2
|
11 Amaya, la capital del ducado de Cantabrialunes, 06 de noviembre de 2023  Probablemente uno de los sitios más extraños y atractivos de la España medieval sea un macizo montañoso ubicado en el extremo noroccidental de la provincia de Burgos, lindando ya casi con el norte de Palencia y el sur de Cantabria.
Un lugar llano del que parece emerger una rara masa orográfica de 1.377 metros de altitud, sita en el municipio burgalés de Sotresgudo, en cuya cima aún se pueden ver las maltrechas ruinas de una vieja ciudad llamada Amaya.
Fue la presunta capital del ducado de Cantabria y germen, en cierta forma, de la resistencia antiislámica que posteriormente derivaría en ese largo proceso denominado Reconquista.
Ese cerro, muy fotogénico por cierto, se denomina Peña Amaya y domina sobre todo el entorno, la Tierra de Campos. Se trata de un sinclinal calizo encuadrado en el Geoparque de las Loras y rodeado de páramos al que se puede subir por una pista de unos diez kilómetros de longitud que parte del vecino pueblo de Amaya -el moderno- hasta un aparcamiento que da acceso a los restos arqueológicos, aunque también es posible llegar por un sendero desde Puentes de Amaya, una localidad cercana abandonada. El yacimiento se extiende por cuarenta y dos hectáreas.
Amaya estuvo habitada desde la prehistoria, probablemente desde el período del vaso campaniforme. Ahora bien, los restos más antiguos de una ocupación estable (una espada, un hacha y fragmentos de cerámica) corresponden a la etapa final de la Edad del Bronce, hacia el siglo X a.C., evidenciando la existencia de un castro (poblado fortificado) prerromano.
De hecho, Amaya es una palabra de etimología indoeuropea que significa algo así como ciudad madre, es decir, capital.
Sin embargo, aunque seguía existiendo en la Edad del Hierro (etapa de la que también se han encontrado piezas, como fíbulas y monedas acuñadas en Segóbriga, en la actual provincia de Cuenca), no debía tener aún importancia considerable, pues apenas aparece nombrada en las fuentes clásicas fre... leer más | #meta - #historia - #visigodos - #oppidum - #yacimiwento - #paravisitar - #cantabria
12 Berwick: Un inglés en la historia de España del siglo XVIIImiércoles, 23 de agosto de 2023  James Fitz-James Stuart, duque de Berwick, de Fitz-James y de Liria y Jérica (Moulins, Francia; 21 de agosto de 1670-Philippsburg, Wurtemberg; 12 de junio de 1734) fue un militar anglo-francés, hijo ilegítimo del rey Jacobo II de Inglaterra e Irlanda y VII de Escocia y de Arabella Churchill, hermana del duque de Marlborough. En Inglaterra fue I duque de Berwick, barón de Bosworth y conde de Tinmouth, en Francia I duque de Fitz-James, y en España I duque de Liria y Jérica y caballero de la Orden del Toisón de Oro.
Orígenes y familia James Fitz-James nació en Moulins, Francia. Era hijo ilegítimo del futuro rey Jacobo II de Inglaterra e Irlanda y VII de Escocia, entonces duque de York, y de Arabella Churchill, hermana del duque de Marlborough. Su padre era católico y puso especial hincapié en que su hijo recibiera una educación católica en Francia. En 1684 regresó a Inglaterra durante un breve periodo y posteriormente volvió a Francia para cursar estudios en el colegio jesuita de La Flèche.1
En 1685 su padre accede al trono británico. Fitz-James, que se encontraba en París, se decidió por la carrera militar. Entró al servicio de Carlos V, duque de Lorena, y en 1686 participó en el asedio y asalto a Buda (Hungría), que estaba ocupada por los otomanos.1
En el invierno de 1686 Fitz-James regresó a Inglaterra. Recibió el título de duque de Berwick de manos de su padre en 1687, así como los de par de Inglaterra, barón de Bosworth y conde de Tinmouth.2 Después volvió a Hungría y combatió en la batalla de Mohács.
