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1 El pendulazo está aquí martes, 19 de agosto de 2025  Durante los últimos quince años hemos vivido un fenómeno cultural asombroso. La gente más insufrible, envidiosa, pedante, mediocre y frustrada del planeta se dedicó a construir con impunidad una inmensa pirámide con sus excrementos doctrinales. Eran cacas multicolor, como los emoticonos de WhatsApp, excretadas en forma de consignas y reglas para la sociedad. Hedían.
La intención de esta tropa de comisarios obsesionados con el poder era subirse a lo alto del montón pestilente y dar órdenes desde la cúspide. A base de deposiciones ideológicas, sustituyeron la libertad por la sumisión, la igualdad por la represalia y la fraternidad por la camaradería endogámica. Decían ser la nueva izquierda. Tal vez la vieja izquierda quedó sepultada por la pirámide marrón.
Dónde queda la verdadera izquierda, dónde queda el verdadero feminismo, dónde queda el verdadero antifascismo, etc. Esto era algo que al principio me importaba y después me daba igual. Lo mismo le pasó a mucha gente.
Los excretadores lograron lo único para lo que tenían poder: asustar. Cuando la pirámide empezó a elevarse hubo mucha gente que se quedó anonadada. Aparentaban fuerza con su integrismo. Cuadrillas digitales se hacían pasar por masas, gente vengativa daba rienda suelta a sus linchamientos y escraches, obispos terribles moralizaban la apestosa religión sin trascendencia.
Tanto asustaron con sus acusaciones agresivas, que durante unos años se generó un silencio temeroso. Oías a los pedantes largar sus peroratas soberbias amparados en un estalinismo de chichinabo. Decretaban una manera de ser mujer, negro o gay, joven y viejo, persona a la moda o escoria, y utilizaban a sus grupos fetiche para adornar las pancartas con las que protegían su creciente pirámide excrementicia.
No creían verdaderamente en nada de lo que decían: esto lo supimos más tarde, cuando fueron despeñándose. El daño que han hecho en los últimos quince años a los colectivos que supuestamente defendier... leer más | #woke - #autoritarismo - #trump
2 Napoleón en Españasábado, 20 de marzo de 2021 :format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fad5%2F010%2Faa5%2Fad5010aa55c7c20136cb078d3718f8b8.jpg) España, la tumba de Francia
Uno de los estrategas más famosos de todos los tiempos mordería el polvo ante un pueblo en decadencia, sin referencias políticas ni liderazgo y en una nación colapsada por las deudas. Mientras los buitres sobrevolaban con cadencia circular aquellos despojos, a cada giro que describían planeaban más bajo. Finalmente, cerca de dos docenas de ellos se aposentaron sobre los cadáveres de los fenecidos mientras picoteaban indecentemente, con impunidad, las vísceras de los fallecidos o futuros interfectos, pues había muchos moribundos indefensos ante la pérdida de sangre y de consciencia. Una columna francesa había sido masacrada en una emboscada en algún lugar remoto entre Navarra y La Rioja. Aquella desgraciada “troupé” iba cantando la Marsellesa con buen tono hasta que de unas inocentes balas de paja situadas a una distancia prudencial de la vera del camino, comenzaron a salir unos destellos de muerte que en un abrir y cerrar de ojos acabaron con el entero convoy de suministros que iba en dirección a Zaragoza. Fue visto y no visto. Ese día Francia sumaría al centenar de bajas de sus combatientes, otros dos centenares de viudas y huérfanos; así estaban las cosas.
Napoleón reconoció tardíamente que la invasión de España fue la causa del deterioro de su halo de invencibilidad Muchos grupos armados o partidas por calificarlos de alguna manera, surgían de la nada en ataques relámpago de una contundencia inapelable mientras causaban verdaderos estragos al formidable invasor, que a traición había hollado el suelo patrio. Tras esta dura experiencia, los rusos, los alemanes y los ingleses, le perderían el respeto al pequeño corso de la mano en el píloro.
Napoleón, durante su exilio, reconoció tardíamente al coronel al mando de la guarnición de la isla de Santa Helena donde estaba confinado, que la invasión de España fue la causa del deterioro de su halo de invencibilidad.
