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151 Heráclito de Éfeso
viernes, 06 de mayo de 2022

«Si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando llegue», dijo Heráclito de Éfeso.


Heráclito de Éfeso (en griego antiguo: Ἡράκλειτος ὁ Ἐφέσιος Herákleitos ho Ephésios; Éfeso, c. 535 a. C.-Éfeso, c. 480 a. C.), fue un filósofo griego presocrático nativo de Éfeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor (en la actual Turquía y luego parte del Imperio persa).

La principal fuente de su vida nos llega a través de Diógenes Laercio. Nació en el seno de una familia aristócrata, pero evitó su pudiente vida convirtiéndose en un filósofo ermitaño autodidacta. La obra de Heráclito es completamente aforística y se le atribuye un libro titulado Sobre la naturaleza (περὶ φύσεως). Como los demás filósofos griegos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportes gracias a testimonios posteriores. Estos fueron recopilados por Hermann Diels y Walther Kranz en la obra Die Fragmente der Vorsokratiker bajo la numeración Diels-Kranz.

Fue conocido también como El Oscuro de Éfeso y El Adivinador​ debido a la naturaleza oracular y paradójica de su filosofía, y El filósofo llorón​ (en contraste con Demócrito, "el filósofo risueño"), debido a una supuesta personalidad melancólica y tristona. No obstante, respecto a este último epíteto, Geoffrey Stephen Kirk y John Earle Raven han señalado que se basa en juicios "totalmente triviales" que provienen en primer lugar, de referencias burlescas a la idea heraclítea de que todo fluye como el río, y en segundo lugar, a un error de traducción a Teofrasto. Este último se refirió a Heráclito utilizando la palabra μελαγχολία con el sentido de "impulsividad" y no de "melancolía", significado que posteriormente adquirió, confundiendo a Diógenes Laercio, y l...

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#meta - #filosofia - #frase - #grecia - #clasica

152 Cotidianeidad en miércoles
miércoles, 27 de abril de 2022

He vivido un día con alguna especificad. La novedad ha estado en la sutil angustia que me ha invadido a consecuencia de abrir el melón de la próxima jubilación. Sí. Ha sido iniciar contactos con CC.OO. para preparar el papeleo de la jubilación y comenzar a darle vueltas al meollo que tendré que afrontar por la drástica disminución de mis ingresos a partir de ese momento vital, esperado y levemente temido.
Ya sé que los asuntos de dineros tienen la capacidad de dominar mi pensamiento, produciéndome sudores y malestares físicos variados. Veo venir una temporada en la que me autoasediaré con angustias y temores, una temporada plagada de pérdidas del control mental en la que me veré forzado a poner toda mi experiencia de la vida al servicio de mí mismo.
En fin, la jubilación, la merma, la inquietud.
Ya se sabe que los acontecimientos del futuro siempre siempre siempre nos sorprenden. Así que lo mejor es tranquilizarse y prepararse para esperar.

Otro tema de ayer. César. Mi quinta visita estuvo marcada por el parloteo incesante al que le sometí; no sé la razón, pero me pasa a veces: quito el filtro y hablo sin pausa... hasta que me digo «basta» a mí mismo; ayer me lo dije al abandonar la consulta.
De esta «cualidad» mía me siento incluso un pelín orgulloso. Jejeje.
Al regresar al barrio tras la visita cesariana me desvié al Piérolas a tomar algo con Raquel, que me estaba esperando. Ella volvía también de la consulta anual con su ginecólogo; sin novedad es lo mejor que se puede esperar, como así fue.
Y a casa a preparar la comida. Tocaba menú sencillo: bacalao rebozado y arroz basmati. Muy saludable y digestivo.
Y apalanque.
Unas acelgas para cenar y a la cama a continuar viendo la serie de los últimos días: True Story. La serie del cómico negro famoso y multirrico que se ve envuelto en un cristo descomunal por culpa de su hermano mayor parásito (Wesley Snipe). Bien, emocionante, visible, y corta, pocos capítulos.
Y Joshua...

Not...

