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41 Retorno al cuerpomiércoles, 08 de enero de 2020 Allá voy, soportando con firme propósito el persistente malestar en mi rodilla. No importa, caminaré y caminaré. Esta mañana he ido en metro hasta Deusto, aunque el destino fuera San Ignacio. El compromiso andarín no admite excusas. Desde Deusto hasta casa el recorrido a la vera de la ría me agrada, me distrae. Esta mañana en mis cascos sonaba Michael Franks; me coloca en un estado tranquilo y optimista, como me gusta. Al salir del metro he pasado por el Flying Tiger a echar un vistazo; en el fondo acariciaba la idea de comprar material para el dibujo; han caído en mis garras unos rotuladores gruesos y un cuaderno para bocetear; je. He subido a casa; me he comprometido con Raquel a echar una mano a Esther en un tema de colocación de lámparas, un tema que parece ser farragoso por algún problema de continuidad eléctrica (parece ser que hay un culpable: Jorge). Y para operar con más garantía de éxito me ha parecido buena idea coger de casa el tester; sin más. La vuelta ha sido un reflejo de la ida. Al llegar a Santutxu me he pasado por el punto de recogida de Amazon en el negocio de tintas de impresora ¿negocio? a recoger dos cables para la guitarra y el pedal de loops que me regaló Tachón por Reyes; aún no lo he probado (un cierto respeto). Entre una cosa y otra he cumplido con el objetivo de los 10.000 pasos diarios; ah, y esta mañana he hecho un poquito de abdominales etc, un poquito eh. Esta tarde he conectado por vez primera mi pedal de loops. Tiene su aquel, pero al menos he conseguido hacerlo sonar y he probado unas cuantas cosillas. Me he cansado a los pocos minutos; mañana más. Y el resto de la tarde, desde las seis más o menos hasta las ocho lo he pasado leyendo y escribiendo... NADA de TV en todo el día, ni encenderla he hecho !!! Ahora a esperar a que llegue Raquel para cenar unas vainas a mi estilo. | #looper
42 Hola, soy Carrie Fisher y soy alcohólicamiércoles, 28 de diciembre de 2016  Carrie Fisher sufrió un infarto el pasado viernes 23 de diciembre en un avión que venía de Londres, Inglaterra, hacia Los Ángeles, California. Estuvo internada en un hospital de California y este martes murió. En un comunicado difundido por el portavoz de la actriz y avalado por la familia, Simon Halls, expresó: “Con gran pesar Billie Lourd confirma que su querida madre, Carrie Fisher, falleció a las 8:55 de la mañana (hora local de Los Ángeles, California). Fisher era muy querida en el mundo y nadie la echará de menos. Toda la familia agradece las muestras de cariño y las plegarias”.
Estoy de acuerdo con lo que escribió mi camarada cineasta moreliano Alberto Zúñiga sobre Carrie Fisher: “De Leia aprendí que las verdaderas princesas son inteligentes, solidarias y guerreras, eso las hace más hermosas”. Por su parte, el escribano Dionicio Munguía señaló: “Podrá no gustarte la saga de vaqueros interestelares, pero fue un referente generacional, ni quien lo dude”. El percusionista de Puerquerama, José Antonio Martinez, “El H”, fiel seguidor de Star Wars no sintió malestar, ni pesar por este deceso, porque para él es más importante el actor británico de 81 años David Prowse, otrora campeón de halterofilia, conocido por desempeñar el papel de Darth Vader en la saga original entre 1977 y 1983.
Como muchos saben, Carrie Fisher interpretó a la Princesa Leia en cuarto de las películas de la saga: Una nueva esperanza (1977), El imperio contraataca (1980), El retorno del Jedi (1983) y El despertar de la fuerza (2015). En todas ellas sobresalía su fortísima personalidad, su encanto y belleza sajona.
En lo personal aprecio y valoro mucho a las actrices, o cualquier ente creativo, que se atreve hablar sin prejuicios de su persona. Ella no tenía tapujos a la hora de señalar que era alcohólica y que tuvo problemas severos con drogas duras, pero sobre todo que podía salir a flote de sus vicios. Alguna vez alguien querido me dijo que tuvo oportunidad de ver su monól... leer más | #alcoholismo
43 La ceguera voluntaria: Christian Jelenlunes, 05 de febrero de 2018  Los grandes hechos de la historia, y también los pequeños o aparentemente insignificantes, suelen tener una trama secreta, a la que pocos tienen acceso. De ahí que en el teatro de la política las cosas a menudo no son como parecen ser.
Hace poco John Bolton fue entrevistado por la cadena CNN. Bolton fue asesor de Seguridad de la Casa Blanca con Trump, pero antes este halcón republicano, decididamente intervencionista en política exterior, trabajó en las administraciones de Reagan, Bush padre e hijo, y llegó a ser representante permanente de su país ante Naciones Unidas.
Fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak (2003) que derrocó a Sadam Husein, con la excusa de que allí había armas de destrucción masiva, algo que jamás se comprobó, pese a toda la maquinaria publicitaria que se montó para convencer a la opinión pública internacional.
En la entrevista, cuando el periodista dijo que «no se necesita ser brillante para intentar un golpe de estado», Bolton manifestó su desacuerdo (quizá la frase hirió su orgullo): «Como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí sino en otros países, puedo decir que requiere de mucho trabajo», pero rehusó hacer precisiones. De todas maneras es conocida la larga historia del país del norte en la promoción de golpes de estado, como es habitual en toda nación que tenga ambiciones expansionistas.
En la primera mitad del Siglo veinte hubo dos grandes estrategas de la propaganda política que hicieron escuela (prueba de ello son los émulos actuales), y cuya eficiencia marcó el rumbo de la historia: Willi Münzenberg y Joseph Goebbels, ambos nacidos en Alemania, pero que trabajaron para causas diferentes, cuyos regímenes tenían en común la vocación totalitaria y el engañar a las masas, incluyendo a buena parte de la intelectualidad. Estas ideologías que lograron destruir millones de vidas humanas, convirtieron ese siglo en un infierno, y hoy reaparecen en muchos lugares del planeta remozadas, con e... leer más |
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