Ayer finalmente decidí que no me apetecía ir al monte con los restos de los Mendizaleak, ya que solo quedaban Jon y Yolanda, además de Raquel y yo. Además esta tarde tengo consulta con el dermatólogo a las 18:25 (ahora voy en el metro a ello). Así que el día se ha convertido en un remanso de paz, para gozo de la parejita. Raquel ha organizado una salida a Punta Galea, cogiendo metro hasta Bidezábal. El plan le ha salido redondo, ha disfrutado como una enana. Me no hace gracia que a estas alturas esté descubriendo las bondades de Algorta, en fin. Yo he vuelto al camino de Sani. Ayer olvidé devolver la llave del ascensor a Tachón, la que usa Patri, y me cuesta nada ir hasta allí y deshacer el entuerto. Es lo que he hecho. En Sani he aprovechado para coger un par de libros de Ortega y Gasset, que me mola el tipo mucho. El regreso a casa en metro para ocuparme de mis tareas hogareñas: compras en LIDL, agasajar al Señorito y cocinas acelgas y pechuga de pavo al Air Fryer; la pechuga de ha hecho con un lugar de honor en nuestros menús. Después apalanque y dibujos, y lecturas y música. A media tarde hemos desmontado el Portátil de Raquel, que se lo llevarán mañana los de Celeris, y en su hueco he colocado el AllinOne de mis amores; he dejado hace un rato a Raquel encendiendo el PC, a ver qué tal se encuentra.
Se ha suspendido la salida montañera a causa de el inesperado funeral en Retuerto a las cinco menos cuarto de la tarde. El monte previsto nos llevaba hasta más allá de una hora de automóvil y con la comida etcétera y el regreso a casa para cambiar de atuendo hacían complicada la gestión del tiempo, por lo que yo me he dado de baja del miércoles montañero, como he dicho. Por otro lado, Raquel había organizado su día para acudir a la central a retirar sus trastos, participar en la preparación del lunch de las chicas de Comercial, y libar y reír sin parar; otro argumento más para no viajar y disfrutar de la paz del hogar -además hay en mi cuerpo los restos del vino tinto y la resaca tiene un carácter señalado-. Todo se reduce a hacer el zángano, unas compras ligeras en el LIDL y salir a eso de las cuatro en dirección al garaje para pasar a recoger a Raquel, Arturo y MAG en la parada de autobús de la central... [Para atemperar el mal sabor de boca me he prodigado una buena ración de arroz basmati tres o cuatro delicias que me han dejado listo para la butaca y la somnolencia mañanera.] Las 16:00. Recojo a los compañeros y vamos al funeral. Allá que están los de siempre, igual que siempre pero más canosos y arrugados, todos menos yo, por supuesto. Poco que contar. Corrillos y chismorreos. Risas con Virgilio. Txerra y Amaia consternados y llorosos. Y poco más. Sobre las 17:30 reingresamos en el coche con un pasajero más: Virgilio. El camino de vuelta lo hago por Enécuri para ir dejando a cada cual en su lugar: a Virgilio en el Arnomendi; a MAG y Arturo en el Hotel Avenida. Antes de meter el coche se apea Raquel abrazada a su caja de recuerdos laborales. También antes de subir a casa compro tres latas de cerveza para Raquel, que parece ser que no ha tenido suficiente alcohol con el consumido en el lunch -y allí me tiene durante un rato bebiendo cerveza y soltando el clásico discurso borracheril del tipo "lo que me he reído, qué bien lo he pasado y qué majos son todos-....
Siguiendo la línea temporal de los tags es fácil percibir la secuencia de los hechos del día. De nuevo el día se presenta en un esplendor solar delicioso, incitante al paseo y el disfrute. Así que yo, cuando Maite cierra la conexión, me visto raudo y salgo a caminar por la orillita de mi ría preciosa. Camino hasta Deusto y allá me interno por el callejero en dirección al Mercadona; pero a mitad de trayecto y tras consultar la hora cambio el plan: me voy al Tyger a comprar artilugios de pintura y dibujo. Compro un surtido de rotuladores negros de diferentes grosores. Compro un muñeco articulado de madera útil para imaginar posturas. Compro tres lienzos pequeños, cuadrados, de 15 cm de lado. Compro 2 pequeñas libretas en las que volcar bocetos y garabatos. Con esa compra en la mochila me subo al metro para regresar cagando leches a casa; hay plan de coger el carrito nuevo de la compra para bajar al centro a llenarlo de cosas caras en La Oka, para que Raquel vacíe su cuenta de chequebonos telefónicos, que tiene como límite temporal el viernes de esta misma semana. Apurado de tiempo bajo al centro en metro, tirando de carrito de la compra. espero a Raquel en el bar de La Oka; ella sale de una clase de yoga a las 12. Juntos gastamos 150€. Vino. Legumbres. Panecillos. Ibéricos para congelar. Lentejas cocinadas para comer al mediodía. El regreso a casa se torna tortuoso... Dos potes en Ledesma, uno el Bar Ledesma y otro en el Artajo. Dos potes en el Polaco al salir del metro en el ascensor del Carmelo. Una botella a medias en casa antes de las lentejas. Y a partir de ese momento mi siguiente recuerdo es un despertar confuso en la butaca cuando Indi se tumba con estrépito sobre mis muslos, anochece y no sé en qué momento me quedé dormido; las cosas del alcohol, las cosas que mi deseo quiere eliminar de mi vida, y que voy cumpliendo a duras penas y con altibajos; en fin. Con los Mendizaleak, con los de Baraka -Patxi obviamente no-, hago plan de salida de miércole...