Sujetos con espesas b...leer más | #españa - #napoleon - #independencia
3 Columna de opinión en la VANGUARDIAlunes, 27 de julio de 2020 San Agustín sabía lo que era el tiempo, pero no sabía explicarlo si alguien se lo preguntaba. El tiempo pasa este año de extrañas maneras. Y su paso pesa. Atrás quedan 99 días de estado de alarma y 37 de lo que se ha convenido en llamar nueva normalidad. Hemos pasado de estar tutelados en confinamiento a recuperar espacios de libertad y ser corresponsabilizados: de tu conducta depende el destino de todos, como decía Alejandro Magno. De estar doblegando la curva de la Covid-19, a ver cómo proliferan los rebrotes y vuelven las fases. De planear qué haríamos al recuperar la libertad, a cancelar vacaciones o a acercar el destino a nuestro domicilio mientras el temor a pasarlas confinados como la Semana Santa pasada revolotea como un mantra por nuestra mente. Porque el virus ni se ha ido ni desaparecerá de la noche a la mañana. La gripe asiática y la de Hong Kong, las pandemias precedentes que más se asemejan a la actual, estuvieron dos años con nosotros: entre 1957 y 1959 y 1968 y 1970, respectivamente. Pero su eco mediático fue escaso pese a causar cuatro millones de muertes cada una.
Vamos a convivir mucho tiempo con el nuevo virus, y bueno es que lo asumamos. John Lennon decía que la vida es el tiempo que pasamos haciendo planes. Y, entre plan y plan, olvidamos vivir el presente, el tiempo que permite que exista el pasado y, al dejar de serlo, nos sitúa en el futuro. Un futuro que algunos científicos quieren prevenir, entre ellos quienes en el 2018 bautizaron a la hoy Covid-19 como Enfermedad-X. La veían venir. Y ven venir otras dos: la Enfermedad Y y la Enfermedad Z. Peter Daskak, uno de esos científicos, lidera el Proyecto Viroma Global, que tiene como objetivo crear un atlas de los virus que habitan en la Tierra para el 2028. Estima que hay 1,68 millones de virus escondidos en animales salvajes por descubrir, de los que entre 631.000 y 827.000 son potencialmente peligrosos para el ser humano porque podrían dar lugar a nuevas pandemias. Intentarán evitarlas p... leer más | #einstein - #covid
4 Walter Beckersábado, 06 de abril de 2019 Walter Carl Becker (20 de febrero de 1950 - 3 de septiembre de 2017) fue un músico, compositor , guitarrista , bajista y productor discográfico estadounidense que creció en Queens, Nueva York, en lo que se conoció como Walter Becker Way en 2018. Un breve traslado infantil a Scarsdale se remedió con un rápido rebote al distrito real.
Los contemporáneos recuerdan que llegó a la escuela secundaria Stephen A. Halsey con una reputación ("En Nueva York puedes conseguir una gran reputación en sexto grado"). Becker pasó a asistir a la prestigiosa escuela secundaria Stuyvesant en Manhattan, después de haber impresionado a sus compañeros con una inteligencia aterradora, un ingenio fulminante y un vocabulario musical y literario lleno de matices. [1]
BM En Bard College en 1971, Walter Becker y Donald Fagen se conocieron cuando Fagen escuchó a Becker tocar la guitarra de blues en su Epiphone roja en una de las salas comunes de la escuela. La pareja eventualmente formaría la banda de jazz-rock Steely Dan, creando un catálogo musical aclamado por críticos, fanáticos y compañeros músicos. Su asociación con Fagen produjo una obra que ha sostenido a una audiencia devota durante 50 años y continúa hasta el día de hoy.
DF WB en Bardo Steely Dan VI vendió más de 40 millones de álbumes y ayudó a definir la banda sonora de los años 70 con éxitos como "Reelin' in the Years", "Rikki Don't Lose That Number", "FM", "Peg", "Hey Nineteen", "Deacon Blues" y "Babylon Sisters", seleccionados de sus siete álbumes de platino publicados entre 1972 y 1980, incluido el innovador Aja de 1977 . (Las Discografías de SD [con letra] están aquí y aquí ).
Dan acero Una vez que Steely Dan se disolvió en 1981, y se encontró fuera de los confines de un estudio de grabación por primera vez en casi una década, Becker se mudó a Hawaii anunciando su intención de convertirse en un "caballero agricultor de aguacates"; Quizás no sea sorprende... leer más | #SteelyDan
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