Retornó posteriormente a Inglaterra y fue nombrado gobernador de Portsmouth. El rey Jacobo nombró a Fitz-James caballero de la Liga, pero debido a la invasión de Guillermo de Orange en 1688, la imposición efectiva del título nunca tuvo lugar. En 1688 Jacobo fue derrocado, convirtiéndose en el último monarca católico de Gran Bretaña, y Fitz-James se exilió con él a Francia.1
En 1689 Fitz-James tomó parte... leer más | #meta - #historia - #españa - #inglaterra - #XVIII
13 Elogio de la ociosidad, por Bertrand Russelljueves, 13 de octubre de 2022  I
Como la mayoría de mi generación, me crié con el dicho “Satanás encuentra algún mal que las manos ociosas puedan hacer”. Como fui un niño sumamente virtuoso, creí todo lo que me dijeron y adquirí una conciencia que me ha mantenido trabajando duro hasta el momento presente. Pero aunque mi conciencia ha controlado mis acciones, mis opiniones han sufrido una revolución. Creo que se trabaja demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es virtuoso causa un daño inmenso y que lo que se debe predicar en los países industriales modernos es muy diferente de lo que siempre se ha predicado. Todo el mundo conoce la historia del viajero en Nápoles que vio a doce mendigos tumbados al sol (era antes de los días de Mussolini) y ofreció una lira al más perezoso de ellos. Once de ellos se levantaron de un salto para reclamarla, así que se la dio al duodécimo. Este viajero estaba en lo cierto. Pero en los países que no disfrutan del sol mediterráneo la ociosidad es más difícil, y se necesitará una gran propaganda pública para inaugurarla. Espero que después de leer las siguientes páginas, los dirigentes de la YMCA inicien una campaña para inducir a los jóvenes de bien a no hacer nada. Si es así, no habré vivido en vano.
Antes de presentar mis propios argumentos en favor de la pereza, debo deshacerme de uno que no puedo aceptar. Siempre que una persona que ya tiene lo suficiente para vivir se propone dedicarse a algún trabajo cotidiano, como la enseñanza escolar o la mecanografía, se le dice que esa conducta quita el pan de la boca de los demás y, por lo tanto, es perversa. Si este argumento fuera válido, sólo sería necesario que todos fuéramos ociosos para que todos tuviéramos la boca llena de pan. Lo que olvidan quienes dicen esas cosas es que un hombre suele gastar lo que gana, y al gastarlo da empleo. Mientras un hombre gasta sus ingresos, pone tanto pan en la boca de los demás al gastarlo como el que les quita a los demás al ganarlo. El verdadero villano... leer más | #filosofia - #filosofo - #bertrandrussell - #pereza - #ociosidad - #aburrimiento
14 Rafael de Echagüensábado, 27 de agosto de 2022  Rafael Echagüe y Bermingham, I conde de Serrallo (San Sebastián, 15 de febrero de 1815-Madrid, 23 de noviembre de 1887), fue un noble, militar y político español que desempeñó diversos cargos públicos de importancia.
Fue hijo de Joaquín Echagüe y Barbería, de la nobleza vasca, y de su esposa María Josefa Bermingham Measher, hija de emigrantes irlandeses. Comenzó su carrera militar participando en la Primera Guerra Carlista con los chapelgorris de Guipúzcoa que defendían el partido de la reina Isabel II; fue ayudante de campo del general O´Donnell y posteriormente coronel de infantería. En 1854 tomó parte en la Vicalvarada.
Fue elegido diputado por Huelva en 1854 y por Córdoba en 1858. Ese mismo año fue nombrado capitán general de Valencia. Tomó parte en la guerra de África de 1859-1860 con el empleo de mariscal de campo; desempeñó el cargo de gobernador de Puerto Rico entre 1860 y 1862, y de Filipinas entre 1862 y 1865; a su regreso a España ocupó el puesto de capitán general de Cataluña durante un breve periodo en 1865.
En fecha desconocida de 1871 Amadeo I de España le concedió el título de I conde de Serrallo en reconocimiento por sus servicios, y en 1876, el rey Alfonso XII concedió la Grandeza de España, unida al título de conde de Serrallo. En 1872 fue elegido senador por la provincia de Puerto Rico y en 1876 por la de Guipúzcoa; al año siguiente se le concedió el puesto de senador vitalicio. | #meta - #historia - #españa - #sigloXIX
15 Los Jázarosmiércoles, 06 de abril de 2022  | Los jázaros o jazares (en hebreo, singular «kuzarí» כוזרי, plural «kuzarim» כוזרים; en árabe, singular خزري, jazari; plural, خزر, jazar; en turco, hazarlar, en singular, «hazar»; en griego, χαζαροι; en ruso, xазары; en tártaro, singular Xäzär, plural Xäzärlär; en persa, singular «xazar» خزر, plural «xazarhâ» خزرها; en latín, gazari o cosri) fueron un pueblo túrquico procedente de Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).
