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1 1749, el año de la Gran Redada de gitanos miércoles, 17 de enero de 2024  | Raúl Quinto novela en ‘Martinete de Rey Sombra’ uno de los episodios más olvidados y vergonzosos de nuestra historia.
Locura, soledad y muerte son los parámetros por los que se mueve esta historia. Un relato que nos habla del brillo negro del poder y la gloria (y de sus consecuencias). El escritor Raul Quinto, quien ya nos había sorprendido con La canción de NOF4 (Jelyll & Jill, 2021), vuelve ahora con una novela donde recupera las huellas semiborradas de un episodio lleno de sombras y olvido, y uno de los momentos más vergonzosos de nuestra historia: la mayor redada contra la población gitana de toda la negra historia de los gitanos de Europa, sucedida el 30 de julio de 1749 y que supuso el encarcelamiento de unos 9.000 gitanos (2.000 en la primera noche y 7.000 durante el mes que le sigue). Un proyecto ideado por el Marqués de la Ensenada y que contaba con la aquiescencia de Fernando VI, «el rey por fin español» y destinado a renovar la grandeza perdida de España, convencido de que «la paz sigue siendo el camino más seguro para poder ganar la guerra» y con la venia vaticana de Benedicto XIV, «el amigo de la sabiduría, las universidades y la razón ilustrada».
En capítulos vertiginosos y zigzagueantes, con una voz profética, mayestática y oracular hilvana Raul Quinto una prosa hipnótica que nos conduce, como la música del infierno, al desastre. Así, Martinete del Rey Sombra, que acaba de recibir el premio Cálamo, no solo nos habla de ese hecho negro en nuestra historia, la Gran Redada, sino que traza una historia del pueblo gitano y, al tiempo, sigue las andanzas vitales de Fernando VI, su reinado y su vida en la corte. Con ello, Quinto establece nexos con el pasado y la historia remota no solo de España, sino del pueblo gitano, y los ecos de todo ello los puede reconocer el lector actual en el presente: nepotismo, racismo, incompetencia, chapucería, locura y ambición, y las terribles consecuencias de la ceguera que conlleva la búsqueda insensata del di... leer más | #meta - #historia - #españa - #gitano
2 Amaya, la capital del ducado de Cantabrialunes, 06 de noviembre de 2023  Probablemente uno de los sitios más extraños y atractivos de la España medieval sea un macizo montañoso ubicado en el extremo noroccidental de la provincia de Burgos, lindando ya casi con el norte de Palencia y el sur de Cantabria.
Un lugar llano del que parece emerger una rara masa orográfica de 1.377 metros de altitud, sita en el municipio burgalés de Sotresgudo, en cuya cima aún se pueden ver las maltrechas ruinas de una vieja ciudad llamada Amaya.
Fue la presunta capital del ducado de Cantabria y germen, en cierta forma, de la resistencia antiislámica que posteriormente derivaría en ese largo proceso denominado Reconquista.
Ese cerro, muy fotogénico por cierto, se denomina Peña Amaya y domina sobre todo el entorno, la Tierra de Campos. Se trata de un sinclinal calizo encuadrado en el Geoparque de las Loras y rodeado de páramos al que se puede subir por una pista de unos diez kilómetros de longitud que parte del vecino pueblo de Amaya -el moderno- hasta un aparcamiento que da acceso a los restos arqueológicos, aunque también es posible llegar por un sendero desde Puentes de Amaya, una localidad cercana abandonada. El yacimiento se extiende por cuarenta y dos hectáreas.
Amaya estuvo habitada desde la prehistoria, probablemente desde el período del vaso campaniforme. Ahora bien, los restos más antiguos de una ocupación estable (una espada, un hacha y fragmentos de cerámica) corresponden a la etapa final de la Edad del Bronce, hacia el siglo X a.C., evidenciando la existencia de un castro (poblado fortificado) prerromano.
De hecho, Amaya es una palabra de etimología indoeuropea que significa algo así como ciudad madre, es decir, capital.
Sin embargo, aunque seguía existiendo en la Edad del Hierro (etapa de la que también se han encontrado piezas, como fíbulas y monedas acuñadas en Segóbriga, en la actual provincia de Cuenca), no debía tener aún importancia considerable, pues apenas aparece nombrada en las fuentes clásicas fre... leer más | #meta - #historia - #visigodos - #oppidum - #yacimiwento - #paravisitar - #cantabria
3 Álvar Núñez Cabeza de Vacalunes, 01 de febrero de 2021  Álvar Núñez Cabeza de Vaca (Jerez de la Frontera, 1492/14951 - probablemente Valladolid, 1556/15593) fue un explorador y conquistador español. En 1527 participó en la expedición del gobernador Pánfilo de Narváez, que recorrió las costas de Florida, Alabama, Misisipi y Luisiana. La expedición se dispersó por las corrientes de la desembocadura de un gran río y Álvar naufragó en Texas en 1528. Tras convivir con los indígenas durante seis años, pasó por Nuevo México y Arizona, hasta llegar a México en 1536. Regresó a España en 1537. En 1540 partió a Sudamérica para gobernar el Río de la Plata y el Paraguay. El centro de su gobierno estuvo en Asunción. En este viaje descubrió las cataratas del Iguazú. Se dedicó a «pacificar» a las tribus indígenas del territorio y a buscar un camino hacia el Perú. Fue objeto de un motín en 1544 y fue llevado arrestado a España, donde estuvo pleiteando en el Consejo de Indias hasta la década de 1550.
