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1 ¿Por qué desapareció el Neandertal?
lunes, 16 de febrero de 2026

Por Ludovic Slimak
14/02/2026 - 19:19

No es posible que la extinción del neandertal sea consecuencia de un solo acontecimiento. Su extinción tiene que ser el resultado de una sucesión de acontecimientos, unos acontecimientos históricos que, potencialmente, se expresarían en un tiempo relativamente corto. Y resulta espeluznante comprobar que no somos capaces de definir con certeza siquiera uno de esos acontecimientos. Por lo general, pensamos en el arqueólogo como en una entidad que busca una historia, que busca el origen de las cosas humanas. Con el neandertal, nos encontramos ante una inversión de ese proceder. Lo que buscamos es el final, sin que ese final anuncie en absoluto el principio de otra cosa. Nuestra humanidad desarrolla su existencia de forma absolutamente autónoma, no nace de la extinción del otro. De la criatura. Como una paradoja. Son historias paralelas.

En 2014, participé junto con otros cuarenta y seis autores en una amplia síntesis publicada por la revista Nature que cubría los principales yacimientos de toda la Europa continental, y concluía que, después del 40 milenio, desde Rusia hasta España ya no hallábamos ningún otro rastro de las viejas tradiciones neandertales. Fue un estudio importante, en tanto que redefinió la temporalidad de esa extinción. Pero tan formidable herramienta no pudo dar cuenta de los procesos que intervinieron en esa doble extinción: la extinción de las tradiciones humanas y la extinción de una humanidad. En esas páginas, analizamos el proceso partiendo del descubrimiento de los restos de un cuerpo neandertal. El descubrimiento nos permite confrontarnos con los límites de todos nuestros métodos analíticos. Permite seguir la construcción de nuestras preguntas en torno a descubrimientos importantes. Descubrimiento de un cuerpo. Descubrimiento de notables diferencias genéticas.

Con los últimos neandertales, la confrontación con una pluralidad inesperada de humanidad llama mucho la atención. ¿Cómo es...

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#prehistoria - #neandertal - #libro - #paraleer

2 Kafka en la orilla - Notas
lunes, 09 de febrero de 2026

Una versión inusitada de la tragedia clásica pasada por el tamiz de una sensibilidad moderna y salpicada de referencias culturales contemporáneas, sensualidad y un fino sentido del humor. Murakami en estado puro.




{he comenzado en el capítulo 5 en el electrolibro, después de comprobar que es la misma traducción que en el ejemplar de Tachón...}
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«¡Tranquilo!», me digo a mí mismo tras respirar hondo. El único camino posible es hacia delante.


En la obra de los antiguos poetas de tanka y haiku. Tanka, poema japonés de treinta y un sílabas. Haiku, poema japonés de diecisiete sílabas, 5-7-5.


de improviso, me doy cuenta de que es el lugar que he estado buscando durante largo tiempo.



En la ventana de enfrente del descansillo hay una vidriera. Representa a un ciervo que, estirando el cuello, está comiendo uvas.


«Soy libre», me digo. Cierro los ojos y, durante unos instantes, pienso que soy libre. Pero aún no acabo de entender qué significa. En estos momentos, lo único que tengo claro es que estoy solo.


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El gato negro y Nakata. Uno de los chicos que cayeron fulminados misteriosamente en el claro del bosque


Conforme mis músculos se van destensando recobro la calma. Me encuentro dentro de un recipiente llamado yo.


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Compro pepinos y apio, los lavo en el lavabo del hotel, los unto con mayonesa y me los como.


Este estilo de vida ordenado, centrípeto y frugal se acabó (claro que tenía que acabar antes o después) la noche del octavo día.


(lo dejo en el 12)


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(14)


Que podía hablar con los gatos, eso era algo que Nakata mantenía en un secreto absoluto. Aparte de los gatos, él era el único que lo sabía. Si se lo contara a alguien, ese alguien creería que Nakata había perdido el juicio. Que Nakata era tonto era de dominio público, por supuesto. Pero una cosa es ser tonto y, algo muy distinto, estar loco.


—Es que lo...

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3 Filosofía del budismo zen, Byung-Chul Han Notas
jueves, 29 de enero de 2026

Prólogo

Ante la pregunta «¿qué es ... ?», los maestros zen reaccionan no pocas veces con golpes de bastón. Donde son impotentes las palabras, se usan también fuertes gritos.


Religión sin Dios


Hegel equipara el concepto central del budismo, la nada, simplemente con Dios


[ ... ] la nada y el no ser es lo último y supremo. Solo la nada tiene verdadera subsistencia, toda otra realidad, todo lo particular no tiene ninguna. Todo ha salido de la nada y todo vuelve a la nada.