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#serie - #truestory - #ginecologo - #joshua

153 Más de lo mismo?
jueves, 07 de abril de 2022

Yo no lo quiero, lo juro.
Yo quisiera que las cosas fueran de otra manera, pero lo que yo quiero no se corresponde con la realidad de los hechos.
A mí me gustaría que todo fuera mucho más fluido y que las personas empatizaran francamente, sin engaños ni disimulos; pero no suele ser así, no en alguno de los que me «rodean», no.
Hoy Joshua se ha presentado en casa y parecía que no hubieran pasado las semanas, los meses. Volvía a presentarse ante nosotros el rapsoda de los cojones, el altivo catedrático de las pelotas, el number one de nada. Venía pontificando, venía incordiando, venía pinchando al azar, venía y no quería marchar.
Yo no quería hacerlo, pero lo he hecho: he mostrado mi cara más hosca, mi yo intransigente ha tomado la escena y he saltado a la yugular de sus tontas palabras, le he dado caña. Han sido varias las veces que le he mandado a la mierda, como suena, «A la Mierda» con mayúsculas. Yo no quería, pero no he podido evitarlo, o evitarme. Y a Joshua nada de esto le ha parecido bien; se ha disgustado bastante y era previsible. Cuando salía a regañadientes por el pasillo camino de la puerta, refunfuñaba, pero yo no he sabido lo que decía: no podía yo escuchar, mis orejas estaban protegidas con mis maravillosos auriculares nuevos, los de a 1€ de AliExpress, y no he escuchado sus argumentos furiosos. Justo ha llegado Ima y ella más tarde me ha explicado que iba lanzando fulgurantes lamentos «Que soy un viejo, que hay que respetarme»... otro clásico de la poesía medieval.
Y ya digo, yo no quería que la situación desembocara en tragicomedia o en melodrama o en mierda puta. No quería que pasara así, pero así ha pasado.
Y Raquel? Raquel sufriendo, sintiendo la impotencia, no sabiendo si llorar o cabrearse, no viendo una salida -yo tampoco la veo-, atascada entre sus deseos y las realidades, chocando de frente contra el muro de la incapacidad del poeta para hablar en prosa, o, más bien, para escuchar en prosa, o en verso, que da lo mismo, pero ...

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#joshua

154 Irati y Rubén
miércoles, 06 de abril de 2022

Irati y Rubén. Palabras para recordar un miércoles de abril.
Hace frío. Los andamios todavía ondean fuera, donde las ventanas muestran el polvo de las viejas calimas y el desastre que avanza hacia nuestras adormecidas entrañas. Las posibilidades sí existen; pero a quién le importa esto, mejor dejarlo ir. Cierto, conocer el buen camino no es la solución que buscamos. Cierto, el conocimiento no es la salvación. O quizás sea que la salvación es una idea insensata, un fin para el que no son necesarios los medios que nos promocionan los maestros del fin del mundo. Que se derrumbe el edificio que tan torpemente hemos construido puede que no sea sino el principio de algo que no sabemos concebir.
La reacción ante el peligro varía en función de la distancia; es una de las leyes que Newton dejó en esbozo, quizás porque no daba con las variables y las constantes. En estos tiempos que me está tocando vivir es fácil percibir que la teoría está ahí, palpitando con fuerza, como queriendo romper el huevo de la ignorancia. No saber no es garantía de nada; maravilloso argumento que sirve para una cosa y para la contraria.
Yo confieso que estas noches de vigilia, cuando me sumerjo bajo las sábanas y busco argumentos dulces que me inspiren un buen dormir, cuando dejo libertad a mis pensamientos para encender mundos que no conocen la moral ni los infinitos caminos que van desde el bien hasta el mal, estas noches me dejo llevar a un escenario azotado por la guerra, la verdadera, la que mata y la que te deja seco, la que te mata de hambre y de sed, la guerra que te retuerce el cuello y termina con toda tu provisión de lágrimas, la que anula las palabras y olvida y paraliza.
En ese escenario, me pregunto, cuál pudiera ser mi papel, cómo me movería, hacia dónde. A bote pronto, mi voz interior, la que no calla nunca, me dice «huye, sobrevive»; recuerdo haber estado en una tesitura muy remotamente lejana un día de febrero, acurrucado sobre una litera junto a un tipo de Guadalajara,...

