Tras entrenar con Maite salgo pitando a Sani, he quedado con Alber para hablar de lo suyo y de paso limpiar el horno... En Eroski hacemos compras. Limpiamos el horno, que por cierto nos queda impecable. Ambos dos hemos quedado a comer en el centro con nuestros respectivos acompañantes: él con Sergi y yo con Raquel, él en Ohana y yo en el Nicoleta de Jardines de Albia, los dos a las tres. Caminamos por la orilla de la ría y hablamos del tema Leire; lo desgranamos y retorcemos, pero apenas llegamos a ningún sitio; mejor así, mejor que las cosas maduren lentamente y que las emociones se disipen. Comida. Burrata, pizza cuatro estaciones y saquitos al pesto, y carpaccio de piña. Bien. En el restaurante al cogerme la reserva no pillaron bien mi nombre, me anotaron como «Loreto». El resto del día en casa, dormitando y viendo tele. |