Dios, él es lo infinito; yeso significa: Dios es la negación de todo lo particular.


«Un monje preguntó a Dongshan:
¿qué es Buda? Dongshan respondió: tres libras de cáñamo».


Ayer, hoy, es como es. En el cielo sale el sol y se pone la luna. Ante la ventana se alza la montaña en la lejanía y fluye el profundo río.


Lluvia de invierno
un ratón corre sobre las cuerdas
de la mandolina.
BUSON


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Con esta ausencia de Dios el mundo se queda sin el fondo que le sirva de fundamento.
El fundamento es el suelo para echar raíces y estar.
La edad del mundo que se queda sin fundamento está suspendida en el abismo.


Todo lo que en el cielo y así bajo el cielo y con ello en la tierra brilla y florece, suena y emite aroma, sube y viene, pero también se va y cae, se queja y calla, y además palidece y oscurece. En esto familiar al hombre [ ... ] se aviene el desconocido, para permanecer allí protegido como el desconocido.
Así el Dios desconocido aparece como el desconocido por la patencia del cielo. Este aparecer es la medida en la que se mide el hombre


Heidegger piensa la cosa igualmente desde el mundo. Según este filósofo, la esencia de la cosa consiste en hacer manifiesto el mundo. La cosa congrega, en ella se reflejan la tierra y el cielo, lo divino y lo mortal. La cosa «es» el mundo. Pero en Heidegger no cada cosa es capaz de hacer que aparezca el mundo. La coacción...

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4 El trabajo bien hecho y el esfuerzo con recompensa
miércoles, 28 de enero de 2026

Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta.
Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser 5 Del inconveniente de haber nacido, Cioran
Notas

1 comentario sábado, 17 de enero de 2026

Del inconveniente de haber nacido


¡Que no sea posible remontarse sobre el concepto, escribir a ras del sentir, registrar las variaciones ínfimas de lo que se toca, hacer lo que haría un reptil si se pusiera a escribir!
Digo que quizás sea eso, escribir, lo único que nos separa del mundo natural, lo que nos define. Expresarse en un soporte externo.
Lo que sé a los sesenta años, ya lo sabía a los veinte. Cuarenta años de un largo, superfluo trabajo de comprobación.


Si la muerte sólo tuviera facetas negativas, morir sería un acto impracticable.


En la costa normanda, a hora tan temprana, no necesitaba a nadie. La presencia de las gaviotas me molestaba y las hice huir a pedradas. En sus chillidos de estridencias sobrenaturales comprendí que era eso precisamente lo que necesitaba, que sólo lo siniestro podía apaciguarme, y que para hallarlo me había levantado tan de mañana.


Cada vez que estoy mal y me apiado de mi cerebro, me siento llevado por un irresistible deseo de proclamar. Entonces adivino de qué pedestres abismos surgen reformadores, profetas y salvadores.


Hace falta una visión de repuesto, pues la del Juicio Final ya no convence a nadie.


Días milagrosamente cuajados de esterilidad. Y yo, en vez de alegrarme, de cantar victoria, de convertir esa sequedad en fiesta, de ver un ejemplo de mi realización y madurez, de mi desapego, me dejo invadir por el despecho y el mal humor: así de tenaz es en nosotros el hombre viejo, la chusma turbulenta incapaz de hacerse a un lado.
* * *
Me atrae la filosofía hindú cuyo propósito esencial es el de superar el yo: todo lo que hago y todo lo que pienso es únicamente yo y desgracias del yo.


Cuando se rechaza el lirismo, emborronar una página se convierte en un infortunio: ¿qué sentido tiene escribir para decir exactamente lo que se tenía que decir?


El paraíso no era un lugar soportable, de lo contrario el primer hombre se hubi...

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6 Intermedio primaveral
lunes, 12 de enero de 2026