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#guerra

155 John Mearsheimer
domingo, 03 de abril de 2022

Rusia, la OTAN y el club de los realistas

John J. Mearsheimer es profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, y un conocido teórico de relaciones internacionales. En cierto sentido, es considerado como miembro de la escuela neorealista en relaciones internacionales.

Nacimiento: 14 de diciembre de 1947 (edad 74 años), Nueva York, Nueva York, Estados Unidos


No pasa por su época de mayor popularidad, pero el club de los realistas sigue haciéndose oír en entrevistas y artículos. Su tesis principal es que Estados Unidos, al frente de la OTAN, se dejó llevar por la borrachera de victoria de los años 90 y acabó plantándose en el umbral de Rusia, que solo había bajado la guardia provisionalmente. El peligro estaba claro: algún día Moscú se pondría en pie y recuperaría su espacio, si era necesario, mediante la fuerza. Europa sufriría, y los realistas podrían señalar con el dedo la arrogancia de Washington y espetar: ¡os lo advertimos!

Y la verdad es que lo hicieron. La hemeroteca es terca, y Youtube aún más. Esto decía el politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, en 2015: «Occidente está encandilando a Ucrania con sus cantos de sirena y el resultado final es que Ucrania va a quedar destrozada. Lo que estamos haciendo, de hecho, es animando a ese resultado». Mearsheimer se refería a las seductoras ofertas que Washington susurraba al oído de Kyiv: sobre todo, la promesa de entrar en la Alianza, precedida por acuerdos de colaboración y por envíos de armas e instructores.

Desde el otro lado del espectro político, Noam Chomsky, también en 2015, hacía la misma profecía: «La idea de que Ucrania pueda unirse a una alianza militar occidental sería bastante inaceptable para cualquier líder ruso», declaró. Este proyecto «no protege a Ucrania, sino que amenaza a Ucrania con una gran guerra».

Lo interesante del club de los realistas es que incluye a fríos halcones de la derecha, como Henry Kissinger o...

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#politica - #OTAN - #EEUU - #rusia - #ucrania - #guerra

156 Preta
martes, 29 de marzo de 2022

La palabra sánscrita preta deriva de pra-ita, literalmente [alguien que se ha ido]. Originalmente se refería a los espíritus de los muertos. Más tarde en la época puránica y budista, el término quedó confinado a un tipo de espíritu malvado e infeliz.

Los seis reinos del samsara (sánscrito: gati; tibetano: 'gro tuba; chino: qu; japonés: shu) también llamados seis reinos de existencia o seis reinos del renacimiento, según la cosmovisión budista, son las formas de existencia o destinos que conforman el ciclo de la existencia (samsara), en las cuales renacen los seres sintientes en tanto no se hayan liberado y alcanzado la iluminación (nirvana).

Los seis reinos de existencia son:​

  1. Reino de los Deva, el reino de los dioses, dotados de felicidad y orgullo. Asociado al color blanco.
  2. Reino de los Asura, el reino de los "semidioses" o "demonios" que son caracterizados por su ansias de poder. Asociado al color verde.
  3. Reino humanos, también conocido como Reino Manuṣya, está basado en el deseo y apego, pasión y duda. Asociado al color amarillo.
  4. Reino animal, o Tiryag-yoni, determinados por la estupidez, y el dejarse llevar por los instintos naturales. Asociado al color azul.
  5. Reino de los Pretas, o reino de los espíritus hambrientos, estado de ser posesivo, avaricia, y envidia. Asociado al color rojo.
  6. Reino de los Narakas (o reino de los nirayas), equivalente al infierno, el reino del sufrimiento, ira y maldad pura. Asociado al color gris.

