Calentar el horno a 200ºC. Retirar las hojas de la coliflor y cortar un poco la base para igualarla y que se aguante bien en la fuente de horno.
Con la coliflor ya en la bandeja de horno, cortar el ajo por la mitad y restregarlo por toda la coliflor. Posteriormente, untarla con el aceite de oliva, preferiblemente con ayuda de un pincel de cocina para llegar a todos los recovecos. Si no tienes pincel, puedes ayudarte con un papel de cocina. Sazonar con sal y cubrir con papel de aluminio de forma que se nos cocine en una especie de papillote. Hornear entre 40 y 60 minutos o hasta que puedas atravesar el tallo con un cuchillo sin hacer mucha fuerza.
Mientras tanto, preparar la salsa de queso. Calienta la leche en una olla mediana con la mitad del ajo que ha sobrado, pero no dejes que llegue a hervir.
Preparar un roux (como en la bechamel de la lasaña del mes pasado) primero derritiendo la mantequilla en un cazo y luego añadiendo la harina. Remueve bien hasta que espese y obtengas el roux. Cocínalo a fuego lento uno o dos minutos, removiendo constantemente. Retira el ajo de la leche y añádela al roux para hacer una bechamel ligera, removiendo de vez en cuando a fuego medio para que espese. Añade la nata y cocina unos minutos más.
Retirar la salsa del fuego y añadir el queso y las setas. Si usas Epoisses, quítale la corteza primero. Remueve bien y añade nuez moscada al gusto. Prueba la salsa y corrige de sal/nuez moscada si f...
La marinada es el primer paso para darle vida a tu solomillo al horno. Este proceso no solo aportará sabor a la carne, sino que también la ayudará a mantener su jugosidad. Para preparar una marinada simple pero efectiva, necesitarás los siguientes ingredientes:
3 dientes de ajo picados.
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
2 cucharaditas de romero fresco picado.
2 cucharaditas de tomillo fresco picado.
1 cucharadita de pimienta negra recién molida.
Sal al gusto.
Mezcla todos estos ingredientes en un bol hasta que estén bien combinados. Luego, unta esta marinada sobre el solomillo, asegurándote de cubrirlo completamente. Deja que la carne repose en la marinada durante al menos una hora, o idealmente durante toda la noche en el refrigerador. Este proceso permitirá que los sabores se impregnen en la carne, garantizando un sabor profundo y delicioso.
Una vez que el solomillo ha absorbido todos los sabores de la marinada, es hora de llevarlo al horno. Sigue estos pasos para obtener un solomillo al horno perfecto:
Paso 1: Precalentar el Horno Precalienta tu horno a 200°C. Mientras el horno se calienta, retira el solomillo de la marinada y déjalo reposar a temperatura ambiente durante unos 30 minutos para que se cocine de manera más uniforme.
Paso 2: Sellado Dorado En una sartén grande y resistente al horno, calienta una cucharada de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente, coloca el solomillo en la sartén y dóralo por todos lados durante unos 2-3 minutos. Este paso sellará la carne y le dará un delicioso color dorado.
Paso 3: Transferencia al Horno Una vez que el solomillo esté dorado, transfiérelo con cuidado a la bandeja del horno. Puedes añadir algunas ramas de romero y tomillo fresco en la bandeja para darle aún más sabor.
Salsa de acompañamiento: Mezclar todos los ingredientes y reservar.
Limpiar la coliflor y separar los cogollos, retirando la parte más dura de los troncos y cocinar en el microondas (o en agua con sal) durante 7 u 8 minutos a máxima potencia hasta que esté "al dente"
Pelar el calabacín y rallarlo, escurrir bien para eliminar el exceso de agua. Reservar.
Sofreir en una sartén la cebolleta, el diente de ajo y los pimientos picaditos, agregar el calabacín rallado, espolvorear sal, pimienta, cocinar hasta que todo esté ligeramente tierno y volcar en un bol.
En el mismo bol agregar el resto de los ingredientes y triturar. Rectificar de sal.
Untar el molde con aceite, espolvorear con pan rallado, volcar la mezcla, espolvorear pan rallado por la superficie de la mezcla para evitar que se reseque durante el horneado.