Hay situaciones en mi vida en las que tomar una elección produce en mí una rasgadura emocional, dolorosa y urticante. Hoy podía haberme visto sacudido por un dudar de esa calaña, teniendo que elegir entre hacer un miércoles mendizalero y uno de salida en pareja a vivir la ilusión sencilla de redecorar el hogar; salida de monte con los Mendizaleak, salida de IKEA con Raquel. En otros tiempos quizás la balanza se hubiera inclinado hacia donde las presiones sociales hacían oír su voz, y no hacia donde mis pies deseaban moverse. En estos días mi vida suspira por la tranquilidad del hogar, por las cosas sencillas del hogar, por el calor de hogar. En mi casa está Raquel, está Indi, estoy yo, no necesito nadie más; esto es así y por razones que se no entiendo me cuesta proclamarlo a voz en grito... Que se entere el mundo entero: quiero vivir en paz y no gastar mi tiempo en situaciones que no me interesan, que no me estimulan. Venga, que ya lo he dicho, y dicho queda. Hemos madrugado como últimamente, mucho. El madrugón ha tenido su momentito de sindiós, cuando Indi ha rugido de esa manera que ruge cuando se le viene a la boza un vómito, cuando ha vomitado babas. Hemos supuesto que algo le sentó mal ayer, que ya estaba un poco raro, quizás el jamón de Basarretxe, que venía con bastante grasa. No sé, el caso es que el resto del día ha estado normal, o casi, porque menudos mimos... Se limpian las babas del suelo y a seguir. Un rato de PC. Raquel un rato de yoga. Y poco antes de las diez hemos salido con destino IKEA. De camino al garaje hemos hecho un quiebro p¡¡¡ara ir a ver el local que quiere alquilar por un día Raquel para celebrar con sus íntimos su jubilosa prejubilación; está en la plaza del Hamilton; no había nadie y posponemos la visita a otra hora, cuando se supone que habrá alguien... IKEA. El objetivo fundamental es comprar un par de cosas; un módulo idéntico a los colgantes del salón para ampliar el almacenaje de libros; y una lámpara a pilas para colgar...
En la tele del dormitorio he sustituido el invento para enchufar y desenchufar que monté hace ya bastante, con la idea de tener una manera de hacer un reset Iberduero a la tele cuando se quedaba tonta, que era a menudo, lo he sustituido por una enchufe que se activa y desactiva a distancia, accionando un mando a distancia que sólo incorpora dos botones: ON y OFF. Un enchufe similar a los que instalamos para controlar las luminarias de la zona de estar y que tan satisfactorios resultaron. ¿Quién tuvo la idea? ¿A quién se le encendió la luz? Al chache, al menda lerenda, al nenebueno, a mí.
Ante la pregunta «¿qué es ... ?», los maestros zen reaccionan no pocas veces con golpes de bastón. Donde son impotentes las palabras, se usan también fuertes gritos.
Religión sin Dios
Hegel equipara el concepto central del budismo, la nada, simplemente con Dios
[ ... ] la nada y el no ser es lo último y supremo. Solo la nada tiene verdadera subsistencia, toda otra realidad, todo lo particular no tiene ninguna. Todo ha salido de la nada y todo vuelve a la nada.
Dios, él es lo infinito; yeso significa: Dios es la negación de todo lo particular.
«Un monje preguntó a Dongshan: ¿qué es Buda? Dongshan respondió: tres libras de cáñamo».
Ayer, hoy, es como es. En el cielo sale el sol y se pone la luna. Ante la ventana se alza la montaña en la lejanía y fluye el profundo río.
Lluvia de invierno un ratón corre sobre las cuerdas de la mandolina. BUSON
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Con esta ausencia de Dios el mundo se queda sin el fondo que le sirva de fundamento. El fundamento es el suelo para echar raíces y estar. La edad del mundo que se queda sin fundamento está suspendida en el abismo.