#meta - #lectura - #tiemposdearrozysal

157 Sí, la historia ha terminado
domingo, 20 de marzo de 2022

Los críticos son gente con halitosis en el cerebro. La frase pertenece a un conocido músico brasileño, pero seguro que le pasará muchas veces por la cabeza a Francis Fukuyama. Autor de uno de los libros más influyentes de la post-Guerra Fría, el académico norteamericano se convierte en piñata de uso común siempre que brota violencia de larga escala en algún lugar del planeta.

La razón es simple: en un artículo publicado en 1989 en la revista The National Interest, tres años más tarde convertido en libro titulado El fin de la historia y el último hombre, Fukuyama sentenció el término de la historia. Es cierto que los veredictos grandilocuentes suelen llevar a melancolías punzantes, y no sin razón, aunque en este caso el candidato a oráculo merece benevolencia.

Su argumento se basa en la premisa de que la confrontación ideológica en el mundo, y por ende la historia, se saldó con la victoria de la democracia liberal sobre el comunismo soviético. La caída del muro de Berlín, además de romper la escala de Richter de la geopolítica mundial, representó un punto final en todos los debates sobre la forma de gobierno humano. La democracia liberal se había impuesto por méritos propios y el comunismo, el último sistema en retarla, colapsó como los demás sin la más mínima condición de apelo.

Luego vino el 11S y el yihadismo global, el ascenso de China, la gélida primavera árabe y, ahora, la invasión rusa de Ucrania. Colgado de una cuerda en medio del patio y pintado con colores resplandecientes, Fukuyama hace lo que puede para desviarse de los palos.

En este mismo periódico, Joseba Louzao alertó con mucho acierto de la importancia de escritos posteriores donde el autor matiza su tesis y señala las amenazas que siguen presentándose al sistema liberal. Sin embargo, sobre el fin de la historia, Fukuyama podría ser perfectamente el Harper Lee de las ciencias políticas. Un libro le basta.

El fin de la historia y el último hombre no vaticina la desapa...

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#fukuyama - #historia

158 Jueves Joshua en diferido
jueves, 17 de marzo de 2022

Un día peculiar, repleto de emociones y efluvios de cerveza, sumido en un ambiente desapacible y orientado más al negro futuro que al deseado mañana. Y siempre el causante de lo negativo es el mismo: Jesús, el poeta arrepentido.
Incluso sin hacer acto de presencia, le basta abrir el teléfono y pulsar la tecla M1 para desencadenar un aluvión de sentimientos encontrados y una catarata de voces y frases mil repetidas y mil desatendidas.
Ahora está obsesionado, necesita a toda costa reunirse con «la familia». Seguramente ya tiene bien ensayado el papel de padre amante y entregado. Seguramente habrá practicado los sollozos, las encendidas palabras de amor, habrá calculado minuciosamente todos los momentos claves de su actuación y tendrá bien elegidos los giros y las inflexiones, incluso la modulación de la voz más acorde a cada instante de su magistral interpretación. El se sabe, o se cree, un actor consumado, él no duda de su éxito total; ésa es la razón por la que le consume la impaciencia y no ve llegar el momento del estreno de su última y mejor performance.
Mas... no siempre nos salen las cosas cómo deseamos, no en este caso. No.
Su público no quiere acudir a ver la obra, fundamentalmente porque la tiene muy vista; es una reposición que en su día tuvo éxito, pero que en los tiempos que corren ha perdido toda la credibilidad. El guion está muy manido. Los diálogos son poco originales. El lenguaje parece sacado de otra época. Y, para rematar la faena, los monólogos que están en boga hoy en día son de carácter humorístico, y ya no se llevan los de contenido épico orgiástico, los de estilo autobómbico y insoportáblico... por supuesto nunca en verso, nunca recitados con voz engolada e intensidades sinusoidales...