Comienza la jornada: madrugón habitual que Indalecio gestiona y no perdona. Dado que es mejor unirse que luchar, me levanto antes de las seis para completar el ritual: cepillado en la mesa, besos y caricias, limpieza de comederos, limpieza de cafetera y preparación de café -una de las bolsas del etíope está dando sus últimos granos-, visita al pasado telemático y recogimiento interior para teclear palabras y frases con cierta coherencia, pases necesarios por la zona cerámica y disposición de los elementos deportivos a la espera de que den las ocho para la conexión online con Castro y la señorita Maite. Un desarrollo rutinario que le hace a uno sentir que su vida se compone de situaciones repetidas sin cesar, cuando en verdad eso no es así de esa manera en absoluto y para nada. La vida, la mía, ha discurrido por tantas líneas rutinarias que es tontería sentirse estancado, atascado, atorado, es una pérdida de tiempo, las rutinas son las que hacen que la vida tenga coherencia y deje posos en la memoria; los momentos inconexos puede que generen imágenes épicas en el recuerdo, pero también se corre el riesgo de verse en situaciones que no se corresponden con los hechos: hay distorsión porque no hay continuidad ni mantenimiento.
Me paso la vida luchando contra mis propios pensamientos, argumentos, ideas, fantasías, imaginaciones, recuerdos, proyectos fallidos, proyectos cumplidos, éxitos y fracasos. Las reflexiones autocríticas tienden a ser inflexibles y a no dar margen para la comprensión y la complacencia; es necesario no abusar de los elementos emocionales, ya que las emociones, no lo olvidemos, son imaginarias.
8:00 AM, brazos con Maite. Protestamos mucho pero sabemos que sienta bien; a Maite le sientan bien nuestros euros mensuales y a nosotros el mantenimiento muscular, articular y circulatorio. Al finalizar los sudores mi cuerpo está caliente y lo aprovecho para tratar las tareas hogareñas. Vamos a aprovechar que Raquel tiene la mañana laboral muy ligera de c...

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7 El elefante desaparece - Notas
domingo, 11 de enero de 2026

Estamos ante un volumen de relatos, en concreto 17 relatos.
El primero es similar al inicio de la novela El pájaro que da cuerda al mundo, ésa que tanta gratificación me regaló no hace nada. Mi reacción inmediata ha sido buscar la novela para calibrar los parecidos y las diferencias, de haberlas; pero lo he pensado un poco y me he dicho que un toque de misterio en este domingo tan provinciano no me viene mal y, de momento, no pienso llevar a cabo el análisis comparativo. El tiempo dará su sentencia cuando le parezca, o no, quién sabe.



El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes
17
Por qué demonios me toca ir a buscar al gato, me pregunto. Es más. En el caso de que lo encuentre, qué se supone que debo hacer entonces? Arrastrarlo a casa y leerle la cartilla? Suplicarle? Escucha, gato, estamos muy preocupados, así que vuelve a casa de una vez, por favor.

17
No sacaba malas notas y en el último año los compañeros me eligieron el segundo de entre los que más posibilidades teníamos de triunfar en la vida.


Nuevo ataque a la panadería
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Esa es mi forma de entender la vida. Respecto a las cosas que ya han ocurrido, no hay nada que podamos hacer. En cuanto a las que aún no han tenido lugar, todo está por ver.

44
La cebolla es siempre una buena base, pero no comida en sí misma.


El comunicado del canguro

62
Nobleza de la imperfección.
El comunicado del canguro.

Sobre el encuentro con una chica cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril

Sueño

3
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(Acerca de Anna Karenina)
No sabemos nada de la protagonista femenina hasta el capítulo dieciocho. Me preguntó si también eso sorprendió a los lectores contemporáneos de Tolstói. [...] Tal vez la gente de entonces disponía de mucho tiempo libre. Al menos la clase social que acostumbraba a leer novelas.

5
113
No era la clase de personas que s...

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8 Apuntes dominicales de mediados de enero
domingo, 11 de enero de 2026

Un ejemplo de distracción?
Una manera inevitable de perturbación en el foco de la atención profunda? Conozco al menos una y tiene nombre de pila -no, no estoy pesando en una triple A, alcalina ella-, estoy pensando en una distracción peluda y suave, una que cuando reclama el foco no deja otra opción que enfocarle al instante, sea lo que sea que reclame, aunque sea un "inaprensible" absoluto, como diría el filósofo. Se llama Indalecio Rodríguez, el "Morcillitas".



El domingo ha sido todo él bastante luminoso, al mediodía incluso soleado. He comenzado la actividad tres horas antes del amanecer, a impulso del señor gatito, que ha cogido la rutina de despertar a su papi a eso de las cinco, a veces antes. El caso es que aunque me pilla siempre muy somnoliento sí me parece buena idea levantarme para poder dar contenido íntimo a ese tiempo de oscuridad y soledad. Así, escribo, releo entradas de años pasados, reviso las noticias...


Lo de "revisar las noticias" está experimentando un cambio de rumbo significativo, a remolque de lo leído en "El valor de la atención". El giro copernicano se traduce en un recorte del tiempo invertido en escrolear en las aplicaciones de Meta, fundamentalmente en Instagram que, además de consumir tiempo y energía, inunda mi mente de multitud de planteamientos absurdos, no contrastados e inútiles, de consejos de salud, de psicología, de sociología, fomenta tendencias y genera confusión mental. Salir del universo algorítmico de las aplicaciones dominantes se convierte en un tratamiento de aplicación inmediata.
Me vienen a la cabeza los comportamientos de algunos de mis más allegados compinches -estoy pensando en los Mendizaleak Yolanda y Arantza-, que desde siempre han evitado usar las redes por temor al "espionaje" etcétera. Lo contradictorio es que sí las usan como "observadores anónimos", no alejando de esta manera los peligros de contaminación mental, por no hablar del consumo de atención. Aún así aplaud...