Hornear en horno precalentado a 180º a baño María, colocando el molde de la mezcla dentro de otro mayor con agua caliente (que llegue a las ⅔ parte del molde de la mezcla) y hornear durante 20 minutos o hasta que pinchando con una brocheta esta salga seca por estar la mezcla cuajada.
Dejar templar o enfriar y desmoldar sobre una fuente de servir.
Monta las claras: Separa las yemas de las claras y resérvalas. En un bol, bate las claras hasta conseguir una primera consistencia firme. Solo cuando empiece a montarse añade un poco de sal y pimienta. Sigue batiendo. Sobre papel de cocina, en la fuente del horno, ve creando con una cuchara los nidos de las claras batidas (recuerda poner una gotita de aceite sobre el papel para que no se agarren). Dales forma de nube y haz un hueco en el centro para introducir las yemas que habías reservado. Los huevos deben estar separados unos de otros.
Hornea los huevos nube: Lleva los huevos nube al horno, y tenlos unos 5 minutos a 180 grados. La yema debe salir algo líquida y la clara, tostada. Puedes hornearlos junto a unas rebanadas de pan integral con una loncha de queso por encima. Después los montas encima.
El único secreto de esta receta es batir bien las claras de los huevos, a conciencia, hasta conseguir un merengue con suficiente firmeza o esponjosidad como para darle forma al nido. Los huevos tienen que estar a temperatura ambiente. Para separar las claras de las yemas, casca con las manos el huevo en dos partes iguales sobre un recipiente y haz saltar la yema de una mitad de la cáscara a la otra mientras la clara se va escurriendo. A la clara puedes añadirle cosas: hierbas aromáticas, como tomillo, virutas de embutido y parmesano, semillas, cebollino picado... vigilando que no se baje el merengue (hazlo cuando ya esté montada y siempre con movimientos envolventes). Sale igualmente rico sin nada y es recomendable hacerlo así la primera vez para pillarle el truco.
En el maravilloso y cuasi infinito universo de las croquetas, las de patata emergen y prometen ponérselo muy difícil a las acreditadas de tu madre (o a las de tu abuela). Para que puedas comprobarlo de primera mano, aquí tienes tres deliciosas recetas.
Crocché italiano
Ingredientes 500 g de patatas 80 g de queso parmesano rallado o de oveja curado rallado 2 huevos Pimienta y perejil Sal Pan rallado Aceite de oliva
Preparación Cocer las patatas en abundante agua con sal hasta que queden tiernas. Pelarlas y triturarlas con el pasapurés o con un tenedor cuando aún estén calientes. Luego deja enfriar. Añade a las patatas queso rallado, huevo, sal, pimienta y perejil bien picados. Mezcla bien con las manos y deja reposar unos 10 minutos. Coge pequeñas porciones de masa y empieza a formar las croquetas (forma alargada). Pasarlas por huevo, pan rallado y sal y freír.
Croquetas de patata y jamón
Ingredientes 1 kilo de patatas 225 gramos de jamón cocido o jamón curado) 2 cucharadas de queso rallado 4 huevos Pan rallado Aceite de oliva Sal
Preparación Lavar y cocer las patatas con la piel en una olla con agua y sal hasta que estén tiernas. Refrescarlas ligeramente, pelarlas y aplástarlas con un tenedor. Pica bien pequeño el jamón y mézclalo con las patatas. Batir 3 huevos con una pizca de sal y vertirlos sobre la masa de patata y jamón. Añadir el queso rallado y mezclar bien todos los ingredientes hasta conseguir una masa compacta. Formar las croquetas y pasarlas por huevo, pan rallado y freír en abundante aceite. Dejar escurrir en un papel de cocina para que suelten el aceite sobrante.
Croquetas de patata y bacalao
Ingredientes 200 g de migas de bacalao 2 dientes de ajo Perejil fresco Sal Pimienta negra molida 1 huevo Pan rallado Aceite de oliva virgen
Preparación Poner el bacalao en remojo 24 horas antes para...
El sustituto más saludable al huevo frito: el huevo a la plancha
Esta versión es ideal para sustituir al huevo frito. Se usa muy poco aceite, una gota basta, incluso nada si tenemos una buena sartén antiadherente. Echamos el huevo cuando la sartén esté bien caliente, inmediatamente, bajamos el fuego y tapamos. La clave para que quede perfecto es ponerle la tapa. Con el vapor que se genera, la clara quedará bien hecha y la yema líquida.