#joshua

159 Tantas cosas un 13 de Febrero...
domingo, 13 de febrero de 2022

Ha sido éste un día tan intenso, tan repleto de sucedidos y emociones, que cuesta empezar. Lo mejor es proceder de modo secuencial, siguiendo con mimo la línea temporal de los acontecimientos.
Madrugada.
Jesús ataviado con pijama y bata de cuadros aporreando timbres y puertas, molestando a Aintzane y a Ima. Terminando en la cama arropado por Ima.
Mi teléfono registra 2 llamadas bloqueadas sobre las 4.05.
A primera hora de la mañana registra 4 llamadas a las 10.15 y 10:16.
A continuación vuelve a tocar frenéticamente el timbre del portero automático y al poco aporreando la puerta con furia. Raquel le abre y Jesús avanza por el pasillo farfullando incongruencias con la indisimulada intención de colarse en casa; yo no puedo consentirlo y me planto ante él y le digo «tú aquí no entras, fuera». El poeta se gira y sale al rellano murmurando bobadas del tipo «me estoy muriendo, queréis que deje de vivir, clavarme un puñal, acabar de una vez bla bla bla». Le echamos al ascensor.
Sin pausa posible salimos a la calle con la idea de caminar por el parque y el puente de la Salve etc, improvisando. Casualmente vemos al moribundo que entraba en su portal con el periódico bajo el brazo; no muy muerto sin duda.
El garbeo? lo mejor del día. Regresamos por Ledesma, Raquel quería comprar unas palmeras de chocolate para postre y una carolina para Terín, que habíamos quedado con ella a las 13:30 para felicitar el cumple.
Y sí, con Terín en el ErrondaBerri charlamos y charlamos de Jesús etc. Agotador. Ima nos llama y le dice que les esperemos diez minutos, que quieren acercarse a darle a Raquel su regalo de cumpleaños. Los diez minutos se convierten en treinta y yo me harto «vamos a casa, que se pasen por allí». Nos les encontramos en la calle, nos dan la caja de trufas de Arrese y nos vamos a casa.
Y empieza lo bueno.
Tenemos bien organizada la comida: pencas de la OKA, presa ibérica con patatas al horno y palmera de chocolate de Arrese. Apetitoso todo. Per...

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#raquel - #joshua - #ertzaina - #ambulancia - #terin - #caminata - #cartas

160 «Por qué no soy feliz»: los nueve enemigos de la felicidad
jueves, 10 de febrero de 2022

Es inquietante la siguiente cita: «Con la felicidad pasa lo mismo que con las gafas: las buscas y las buscas y resulta que las llevas puestas». ¿No te ha ocurrido con las gafas, el teléfono móvil o las llaves? Al parecer, la comparativa encaja a la perfección con la búsqueda de la felicidad, un estado que, como ya dijimos, parece más bien una carrera de fondo de a ver quién llega primero.

Sin embargo, es posible que vivas etapas en las que, efectivamente, no estés feliz. ¿Por qué? Los motivos pueden ser innumerables, pero existen una serie de «impedimentos» internos que te obstaculizan y la psicóloga Silvia Álava los ha llamado «los enemigos de la felicidad». En concreto son nueve, aunque nuestra mente tiene mucho que ver en todos ellos...

1. La genética de la felicidad. «Hay que entender que esa genética de la felicidad se refiere a que todos tenemos un potente potencial de mejora. Muchas personas piensan que por las circunstancias no pueden serlo, pero eso solo pesa un 10%», dice Silvia Álava, que anima a esforzarnos por sentirnos mejor. Tenemos estrategias de regulación para poderme encontrar mejor y aceptar que nuestros enemigos de la felicidad somos nosotros mismos», insiste.

«Hay que entender que esa genética de la felicidad se refiere a que todos tenemos un potente potencial de mejora»
Silvia Álava , psicóloga
2. Los pensamientos barrera. Nos aconsejan que tengamos cuidado de los demás, pero la psicóloga también alerta de la importancia de tener cuidado con uno mismo... «Hay una serie de pensamientos barrera con los que nos dejamos llevar pensando que todo nos va a salir mal», dice.

3. Las ideas irracionales. Hemos dado por hecho que todos los pensamientos que tenemos son verdaderos cuando son hipótesis. «La realidad pasa por delante de nosotros y la vamos interpretando, y en ella metemos ideas irracionales que no son ciertas pero igualmente nos las creemos», dice la experta en psicología. Además, dentro de las ideas irraciona...

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#psicologia - #felicidad

© Zalberto | marzo - 2026