Todo lo que en el cielo y así bajo el cielo y con ello en la tierra brilla y florece, suena y emite aroma, sube y viene, pero también se va y cae, se queja y calla, y además palidece y oscurece. En esto familiar al hombre [ ... ] se aviene el desconocido, para permanecer allí protegido como el desconocido. Así el Dios desconocido aparece como el desconocido por la patencia del cielo. Este aparecer es la medida en la que se mide el hombre
Heidegger piensa la cosa igualmente desde el mundo. Según este filósofo, la esencia de la cosa consiste en hacer manifiesto el mundo. La cosa congrega, en ella se reflejan la tierra y el cielo, lo divino y lo mortal. La cosa «es» el mundo. Pero en Heidegger no cada cosa es capaz de hacer que aparezca el mundo. La coacción...
Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta. Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser 9Los paquebotes
miércoles, 28 de enero de 2026
Los paquebotes eran embarcaciones dedicadas al transporte de la correspondencia. También solían llevar pasajeros y otro tipo de carga, como caudales. El nombre deriva de la voz francesa paquebot y de la inglesa packet boat, muy utilizadas durante el siglo XVIII.
En España, habitualmente el término se usaba para referirse a una embarcación similar a un bergantín de dos palos con vela redonda. La fórmula requerida para hacer llegar a América las cartas desde la Península, y viceversa, debía unir rapidez, seguridad y capacidad, para la que las fragatas eran muy adecuadas y, de hecho, se usaron con mucha frecuencia. Realmente el correo fue transportado también en corbetas, goletas y saetías, entre otras.
Así, en 1764 se establece por primera vez un correo de mar periódico entre España y las Indias. Mensualmente salía un navío con todas las cartas dirigidas a Ultramar (América), desde el puerto de A Coruña hasta La Habana, y también el viaje de vuelta. El paquebote Cortés inauguró en noviembre de ese año la travesía de los correos marítimos. El capitán era Álvaro de Castro y el piloto Domingo de Velasco, a los que auxiliaban 16 hombres de tripulación. Aparte, iban embarcadas las personas designadas para ocuparse de las nuevas administraciones de Correos.
En 1767 la fragata-correo El Príncipe inaugura la línea de Buenos Aires. Con la Real Ordenanza del Correo Marítimo (1777) se reguló más este servicio, por lo que a principio de cada mes salían con destino a Nueva España, y los días quince de los meses de febrero, abril, junio, agosto, octubre y diciembre se dirigían hacia Buenos Aires y Perú.
En España, cuando las salidas de correo a América comenzaron a ser habituales, el estado se planteó construir paquebotes para ello, y para la «fábrica» de estos recurren a los astilleros del norte de España. Bilbao suministra inicialmente hasta ocho, que terminaron recibiendo nombres vinculados con los primeros españoles que llegaron al continente american...
De cuando en invierno la lluvia golpea en los cristales. Aquel que un día fue un muchacho temeroso ha dejado atrás el calor del hogar y en los puestos de los vendedores ambulantes del Arenal ha echado a volar su polvorienta memoria para que la mirada pudiera buscar tesoros en las apretadas filas de volúmenes diversos a precio de saldo, de un entonces de esa manera fue de donde quedaron en el macuto a cobijo del temporal unas páginas abigarradas en original nipón. 15€ y 12€. 1Q84 Libros 1 y 2, 1Q84 Libro 3. Haruki Murakami en su más expresiva esencia.
El proceso gripal, la contaminación vírica, la desagradable enfermedad, todo ello no mengua, profundiza en los síntomas y cansa. Esta mañana he consumido mi última píldora de Frenadol y necesito más, ahora no es momento de cortar el tratamiento, por lo que no me queda otra que ir una farmacia dominical a reponer existencias; a la vuelta de casa hay una que no cierra nunca, como suena, nunca; es una farmacia que su parte trasera es visible desde nuestra terraza. Raquel me pasa un WhatsApp para indicarme que compre también Fluimucil Forte 600; me gusta la idea, incluso estoy valorando la posibilidad de adquirir un surtido de misiles y minas antipersona... El tiempo está revuelto, en la tele hablan de nieve y lluvia a destajo. No veo con claridad qué tipo de atuendo es más adecuado; además estoy con la idea en la cabeza de aprovechar la salida boticaria para caminar un rato y así mover la sangre por todo el cuerpo. Calcetines nuevos Primark, pantalón campana, camiseta negra manga corta, sudadera de algodón, chaleco acolchado gris, y braga de lana, y guantes, y macutito AliExpress. Hecho un adán que salgo. Hecho un adán que inauguro el ascensor del LIDL, que me viene al pelo. En fin, farmacia XXL y ruta descendente hacia la zona de la Encarnación, por calles del barrio que jamás han hollado mis pies. Un deambular que sintoniza a la perfección con mi modo de deambular, sin rumbo pero con destino. Una vez dejo a ...