora la capacidad cardiovascular, la coordinación y la resistencia de las articulaciones, algo esencial en las personas mayores. Además, es un ejercicio aeróbico que quema grasa (siempre que se evite comer carbohidratos mientras se hace, claro), y aumenta la salud mental y el bienestar, reduciendo los niveles de estrés.
Sin embargo, caminar se queda corto para mantener y hacer crecer los músculos, un componente esencial si queremos vivir sanos más tiempo. En un estudio con personas mayores, comparando a quienes caminaban con quienes además de caminar hacían ejercicios de fuerza, se comprobó que las medidas de masa muscular, fuerza y agilidad eran mucho mejores en este último grupo. Por otro lado, aunque también tiene beneficios, correr es uno de los deportes más lesivos entre los aficionados, y acaba con las rodillas, caderas y espalda de muchas personas.
Las cosas cambian cuando caminamos y nos echamos peso a la espalda.
En realidad, comparados con otros primates, como los chimpancés, los seres humanos somos unos... leer más |