Origen del apellido "Cabeza de Vaca"
En 1212, durante la Reconquista, las tropas cristianas avanzaron por Sierra Morena hasta el Castillo de Castro Ferral. Un pastor, Martín Alhaja, se ofreció a guiarles por tierras musulmanas hasta un valle. Comisionaron a Diego López II de Haro y García Romeu para acompañar al pastor, que les dijo que encontrarían un cráneo de vaca que habían devorado los lobos, como así fue. Las tropas decidieron tomar ese camino y el rey Alfonso VIII de Castilla concedió a este guía un escudo heráldico con siete jaqueles rojos en campo de oro y una orla con seis cabezas de vaca blanca en campo de azur. Posteriormente tuvo lugar la Batalla de las Navas de Tolosa.
El pastor fue llamado "El de la Cabeza de Vaca", conservando sus descendientes el apellido "Cabeza de Vaca". El entonces arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, escribió esta historia, que fue narrada también en el siglo XVI por el historiador Gonzalo Fernández de Oviedo. | #españa - #imperio - #america - #conquistador - #biografia
4 ranulfo romomartes, 31 de enero de 2017  | Ranulfo Romo estuvo en España con motivo del XV Congreso de la Sociedad Española de Neurociencias, celebrado en Oviedo del 25 al 27 de septiembre. Investigador del Instituto de Fisiología Celular de l Universidad Autónoma de México (UNAM) y miembro del Colegio Nacional de Mexico, su trabajo se centra en comprender qué hay detrás de la toma de una decisión. “Probablemente tomar una decisión es el mecanismo cumbre de nuestro cerebro. Y dado que no tenemos acceso directo a los procesos finos de la maquinaria cerebral, tenemos que generar modelos experimentales, en mi caso utilizando primates, que en la escala sensorial, motora y de memoria a corto plazo tienen un cerebro muy parecido al nuestro. En monos entrenados para tomar decisiones, como evaluar opciones o información sensorial, podemos estudiar directamente las neuronas involucradas en esta función. Lo bonito de esto es que detrás de una decisión perceptual podemos estudiar mecanismos muy básicos aún no bien conocidos, como por ejemplo cómo se representa la información del mundo externo en nuestro cerebro. Por ejemplo, cuando vemos una cara, ¿se ve en el cerebro?, o ¿qué representación hay en el cerebro auditivo cuando oímos una voz? Y lo que hemos visto es que hay una copia cerebral, neuronal, muy dinámica, de lo que ocurre en el mundo externo. El mundo que percibimos tiene una representación física en la actividad de nuestras neuronas. | #entrevista
5 Finde en Oviedoviernes, 13 de febrero de 2015  Los datos se han perdido, pero los sentimientos y los recuerdos no. | #oviedo - #iglesia - #romanico
6 Castro de La Muela de Dullasábado, 27 de marzo de 2021  | Identificado como castro prerromano por Guerra (1973). La presencia de restos de un derrumbe de muralla al pie del cantil de la entrada de la Puerta de Quintanilla y de escasos fragmentos de cerámica a mano de la Edad del Hierro en el interior del páramo, además de las estructuras tumuliformes y molinos circulares encontrados en las mismas apuntarían en este sentido. Sin embargo, la ocupación de la Edad del Hierro II no parece haber sido intensa ni comparable a la de los grandes oppida de los cántabros meridionales atacados en su mayoría por el ejército romano durante las Guerras Cántabras (La Ulaña, Bernorio, Ornedo-Sta. Marina, La Loma o Las Rabas). La escasez de materiales cerámicos y de otro tipo sugiere que Peña Dulla no tuvo una intensa ocupación prerromana como correspondería a un asentamiento tipo oppidum, sino que se trataría de una fortaleza natural que por sus excepcionales condiciones defensivas fue ocupada y fortificada por los cántabros durante el mismo Bellum Cantabricum para hacer frente al ejército romano. Otras estructuras arqueológicas existentes en la mesa de estructuras tumuliformes más próximas a la entrada, como un alineamiento rectilíneo tipo agger pudieran estar relacionados con una ocupación posterior del lugar por una guarnición romana.
Hacia el 20 o el 19 aC, el ejército romano montó un dispositivo de asedio en toda regla a este enclave. El cerco presumiblemente tuvo que discurrir aprovechando el borde de los cantiles de ambos cañones situados frente al páramo cercado, lo que supone una circunvalación de unos 6’8 km. siguiendo los cañones del Canal del Dulla y del Canal de Campo de la Corza para aislar al enemigo, y a ese dispositivo habría que añadir al menos otros cuatro kilómetros de circunvalación que cerrasen por el oeste los llanos situados al pie de los cantiles de El Paño, ya en Valdeporres. Todo este dispositivo estaba controlado desde dos campamentos romanos situados en los extremos norte y sur de la mesa de Dul... leer más | #dulla - #pueblo - #castro - #oppidum - #lamuela
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