Una alternativa que me encanta es hacer el típico plato de patatas con huevo frito sustituyendo la patata por tiras de boniato al horno y huevo a la plancha. Una opción más saludable e igual de apetecible.
Cómo cocer el huevo duro perfecto
¿Cuántos minutos hacen falta para cocer el huevo duro perfecto? Depende, porque para gustos colores. El primer consejo es meter el huevo siempre cuando el agua ya haya empezado a hervir con la ayuda de una cuchara. Así no se romperá. Una vez dentro, cronometra: -11 minutos: si te gustan muy hechos - 9 minutos: si te gustan al punto - 7 minutos: si te gustan jugosos - 5 minutos: si quieres que la yema quede líquida ¡El de 5 minutos queda genial en tostadas y el de 9 es perfecto para el salmorejo!
El truco para que no se te rompa el huevo poché
Si has intentado más de una vez hacer un huevo poché o escalfado pero ha sido todo un fracaso estos trucos te vendrán bien.
El primero, y muy importante, es usar huevos frescos. Son más firmes y tienen una consistencia menos líquida por lo que es más fácil que no se te rompan. Además, si se cuelan, soltarán la parte más líquida de la clara y evitarás los hilos que se forman, consiguiendo una forma más redonda. El segundo es poner una cucharada de vinagre de manzana al agua: ayuda a coagular la clara del huevo rápidamente y evita que se desparrame.
Una vez está listo el huevo y el agua recuerda siempre: ¡No tiene que llegar a hervir! La temperatura perfecta...
Para conseguir unas judías verdes cocidas perfectas, sólo debes cortarlas longitudinalmente en tiras finas; normalmente, en dos, pero si son muy anchas, puede que hasta en tres (hablamos de judías planas, no redondas, obviamente). Después, hay que poner a hervir agua con mucha sal, lo que ayudará a que conserven el verdor. Al estar cortadas en tiras, podremos aplicarles una cocción corta (unos 3 minutos) y que se cocinen sin perder sabor. ¿Que no quieres cocer? Pues aplica exactamente el mismo procedimiento al vapor, que funciona igual. Como ves, no hemos hecho ingeniería aeroespacial, sino aplicar un mínimo de sentido común. Y sí, lleva un poco más de curro que cocer las judías enteras, pero lo agradecerás cuando te las comas.
Ya tengo las judías cocidas. ¿Qué hago con ellas ahora?
Primera opción tan minimalista como deliciosa: junta las judías cocidas con unas patatas peladas, picadas y cocinadas en el microondas unos 7-8 minutos. Aliña con sal, pimienta negra o pimentón (ambos opcionales) y un buen aceite de oliva virgen extra, y ya tienes un platazo de diario.
Segunda opción más fácil imposible: aliñarlas con aceite, una cucharadita de mostaza de Dijon y sal, y añadir el fruto seco que tengas a mano. Las avellanas, por ejemplo, pegan muy bien con el sabor de la judía.
Si te quieres poner finolis, un poco de foie micuit en lascas les viene al pelo; el miso ese que compraste antes del confinamiento y que está muerto de risa en la nevera tendrá una salida digna si lo juntas con mantequilla a partes iguales y aliñas las judías con la mezcla. Otra opción es servirlas con limón marinado como en esta receta, alegrarlas con una vinagreta de aceitunas y unos picatostes como en ésta, o darles un empujoncito con limón, piñones y parmesano como en ésta.
¿Y si me sobran?
Si has cocido un montón de judías y ves que no las vais a comer todas, lo mejor es reservar una parte y guardarla sin aliñar ni añadir más ingredientes. Pones un pape...
Cuece el arroz en el caldo de pollo hirviendo durante 15 minutos. Mientras, corta el jamón de York en cuadraditos.
Lava el brócoli y rállalo.
Saltea los daditos de jamón en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que empiecen a tomar color.
Cuando falten 5 minutos para terminar la cocción del arroz, añade el brócoli rallado, sala ligeramente y da un par de vueltas. Si se queda sin caldo, añade un poco más.
Mientras, en una sartén antiadherente, prepara una tortilla con los huevos.
Incorpora la tortilla cortada en trocitos al arroz junto con el jamón, la mantequilla y un par de cucharadas de queso cheddar o Parmesano rallado. Rectifica de sal y sirve enseguida.