En el siglo vii, los jázaros fundaron un kanato independiente, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Cáucaso Norte a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia...) y Crimea.
Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio romano de Oriente contra el Imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental. A finales del siglo x, su poder declinaría frente al de la Rus de Kiev, siendo su imperio absorbido por los emergentes estados eslavos, posteriormente emigraron hacia Europa donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo xiv las epidemias de peste y las invasiones mongolas los disiparon.
Orígenes y prehistoria
Los orígenes de los jázaros son inciertos. Tras la conversión... leer más | #primermilenio - #jazaros - #caucaso
16 Poemas sin tinieblas * Jesús Vidal Gallaga *sábado, 23 de octubre de 2021 PROLEGÓMENO (a modo de autoapoyo).
Si me preguntaran qué es poesía, abierta y sinceramente respondería que no lo sé, o, como mucho, y convencido de no alterar acertados aforismos de otros poetas, diría que es imaginación, quedándome, posiblemente, tan fresco. Confesado lo cual, no anida mi ánimo intenciones de definir las licencias de los últimos modernismos, sino la poesía nacida de mi inexperta pluma. Muchos son los que consideran Obra Magna al poema que consta de seiscientos, ochocientos, mil e incluso más versos o versículos. Todo razonamiento es respetable, pero también discutible. Por significarme de alguna manera, me revelo ante el popular “Ande o no ande, caballo grande” nada más lejos de pretender con ello minimizar la magnificencia a que tal o cual poema es acreedor, antes al contrario. No obstante, permítaseme dudar en cuanto a lo acertado de su amplitud. Sabemos, la mayoría por experiencia, que, transcurridos los doscientos o trescientos primeros versos, va decayendo nuestra avidez de lectura - cuando no susceptibles de provocar fatiga- así llegamos, si no al tedio, sí al aburrimiento, y cuando ya imposibilitados de proseguir nos lo saltamos hasta sus cuatro o cinco últimas líneas, leyendo éstas por la simple curiosidad de saber en qué o cómo termina la supuesta Obra Magna. Lo peor de todo, diría el filósofo, es que apenas damos mérito a su autor. Consecuente con lo ya escrito –principalidad por la que motivo el presente ensayo-, mis poesías, al menos las de este libro, son, intencionadamente, cortas; intencionadamente dispares unas de otras en rima, metro, cadencia, contenido…, e intencionadamente exentas de ornamento retórico y ajustadas, lo más posible, al orden sintáctico del idioma en que pensamos, hablamos y escribimos. Así, pues, y siendo más conciso, estos poemas nacidos de mi pluma en diversas épocas, los aporto en el presente libro con la intención de que conformen una miscelánea. O lo que es lo mismo: dispares entre sí sus respet... leer más | #jesus - #vidal - #jesusvidalgallaga - #joshua
17 Los catalanesviernes, 29 de mayo de 2020 En 1873 Stendhal escribió:
"Cabe señalar que en Barcelona predican la virtud más pura, el beneficio general y que a la vez quieren tener un privilegio: una contradicción divertida. El caso de los catalanes me parece el caso de los maestro de forja franceses. Estos señores quieren leyes justas, a excepción de la ley de aduana, que se debe hacer a su gusto. Los catalanes piden que todo español que hace uso de telas de algodón pague cuatro francos al año, por el solo hecho de existir Cataluña. Por ejemplo, es necesario que el español de Granada, de La Coruña o de Málaga no compre los productos británicos de algodón, que son excelentes y que cuestan un franco la unidad, pero que utilice los productos de algodón de Cataluña, muy inferiores, y que cuestan tres francos la unidad. Con esta excepción, esta gente son de fondo republicano y grandes admiradores del Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau. Dicen amar lo que es útil y odiar la injusticia que beneficia a unos pocos. Es decir, están hartos de los privilegios de una clase noble que no tienen, pero quieren seguir disfrutando de los privilegios comerciales que con su influencia lograron extorsionar hace tiempo a la monarquía absoluta. Los catalanes son liberales como el poeta Alfieri, que era conde y detestaba los reyes, pero consideraba sagrados los privilegios de la nobleza."
Y más cerca a casa:
“Los castellanos llevan 400 años gobernando y nosotros lo único que hacemos es llorar y decir disparates. El arte de gobernar consiste en gobernar, no en gritar cosas que después no podrán cumplirse. Los catalanes perdemos siempre porque no tenemos rigor y creemos que nuestras ilusiones son realidades”. (Josep Tarradellas, 1982) | #cataluña - #stendhal
|