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9 Apuntes de un jueves 8
jueves, 08 de enero de 2026

He terminado a eso de las siete y media de la tarde la lectura de «La caza del carnero salvaje», de Murakami. Una experiencia enriquecedora y estimulante.



{reflexión}
Fumaba cannabis porque sentía que era la manera de ser el que está dentro; no conocía otra manera. Esta tarde he pensado que a lo mejor no hay manera, no la necesito.
Esto ha sucedido mientras disfruto de un directo de The Babe Rainbow

5:30. Arriba, que no hay que perder un minuto de vida -cosa harto imposible -. Indi reclama su tiempo sin contemplaciones; cepillado, sobre Sheba, pienso seco de sobremesa, apertura de puerta de terraza, visita al arenero, etc; tiempo de calidad. Yo ahí no escatimo interés ni esfuerzo, de hecho creo que es de lo más positivo del día, en cuanto a satisfacción personal me refiero.
6:00 a 8:00. PC en toda su esencia. Limpieza de entradas en mi propio usuario del WhatsApp, que lleva acumulando material desde hace semanas. Me pongo a ello y le meto meneo; inserto unas cuantas entradas variadas, tipo "historia" o "infotecno". Me tomo mi buena taza de café indonesio y visito por dos veces el retrete -ayer comimos garbanzos...-.
Y sesión de piernas con Maite: a tope. No tiene novedades. Confiesa que está haciendo de máster con su Jon, y que le protesta y no me extraña.
Seguido le doy meneo a la casa y... vacío la caja de las pesas para estudiar el estado de las ruedas rojas: dos andan bastante atascadas, por lo que se impone sustituir y para ello hay que visitar Leroy Merlín, no queda otra. Me disfrazo de caminante del asfalto y salgo. Hace frío pero voy con camiseta negra de manga larga, chaleco guay y en la mochila un polar azul claro; también guantes y gorra.
Sí, hace frío, pero me da igual, incluso me gusta.
{hasta aquí he escrito en el trayecto suburbano entre Santutxu y Barakaldo BEC}
Ha sido gozoso e intenso el rato del viaje en metro, unos veinte minutos, inmerso en la escritura, concentrado en el relato, sumido ...

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10 Haruki Murakami
WikiZ
jueves, 18 de diciembre de 2025

Haruki Murakami no le teme a la oscuridad


El autor, quien dio proyección mundial a la literatura japonesa, reflexiona sobre el envejecimiento y su lugar en el mundo de las letras.


Cuando Haruki Murakami se sienta a escribir, no tiene idea de lo que va a pasar.

Esta parece una confesión sorprendente para un novelista experimentado, sobre todo tratándose de un icono literario mundial que ha escrito más de 40 libros y vendido decenas de millones de ejemplares en decenas de idiomas. Y sin embargo, después de casi medio siglo de carrera, el proceso creativo de Murakami sigue siendo un misterio, incluso para él.

“No tengo ningún plan; solo escribo, y mientras escribo, pasan cosas extrañas de manera muy natural, muy automática”, explicó Murakami en diciembre durante una entrevista en Nueva York.

“Cada vez que escribo ficción, me adentro en otro mundo —tal vez se le pueda llamar subconsciente—, y en ese mundo puede pasar cualquier cosa”, continuó. “Veo muchas cosas ahí, y luego regreso a este mundo real para escribirlas”.

Murakami no se considera un prosista ni tampoco un narrador brillante. Para él, su única habilidad es su capacidad singular para viajar entre mundos y volver para contarlo.

“No creo ser precisamente un artista. Creo que soy un tipo normal”, dijo. “No soy un genio y no soy tan inteligente, pero puedo hacer eso; puedo descender a ese mundo”.

Murakami y yo nos reunimos en un cavernoso bar subterráneo de cócteles en un hotel de la zona de Midtown, en Manhattan, un escenario que se sentía extrañamente apropiado, dada su afinidad por las cuevas y los túneles, un motivo recurrente en su obra. A las 10 a. m., el lugar estaba inquietantemente vacío. Patrones geométricos de luz jugaban en la pared.

Vestido de modo informal con una sudadera con capucha y calzado deportivo, Murakami parecía estar en su elemento en medio de la penumbra. Estaba casi inmóvil en su asiento —a veces su mirada se desvia...

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© Zalberto | marzo - 2026